Difunden obras de Brahms y música rusa para voz y piano

febrero 2, 2015

Durante cerca de 35 años, la soprano Rosa María Diez y el pianista Enrique Bárcena han desarrollado en formato de dueto diversos repertorios de música de cámara. Si en su primer disco el matrimonio abordó la música mexicana, recientemente grabó los álbumes Minnelied, con obras de Johannes Brahms, y Canto de otoño, con música de los autores rusos Piotr Ilich Chaikovski, Alexander Scriabin y Serguei Rajmáninov.

Ganadora de un premio especial en el Concurso de Canto Carlo Morelli en 1982, entre otros reconocimientos, Diez dice en entrevista con MILENIO que tanto ella como su marido se formaron en México, pero luego estudiaron en la Escuela Superior de Música y Arte Dramático de Viena. “Él se estaba especializando como pianista solista y yo hacía mi posgrado en lied y oratorio. A mi maestro de lied, Erik Werba, le gustó mucho cómo trabajábamos juntos y nos dijo que teníamos que formar un dueto, pues pocas veces se ven personas que se compenetren y se conozcan tan bien musicalmente”.

De regreso a México comenzaron a trabajar juntos, aunque cada uno siguió también con su carrera por separado. Después de grabarEstrellita, disco que contiene obras de Manuel M. Ponce, José Pomar, Blas Galindo, María Grever y otros, presentaron varios conciertos con obras de Brahms y Rajmáninov. El público lo disfrutaba mucho y continuamente sugería que lo grabaran. Al decidirse a hacerlo, muy pronto sobrepasaron el límite de un disco y se decidieron por registrarMinnelied y Canto de otoño. De producción independiente, los CD se pueden conseguir con los propios músicos (ebarg@hotmail.com).

Al hablar de Minnelied, la soprano destaca la belleza de los temas musicales de Johannes Brahms, además de que lo considera un compositor que “conoce muy bien la voz porque trabajó muchísimo tiempo con coros en Viena. Resulta muy cómodo cantar a Brahms, además de que sus obras son muy apasionadas. El maestro Werba me decía que, por mi tipo de voz, Brahms me quedaba muy bien”. Rajmáninov es un autor que ambos disfrutan mucho, lo mismo que Chaikovski, mientras que el pianista adora la obra de Scriabin, que se toca poco. La cantante tuvo algunos problemas con la pronunciación del ruso, pero por fortuna, dice, “soy amiga de muchos rusos y conté con la ayuda de dos maestras. Yo les preguntaba sobre la pronunciación y lo que significan los textos, porque no podría cantar algo que no entiendo. Además hay que destacar que Tolstoi y Pushkin fueron algunos de los autores de las letras de las piezas de Rajmáninov”. Bárcena explica que Canto de otoño incluye piezas de piano solo de Scriabin, lo que “ha entusiasmado a algunos compañeros músicos, porque no es usual que en un disco de canciones se incluyan también piezas de piano solo. Esto le da una dinámica que resulta muy atractiva”.

Maestro del Conservatorio Nacional, Bárcena advierte que al trabajar con la canción de concierto “el pianista no es realmente solo un acompañante, realiza un trabajo de colaboración. En esta música de cámara hay tres elementos que son igualmente importantes: la parte vocal, la parte pianística y los textos. La parte del piano no es mero acompañamiento, porque va haciendo una especie de escenografía musical para el texto. Incluso en algunas canciones de Rajmáninov la parte del piano destaca sobre la voz.”

Las imágenes que sugieren los textos son muy importantes, indica Barcena: “Ahí se da uno cuenta como los compositores han sabido transmitir en sonidos esas emociones que cada texto nos va diciendo. Conocer el contenido del texto ayuda a realizar una interpretación mucho más fiel.”

Fuente: Xavier Quirarte. Milenio

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