Brujas, elfos, trolles y gnomos acercan a los niños a la música de concierto

diciembre 6, 2015

Elfos y fantasmas, brujas y valquirias, trolles y gnomos. Todos esos seres que habitan la imaginación y que fueron inspiración para compositores de diferentes épocas, ahora se encuentran en el libro Introducción a la música de concierto: seres fantásticos, en una selección realizada por la pianista Ana Gerhard, con ilustraciones de Claudia Legnazzi.

El volumen, publicado por Océano Travesía, tiene además un cedé, para que los niños tengan una puerta de entrada a la música clásica. “Es una forma un poco más lúdica, para que los niños no le tengan miedo. Se cree que la música clásica es para gente muy culta o mayor o que es muy aburrida. Por eso se me ocurrió que con una introducción temática, tomar temas extramusicales hace que los niños no tengan esa barrera, porque se interesa entonces por la bruja o el hada, o como en el primer libro de la serie – de aves – se interesen por el cisne”.

Hay pocos que se dedican a este trabajo de introducción de los niños a la música clásica, añade Ana, quien toca el piano desde los cuatro o cinco años. “Por lo general, los enfoques que hay son más académicos. Los adultos tenemos esa idea de que la música clásica es como de élite, tenemos esa misma prevención hacia la música clásica; yo creo que los niños están abiertos a todo. Cuando les he puesto Mozart, Vivaldi o Stravinski, la disfrutan igual que si fuera una ranchera, Coldplay o música popular. Si lo ponemos sin decir nada, son frescos y les atrae”.

La pianista está convencida de que si los niños escuchan música clásica desde pequeños “como algo natural”, cuando crezcan no van a tener ese resquemor, sin contar los beneficios que da a los pequeños estar en contacto con los clásicos, en cuanto a desarrollo de habilidades, como la capacidad de abstracción, de concentración y de imaginación.

“Es una lástima que en las escuelas no haya enseñanza musical, creo que de ningún tipo, no nada más solo clásica. Es una gran falla del sistema educativo en general hacia el arte, porque si algo puede ayudar a la sociedad es el arte”.

Con esta serie de libros, que se completará con los dedicados al agua, los bichos y los juguetes, “busco que cada vez más niños escuchen la música, que vayan a conciertos, y que realmente lo hagan por placer, que no sea forzado, o porque un papá qui

ere que vayan. Esta es una forma de crear público, de no dejar esa tarea a las instituciones o escuelas”.

En Introducción a la música de concierto… Ana seleccionó 20 ejemplos de compositores como Purcell, Mendelssohn, Schubert, Mussorgski, Wagner, Chaikovski, Mozart, Stravinski, Ligeti. Cada obra tiene una pequeña biografía del compositor, una breve reseña de la obra y una guía de audición que se complementa con el glosario que se encuentra al final.

“A los niños les llama más la atención si les dices ‘a ver si escuchas un pájaro o un río’, o cómo aparece una bruja. Eso es muy diferente a decirles: ‘quédate sentado, callado, no respires. Tienes que quedarte así escuchando la música’ “

En este libro no están todos los personajes fantásticos que podemos encontrar en la música clásica. Para ello se realizó una selección. “Elegí, por ejemplo, música que quizá los niños ya conocen, por ejemplo El aprendiz de brujo, de Paul Dukas, que podemos escuchar en Fantasía, la película de Disney; o Danza del hada de azúcar, del Cascanueces que tradicionalmente se escucha en navidad. …

Fuente: Ericka Montaño Garfias en La Jornada, reproducido en pauta, cuadernos de teoría y crítica musical, Inba/Conaculta, abril-junio de 2014.

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