Historia de la música minimalista (II): La Monte Young: la música eterna

Agosto 8, 2017

Tal vez sea el menos conocido de los cuatro grandes del minimalismo y sus composiciones puedan catalogarse como demasiado radicales, pero el hecho es que La Monte Young fue el creador de uno de los conceptos más importantes dentro de esta corriente musical: la prolongación indefinida de los sonidos.

 

Inicios

La Monte Young nació en Idaho en 1935. Desde su infancia se sintió fascinado por los sonidos estáticos que se mantienen “flotando” en el aire durante largo tiempo; por ejemplo, el ulular del viento que se colaba entre los resquicios de las paredes de la cabaña donde vivía con sus padres, o el ronroneo de los motores de los automóviles que paraban en la gasolinera de su abuelo, o el zumbido armónico de los transformadores eléctricos de alta tensión. Pronto su familia se trasladó a Los Ángeles, y ahí el joven La Monte tuvo sus primeros contactos con la música, dentro del ambiente jazzístico. Aprendió a tocar el saxofón y llegó a alternar con músicos de la talla de Ornette Coleman, Eric Dolphy, Billy Higgins y Don Cherry. En 1957 descubrió la música india y quedó fascinado por las hipnóticas estructuras del raga y sus extensos ciclos melódicos libres de partitura. Aprendió a tocar la tanpura —un instrumento de cuerdas que al mantener constante un sonido vibrante funciona como una especie de bajo continuo en la música india— con el legendario Pandit Pran Nath. También se interesó por las sutiles construcciones armónicas del gagaku japonés, los delicados ritmos pausados del gamelan indonesio, el órganum medieval (que se basa en la repetición paralela, nota por nota, de una misma melodía, a una distancia de cinco notas —una “quinta justa”— más agudas) y la espesa textura de la monodia del canto gregoriano (donde todas las voces participantes cantan la misma melodía al mismo tiempo). Una vez definidos sus intereses musicales, La Monte Young fue desprendiéndose de la complejidad expresiva propuesta por el jazz para concentrarse en una “purificación” del sonido basada en cambios de tono prácticamente imperceptibles que provocaran un estado catártico en el escucha.

 

Ejemplo de vibración de tanpura en re

 

Armado con todo este bagaje proveniente de las culturas orientales y del pasado occidental, en 1958 compuso una obra que podría considerarse como la principal precursora del movimiento musical minimalista: su célebre Trío para cuerdas, un (en sus propias palabras) “ejercicio cósmico” formado por largos tonos sostenidos durante mucho tiempo que alternan con largos lapsos de silencio, sin prácticamente ninguna evolución estructural, por lo que su efecto en conjunto es de inercia sonora. Esta obra “estática” llamó poderosamente la atención de Andy Warhol, quien invitó a Young a formar parte, junto con el artista Walter de Maria, de un efímero grupo musical que interpretaba canciones con letras escritas por el pintor Jasper Johns.

 

La música conceptual

En 1959, Young asistió a los legendarios cursos de verano de Darmstadt, Alemania, donde estudió con Karlheinz Stockhausen y tuvo contacto con los compositores del serialismo integral. De hecho, fue dentro de esta técnica compositiva —específicamente en el movimiento Farben (Colores) de las Cinco piezas para orquesta, Op. 16 de Arnold Schönberg— donde Young afirma haber encontrado la presencia en Occidente de sus tan amadas sonoridades infinitas. También fue en Darmstadt donde entabló amistad con el compositor y pianista David Tudor, colaborador habitual de John Cage e intérprete clave para la difusión de la música de vanguardia. A sugerencia de Tudor, Young se acercó a Cage y a su manera conceptual de abordar el fenómeno de la creación musical.

 

Arnold Schönberg: Cinco piezas para orquesta, Op. 16 (III. Farben) / The Boston Philharmonic Youth Orchestra, dirige Benjamin Zander

En 1960, La Monte Young se instaló en Nueva York y empezó a estudiar música electrónica en la New School for Social Research bajo la supervisión de Richard Maxfield, uno de los fundadores del grupo multidisciplinario Fluxus. También editó, junto con George Maciunas, otro de los fundadores de Fluxus, el libro-objeto An Anthology of Chance Operations, curiosa publicación basada en las enseñanzas indeterministas de John Cage. Al mismo tiempo empezó a ofrecer una serie de conciertos en el loft de Yoko Ono, presentando obras “estáticas” que incorporaban elementos y acciones más cercanos al performance, por ejemplo sus quince Compositions 1960, que son provocativas obras conceptuales en las que cuestiona la naturaleza de la música y el arte en general. Una de ellas (Composition No. 10) consiste simplemente en trazar una línea recta y seguirla; en otra (Piano Piece for Terry Riley No. 1), el compositor reta al intérprete a atravesar una pared con un piano. Pero la más importante para nosotros —por su conceptualización del tiempo— es la Composition No. 7, que consiste en dos únicas notas acompañadas de la siguiente indicación: “Sostener durante mucho tiempo”.

 

La Monte Young: Composition 1960, No. 7 / Ensemble for Experimental Music and Theater

 

Otra obra fundamental para lo que más tarde sería conocido como minimalismo es Death Chant, compuesta en 1961. Se trata de una pieza para coro masculino y campanas que consiste en una melodía diatónica cantada al unísono. Inicialmente la melodía está compuesta por dos únicas notas, pero poco a poco se van añadiendo más, una a la vez, con cada repetición. Cuando la melodía llega a las cuarenta y cinco notas todo el proceso se repite, pero ahora de forma inversa.

 

El acorde del sueño y la música estática

Sin cejar en su empeño de encontrar una manera de producir sonidos “puros” y expandirlos indefinidamente en el tiempo, La Monte Young empezó a basar sus obras en la repetición de pequeños grupos de notas capaces de generar frecuencias armónicas de un único tono. Así, en 1962 presentó The Four Dreams of China, una ambiciosa composición cuyo segmento The Second Dream of the High-Tension Line Stepdown Transformer gira en torno a un único acorde —formado por las notas sol, do, do sostenido y re— que el compositor denominó el acorde del sueño. A partir de ese momento, la música de Young estará formada por el menor número de notas (nunca más de siete), sostenidas durante larguísimos periodos de tiempo para crear un estado de meditación en el público, con el objetivo de hacerlo cruzar nuevos umbrales de percepción sonora. Para lograr que esta experiencia de transformación interior del escucha fuera total, Young emprendió la creación de la mucho más ambiciosa Dream House, especie de instalación lumínica y sonora concebida como una obra perpetua que debía trascender al estado de organismo viviente, puesto que en ella se interpretaría ad infinitum su música durante las 24 horas del día: los músicos entraban en escena, se incorporaban a la interpretación de la nota sostenida que se estuviera interpretando ese día y, cuando consideraban que ya habían tenido suficiente, simplemente se retiraban a hacer otra cosa mientras otro músico ocupaba su lugar. El público podía entrar y salir libremente de la Dream House, permaneciendo en ella tanto tiempo como quisiera y pudiendo volver cualquier otro día, mes o año a seguir escuchando porque se trataba de una música prácticamente sin principio ni final.

 

La Monte Young: The Second Dream of the High-Tension Line Stepdown Transformer / Tunnel Ensemble

 

Para llevar a cabo este proyecto tan extremo que requería que los artistas vivieran (literalmente) dentro de la obra, Young fundó en 1964 el colectivo The Theatre of Eternal Music, posteriormente conocido como The Dream Syndicate, cuya alineación inicial en esa época contó con la presencia de los músicos Tony Conrad y John Cale, el compositor Terry Riley, la artista multidisciplinaria Marian Zazeela y el propio La Monte Young.

 

Al final, Dream House tuvo una duración de seis años. Por su parte, The Theatre of Eternal Music terminó por disolverse en el 2003. Pero fue con este grupo que La Monte Young logró materializar gran parte de sus teorías sobre la música perpetua al interpretar en maratónicas sesiones que llegaron a durar horas, días, meses, años, piezas como Map of 49’s Dream The Two Systems of Eleven Sets of Galactic Intervals Ornamental Lightyears Tracery, Drift Studies, The Gilbert B. Silverman Commission to Write, in Ten Words or Less, a Complete History of Fluxus Including Philosophy, Attitudes, Influences, Purposes, The Symmetries in Prime Time from 144 to 112 with 119 o The Tortoise, His Dreams and Journeys. Esta última es una monumental obra iniciada en 1964 y que hoy en día, más de cincuenta años después, se ha mantenido en perpetuo desarrollo. Minimalismo al máximo, The Tortoise, His Dreams and Journeys es una composición rigurosa y ascética donde la tortuga se convierte en símbolo y quintaesencia de un estado inmutable con duración infinita. Para lograrlo, el compositor construye sonoridades invariables y estáticas a partir de una cantidad reducida de sonidos, para lo cual utiliza un pequeño motorcito eléctrico que hace las veces de bajo continuo, un par de instrumentos, dos o tres voces y una serie de micrófonos y amplificadores.

 

La Monte Young: The Tortoise, His Dreams and Journeys (fragmento) / The Theatre of Eternal Music

El temperamento justo

A la par de su búsqueda de una música “eterna”, La Monte Young también ha explorado las afinaciones instrumentales alternativas. En este aspecto su obra maestra es The Well Tuned Piano, una pieza iniciada en 1964 y actualmente en desarrollo. Se trata de una composición “infinita” para piano temperado que se desarrolla en torno a una serie de (hasta el momento) más de 60 temas e improvisaciones que van variando de orden a lo largo de sus (hasta ahora) poco más de seis horas de duración. La dificultad de esta composición radica en que cada acorde debe obedecer a una afinación justa perfecta basada en la serie de armónicos que le dan al piano su timbre particular, no en el tradicional sistema temperado de doce notas. Al afinar los instrumentos en un temperamento justo, La Monte Young consigue que el escucha perciba una gama de sonidos completamente nueva.

 

La Monte Young: The Well Tuned Piano (fragmento) / La Monte Young (piano)

 

En la década de 1990, y sin abandonar las obras perpetuas que ha desarrollado de manera intermitente, Young desempolvó las hojas pautadas y volvió a un estilo un poco más convencional en cuanto a tiempo y requisitos de instrumentación para componer, por encargo del Kronos Quartet, la pieza Kronos Krystalis, una obra en la que explora al límite la capacidad de los instrumentos de cuerda para producir las notas más agudas durante casi 90 minutos. También fundó The Forever Bad Blues Band, un cuarteto formado por guitarra, bajo, batería y teclado con el que se dedicó a explorar su riguroso concepto de la música eterna dentro del lenguaje del rock y el blues. Finalmente, en el 2004 fundó —junto con su inseparable Marian Zazeela y con el artista coreano Jung Hee Choi— la agrupación experimental The Just Alap Raga Ensemble, con la que se ha dedicado a expandir, como si de una banda de Moebius se tratase, las posibilidades estructurales y temporales de la música oriental que inició toda su aventura dentro del mundo de la música.

La Monte Young

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