Carmina Burana, con la OSN

Abril 22, 2016

El viernes 22 de abril (20:00h) y el domingo 24 (12:15h), la Orquesta Sinfónica Nacional, bajo la dirección de Carlos Miguel Prieto, presentará su versión de la multi-programada cantata Carmina Burana, del compositor alemán Carl Orff (1895-1982).

Orff nació en Munich y estudió en la Academia de Arte Musical de esa ciudad. En 1924 comenzó a trabajar en el terreno de la educación musical, que poco a poco lo conduciría a la creación de una escuela propia y un sistema pedagógico que ha repercutido en el mundo entero. En el campo de la composición, la obra suya que primero llamó la atención y que hasta la fecha sigue siendo su creación más popular fue Carmina Burana, compuesta en 1936. Con ella Orff inició la serie de obras músico-teatrales que emplean un estilo deliberadamente primitivo, basado principalmente en el ostinato, o sea la repetición invariable de motivos melódicos o rítmicos, y apoyado principal, aunque no exclusivamente por un nutrido grupo de percusiones. La “cantata escénica” Carmina Burana, subtitulada “Cantos mundanos para solistas y coro con acompañamiento de instrumentos y cuadros mágicos”, pone en música una serie de textos tomados de la famosa colección del siglo XIII que fue hallada en un manuscrito del monasterio de Benediktbeuren, en el suroeste de Alemania.

 

El título de Carmina Burana, o sea “Canciones de (Benedikt) beuren” fue puesto por su primer editor, J.A. Schmeller, en el siglo pasado. La colección contiene numerosas canciones con textos en latín o en alemán medieval (con notación musical que ya se ha descifrado parcialmente), y muchas de ellas son obra de los goliardos, estudiosos vagabundos que conocían  y admiraban la literatura de la Antigüedad pagana. La temática de estos poemas es sumamente variada – quizá su único rasgo más o menos constante es una actitud vital e irreverente -, y la selección de Orff es un mosaico enmarcado por un canto a la diosa Fortuna, que da y quita con la misma actitud caprichosa los placeres de este mundo.

 

Estos placeres están agrupados en la cantata en tres grandes secciones: la primera canta los placeres de la primavera y la naturaleza; la segunda (en la que sólo intervienen las voces masculinas) está dedicada a los placeres de comer y beber; la tercera canta los placeres del amor. El final repite la invocación de Fortuna , la “emperatriz del mundo”.

 

Junto con Carmina Burana, dos obras posteriores – Catulli carmina (Las canciones de Catulo) de 1943 y el Trionfo di Afrodita (1950) – forman una especie de trilogía de cantatas escénicas; las orquestas las programan menos y no dejan de ser interesantes en sí y  para los aficionados a Orff, pero la atracción que ejerce Carmina Burana a través de todo tipo de realización escénica – con danza, actos circenses, coros masivos – no parece tener fin.
Fuente: Joaquín Gutiérrez Heras, Notas sobre notas, compilación y prólogo de Consuelo Carredano, México, Sello Bermejo/Conaculta, 1998.

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