Adiós Luca Ronconi, titán del teatro italiano

Publicado: marzo 5, 2015 Última Modificación marzo 5, 2015 Por: adminmusica

Por Francesco Millela

El teatro italiano e internacional pierde a uno de sus protagonistas más refinados de las últimas décadas: Luca Ronconi, actor y director de escena, padre de una verdadera revolución copernicana de la dramaturgia occidental. Nacido en 1933 en Susa, Tunez, Ronconi empieza una rápida y exitosa carrera como actor para emprender, en los años ’60, un nuevo camino como director de escena. Camino que lo lleva al primer éxito nacional con la puesta en escena del “Orlando Furioso” de Ludovico Ariosto, una de las más importantes aventuras culturales patrocinadas por la RAI italiana, la televisión nacional. De 1977 al 1979 dirige el Laboratorio teatral de Prato, en Toscana, donde lleva a la escena pilares de la literatura teatral como Sófocles, Aristófanes y Von Hoffmanstal. En 1989 empieza su gran trayectoria nacional que lo llevará a dirigir los tres principales teatros italianos: el “Stabile” de Turín, el “Teatro di Roma” en la capital y el “Piccolo Teatro” en Milán, ciudad en donde muere el 21 de febrero de 2015.

En su brillante y heterogénea actividad artística, el mundo de la ópera, y de la música en general, siempre ocupó un lugar especial, desde las óperas barrocas de Luigi Rossi hasta las obras contemporáneas de Karlheinz Stockhausen. Entre sus realizaciones teatrales vale la pena recordar, por su elegancia y coherencia teatral: el “Don Carlo” de Verdi (1977) y “Guglielmo Tell” (1989) de Rossini, con los cuales se abrió la temporada de La Scala de esos años, en el primer caso bajo la dirección de Claudio Abbado y en el segundo con Riccardo Muti. Ambos espectáculos permanecen conmovedoramente vivos en la memoria del severo y rígido público milanés. La mirada de Luca Ronconi hacia el mundo del “teatro en música” estuvo siempre caracterizada por una gran atención a la ópera en su totalidad, considerando como elementos de la misma estructura artística tanto el contexto histórico, como la orquesta, el canto y el teatro. Ninguno de estos elementos en el teatro de Ronconi aparece en segundo nivel: al contrario, logran siempre dialogar entre ellos con brillante originalidad.

Pero el elemento más fascinante de Luca Ronconi fue su capacidad de actualizar el texto operístico sin alterar su mensaje, demostrando al mundo entero que sí es posible un teatro moderno en la forma pero auténtico en el contenido, un teatro en donde el pasado no es algo que hay que superar y destruir sino entender y revivir, un teatro en donde contemporaneidad no significa provocación o escándalo. En fin, un teatro al servicio del texto y de todo lo que esto puede representar, y no al servicio del director o de los actores. Esto es lo que la trayectoria artística de Luca Ronconi deja como herencia. Una herencia que ojalá siga viviendo en el mundo del teatro de hoy.

Música en México quiere recordar a Luca Ronconi ofreciéndoles dos joyas del “viaje artístico” de Ronconi, en el mundo de la ópera: el hermoso “Viaggio a Reims” de Gioachino Rossini (versión de Viena 1988) y el histórico “Don Carlo” de la Scala de 1978, ambos magistralmente dirigidos por Claudio Abbado.

Viaggio a Reims:

Don Carlo:



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