Chapultepec (1934)

Publicado: septiembre 16, 2016 Última Modificación junio 23, 2018 Por: adminmusica

I. Primavera

Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México, dirige Sergio Cárdenas

Chapultepec (1934) pertenece a la cuarta etapa creativa de Manuel M. Ponce. Desarrollada a partir de 1933 al regreso del músico de París, en donde radicó durante un buen período, Chapultepec es compuesta en el periodo más nacionalista de su producción, y según el músico y crítico Adolfo Salazar: “…la última, decisiva etapa de la carrera de Ponce. En ella se encuentra el momento de su plenitud…” En algunos casos se ha dicho que Ponce escribió casi siempre bajo la influencia de la música francesa, aunque también es notoria la enorme carga nacionalista que lleva su música en la médula. Estos dos factores son evidentes en Chapultepec, un tríptico sinfónico que denota el enorme gusto de Ponce por el impresionismo francés, y el culto y reverencia que siempre guardó por las obras del máximo exponente de esa tendencia artística: Debussy. De tal suerte que Chapultepec ha sido llamada como parte fundamental del “impresionismo musical mexicano”. Ponce le tuvo siempre un cariño especial a Chapultepec, como obra y como bosque, de hecho, desde 1917, al ilustrar la portada de su primer libro de «Escritos y composiciones musicales», el autor escogió un sencillo apunte de una partitura de orquesta como imagen de su obra, como el icono gráfico que le representaba. Se trataba de un compás que luego aparecerá en Chapultepec.

II. Nocturno

Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México, dirige Sergio Cárdenas

De esta obra, hay una versión anterior, realizada en 1922 y estrenada en 1929 por la Orquesta Sinfónica de México (dos meses más tarde es dirigida por el propio Ponce en los Festivales Sinfónicos Iberoamericanos de Barcelona). Los títulos de las tres partes que la componían eran: Hora matinal, Paseo diurno y Plenilunio fantástico. Posteriormente el compositor la modificó quedando totalmente terminada hasta 1934, y siendo la nueva denominación de sus movimientos: Primavera, Nocturno, Canto y danza. Esta última versión fue estrenada en ese mismo año por la Orquesta Sinfónica de México bajo la dirección de Carlos Chávez. Cada movimiento presenta elementos folclóricos: en el primero, que evoca el ambiente del (tan famoso) bosque, figura un motivo pentáfono, basado en los sonidos que puede producir una flauta prehispánica, recordándonos que el famoso parque existía en tiempos de los aztecas. En el Nocturno surge la canción mestiza Marchita el alma; y en el tercer movimiento, aparece en primer lugar la vieja melodía conocida bajo el nombre de Canto de la Malinche y en la danza que sigue, alternan dos temas de carácter opuesto, uno primitivo y el otro popular… (que) crea un ritmo fascinante; se antoja como una referencia a las romerías del pueblo indígena y mestizo en días festivos.

III. Canto y danza

Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México, dirige Fernando Lozano

Todo este tríptico sinfónico transporta el oído, la mente y el corazón al maravilloso bosque, plasmando en los sonidos de la orquesta la atmósfera natural y metafísica de este lugar lleno de evocaciones, sobre todo de aquellas películas de la época dorada del cine mexicano.

Según Ricardo Miranda: “La afortunada evocación del ‘bosque sagrado…de viejos ahuehuetes y la orquesta alada de sus pájaros cantores’, como la describiera Luis G. Urbina, representó un éxito para Ponce, tanto que Leopold Stokowski dirigió esta obra en el Carnegie Hall de Nueva York ese mismo año con la Orquesta de Filadelfia”.

Fuente: lecturaymusicaparaelalma.blogspot.mx

Escucha música clásica en línea aquí