Del violín al órgano: Bach transcribe a Vivaldi

Publicado: mayo 24, 2015 Última Modificación agosto 14, 2017 Por: adminmusica

Por Francesco Milella

«Los primeros experimentos musicales de Bach fueron defectuosos e imperfectos, precisamente por haber sido los primeros. Sin haber recibido nunca ninguna clase de enseñanza, sin haber tenido nunca a su lado un guía sabio y experto que lo ayudara, Johann Sebastian, como muchos autodidactas, tuvo que probar, seguir el caso. Correr, brincar arriba y abajo por las teclas, abrazar con sus manos todas las notas posibles improvisando acordes hasta conseguir, casualmente, un momento de descanso: este es el arte que caracteriza a todos los principiantes, futuros compositores “digitales”».

Y así continúa Johann Nikolaus Forkel, en su brillante biografía sobre Bach publicada en 1802, al explicar cómo Bach logró alejarse muy rápidamente de la mediocridad autodidacta y encontrar lentamente un camino sólido y maduro que, como bien saben, lo llevaría a alcanzar niveles altísimos. En buena parte, nos dice Forkel, gracias a un guía muy especial: en los primeros años del siglo XVIII empezaron a circular en toda Europa los conciertos para cuerdas y uno o más violines solistas de un violinista veneciano hasta entonces desconocido. Conciertos que inmediatamente cautivaron la atención del joven Bach, quien, inmediatamente, empezó a transcribirlos para instrumento de tecla (órgano o clave) simplemente como ejercicio de estudio, para poder entender mejor la brillante melodía italiana y la hermosa armonía veneciana, en aquel entonces considerada la más elegante de la música europea.

Así nacieron las diez transcripciones que Bach hizo de algunos conciertos de Antonio Vivaldi. Transcripciones que en realidad son mucho más que simples ejercicios de un joven estudiante, como demuestra la transcripción BWV 593 para órgano del concierto en la menor n.6 de “L’Estro Armonico”.

El original es uno de los conciertos más geniales de Vivaldi, un hermoso y brillante “doble concierto” para dos violines en la menor. Bach, manteniendo la tonalidad original, logra adaptar la elaborada (demasiado para un instrumento de telca) escritura violinística modificándola con refinadísimos detalles. Por lo general Bach respeta la clara y sólida estructura armónica y rítmica del original de Vivaldi, limitándose (con gran sabiduría) a dar densidad a la partitura y sus diseños musicales, dando vida a frases increíblemente ágiles y brillantes, como en el siguiente ejemplo, sencillo, quizás aparentemente banal, pero fascinante en el I movimiento (compases 71 y siguientes):

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Se trata de una pequeña modificación: en vez de dos semicorcheas de mi y si, Bach crea un bajo albertino añadiendo la sensible de re diesis. Es efectivamente una modificación pequeña pero capaz, sin alterar en este caso la estructura armónica, de dar un color y un dinamismo diferentes.

Al mismo tiempo Bach interviene activamente en la partitura, no tanto modificando notas ya escritas, sino añadiendo elementos nuevos, más personales. Elementos que también en este caso respetan totalmente la estructura original de la partitura de Vivaldi. Como en este otro ejemplo del I movimiento del concierto (compases 19 y siguientes):

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Bach transporta el bajo continuo (la segunda voz) de Vivaldi a la mano derecha, para que la mano izquierda improvise un tema más ágil, totalmente nuevo.

En estas transcripciones la genialidad y la sensibilidad musical de Bach son evidentes: con pequeños detalles el gran organista alemán logra al mismo tiempo respetar y enfatizar los detalles, los secretos más bellos de la partitura vivaldiana (sin lugar a duda una de las mejores del “Prete Rosso”). Pero al mismo tiempo Bach logra “dejar su firma”, claras y hermosas huellas de su joven pero ya experta mano musical. Aún sin hacer ajustes ni correcciones (ya que se trata – y Bach bien lo sabía – de un concierto perfecto y orgánico en su organización musical), el compositor alemán mantiene siempre una posición muy crítica hacia la música de Vivaldi: Bach observa, estudia y analiza cada una de las notas de la partitura italiana, con una precisión casi maniacal.

Precisión que le permitió realizar obras de exquisita calidad.

Pero lo que más impresiona, y sigue emocionando a los amantes del barroco, es la total admiración que Bach tenía por Vivaldi, por una música sólida y segura, guía impecable para poder entrar en el fabuloso mundo de la melodía y de la armonía.

Bach, transcripción para organo BWV 593

https://www.youtube.com/watch?v=WWkJdxpyHsY

(Simon Preston)

Vivaldi, concierto en la menor para dos violines n. 6 op. 10

(Fabio Biondi, Europa Galante)

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