186. 1 de junio de 2017

Heinrich Schiff, cello
Orquesta Sinfónica de la Radio Sueca, dirige Esa- Pekka Salonen

Con frecuencia nos gusta expresar nuestro sentir hacia Dimitri Shostakovich como el compositor más representativo del siglo XX, pues además de sus innovaciones creativas y la estatura inmensa de su lugar en la música, experimentó como pocos autores, las dificultades inherentes a vivir y trabajar en un contexto histórico represivo hacia todo arte y cultura que se opusiera a sus lineamientos ideológicos, vanguardias incluidas. (Este contexto histórico inconfundible, el de los regímenes totalitarios de cualquier ideología, consideran la censura y la persecución al arte y la cultura como obligación del sistema para su propia preservación: procurar que la obra artística literaria, pictórica, musical y otras, posea los elementos para ser comprendida por el pueblo, y poder ser usada para la “construcción del Estado” idealizado; por ejemplo, “realismo soviético” o “realismo socialista” le llamaban en la URSS y países dominados por ese “imperio”).

Sucesor inmenso de los grandes románticos rusos, pero al mismo tiempo receptor de las influencias del espíritu postromántico, Mahler en primera línea, y algunos lenguajes de la vanguardia de su tiempo, Shostakovich es un músico absoluto, creador en todos los géneros musicales, prolífico incontenible, que, al ser reprimido en la modernidad de su pensamiento, tuvo la genial imaginación de asimilar sus conceptos innovadores al contenido y requerimientos socialistas.

¡En cuántas obras y expresiones musicales Shostakovich hacía sentir a los ignorantes jerarcas oficiales que su música expresaba el triunfo del sistema o la descripción del optimismo del trabajador ejemplar, cuando simultáneamente, el buen oído podía detectar la ironía hacia la mediocridad de los dictadores o la insatisfacción del pueblo y un himno del reto vengativo del pueblo o su anhelada victoria futura!

En el género concertante, Shostakovich compuso, curiosamente, dos obras para cada instrumento abordado: dos conciertos para piano, dos para violín y dos para violonchelo. Las dos obras para piano y la primera para violín y para violonchelo están algo más cercanas al “realismo socialista” requerido, desde diferentes perspectivas musicales; curiosamente, los segundos conciertos para violín y para violonchelo son hijos de la profundidad e introspección del pensamiento musical que desarrolló Shostakovich en la segunda mitad de su vida (la obra equivalente para piano no comparte con sus hermanas para violín y para violonchelo, sino que persiste en una sutil y efectista sátira de los lenguajes musicales).

El Concierto para violonchelo y orquesta núm. 1 de Dimitri Shostakovich fue compuesto y estrenado en 1959 y fue dedicado, al igual que el Concierto núm. 2, a Mstislav Rostropovich (quien por supuesto lo estrenó en Leningrado –acompañado por el todavía amigo del compositor, Evgeny Mravinsky –antes de que el miedo al sistema los separara). Rostropovich hizo también las dos primeras grabaciones de la obra, la primera, inmediatamente después del estreno, con Alexander Gauk y poco después con Eugene Ormandy y la Orquesta de Filadelfia, memorable grabación con la que muchos de mi generación nos familiarizamos con la obra.

Está de más mencionar que se han realizado hasta la fecha, más de 30 grabaciones que he podido conocer, además de, al menos otras 20 o 30, con las que no he tenido la misma suerte.

Fuente: Música UNAM

Aproveche la oportunidad de escuchar este 3 y 4 de junio el magnifico Concierto para cello y orquesta no. 1 de Dimitri Shostakovich, con Alexey Stadler como solista invitado de la Orquesta Filarmónica de la UNAM, bajo la dirección de Juan Carlos Lomónaco. Para mayor información, consulte cartelera.