Cherevichki (Las zapatillas) , obra juvenil de Tchaikovski

diciembre 21, 2014

por Ricardo Rondón

Nikolai Gogol, autor ruso, nació en Poltava, Rusia en 1809 y murió en Moscú en 1852. Gogol fue el creador de la novela rusa (Almas muertas) y uno de los escritores más destacados de cuentos cortos. Su material fue adaptado para varias óperas. La mayoría están basadas en la recopilación Noches cercanas a Dekanka, que incluye La víspera de Navidad, La Feria de Sorochintsy, La Noche de Mayo, Rimskty-Korsakov le dio una instrumentación mágica con melodías inolvidables en varias de sus óperas. Shostakovich basó su ópera La nariz, en otra obra de Gogol.

Tchailovski concibió Vakula, el herrero tomando como marco una percepción de la vida ucraniana, llena de supersticiones, gordos borrachos y mujeres con mal genio. Vakula es el herrero de pueblo, un joven osado y apuesto perdidamente enamorado de Oksana, una chica caprichosa en grado superlativo. La madre de Vakula es una bruja aliada con el Demonio y gracias a ellos Vakula logra hacer un viaje aéreo a San Petersburgo y robarle las zapatillas a la Emperatriz Catalina la Grande. El viaje nocturno le dio oportunidad al compositor de presentar música muy atractiva, trajes y costumbres vistosas y un ballet en donde las representaciones pueden lucir a algunas de sus estrellas. Hay temas folclóricos bellos, arias líricas, descripción de los hogares ucranianos y la pompa del palacio, escobas que vuelan y pescados que saltan del sartén con mucha comedia típica de esta etapa musical en donde el diablo (o alguien disfrazado como él) asusta a todos. A veces se le da la forma de un puerco. Una de las mejores escenas es cuando la bruja recibe a sus pretendientes, y para evitar un desastre, los esconde en sacos diferentes. Le pide a su musculoso hijo que los lleve afuera para que eventualmente la gente los encuentre y se burle de ellos.

Tcahikovski trabajo este tema en dos ocasiones. En 1876 la estrenó y fue un fiasco. Después, severamente revisada en 1885, reapareció como Cherevichki (Las zapatillas). El estreno fue en Moscú en 1887. Fue la primera de las ocho hasta la fecha que agradó al músico. Cherevichki ha obtenido el favor de público y salvo la Suite Orquestal, pocos se ocupan de La víspera de Navidad, aunque no merece ser olvidada. La genial directora Francesca Zambello dirigió una producción para la Opera de Wexford en 1993 y fue un triunfo que todos recuerdan. Bajo el título de Las zapatillas de la Zarina le llevó a la Opera Real de Covent Garden en 2009 en donde los encantos pictóricos, efectos especiales y un humor cuidadosamente dosificado, encantaron al público. Esta es la versión que ha sido brillantemente captada en DVD. Zambello no entiende por qué no es más popular pero lo mismo aplica a La vispera de Navidad. Los interesados en el desarrollo de la ópera rusa no deben perderse la oportunidad de enfrentar un Tchaikovski lejos de su neurosis habitual.

Los diseños y la escenografía de Mikhail Mokrov son encantadores, como salidos de un cuento de hadas. Es obvio que la gente menuda que asistió a la función estuvo feliz. Los trajes reflejan el colorido de Ucrania y en San Petersburgo está la última moda de la corte de Catalina la grande. Sobresale la Oksana de Olga Guryakova, una de las cantantes rusas de mayor calidad en los últimos tiempos. Basta escucharla aquí haciendo tolerable a una caprichosa y malcriada campesina. La voz es muy firme, bella en todos los registros y con el volumen que se necesita para los conjuntos. Vsevolod Grivnov es Vakula, un hombre viril y decidido, héroe ideal que además canta muy bien. Es triste observar la decadencia vocal de Sergei Leiferkus, que encarna a Su Majestad con aplomo y tablas pero solo un hilo de voz. Ya no hay timbre. Opus Arte ha hecho una labor magnífica al captar una función en vivo con todos los detalles como si estuviéramos allí. El sonido es natural y claro, siempre balanceado. Todos los beneficios del Bluray están presentes y, de hecho, no hay competencia. Las versiones en CD son casi imposibles de obtener. Nos produce satisfacción ver una obra rusa en donde los productores han respetado a los creadores sin permitir las mezquindades y la neurosis que caracteriza al Regietheater actual en donde Cherniakov es el exponente más nefasto. Estos ignoran todo lo que marca el libreto para inventar sandeces y ordinarieces.

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