Javier Camarena triunfa en Buenos Aires

Publicado: julio 30, 2017 Última Modificación julio 30, 2017 Por: adminmusica

El excelente tenor mexicano cantó acompañado por la Filarmónica, y le quedó chico. Se espera que en 2018 venga a hacer una ópera.

Las semejanzas que puedan encontrarse entre la voz de Alfredo Kraus y la de Javier Camarena no son coincidencia. Camarena confiesa su admiración hacia el histórico tenor español, y es probable que gran parte del repertorio que cantó el jueves por la noche, haya encontrado una verdadera escuela en las versiones que dejó Kraus.

Claro que una cosa es admirar a Kraus y otra muy distinta es conseguir igualarlo. Como su referente español, el tenor mexicano tiene un instrumento parejo, potente, con un sonido algo pastoso y agudos inagotables. Sencillamente, la de Camarena es una voz perfecta que, sin falsa modestia, exhibió a lo largo su recital el jueves pasado junto con la Filarmónica de Buenos Aires, en el Colón.

Camarena, como Kraus, no solo pasa sin esfuerzo por los nueve do de pecho de Ah, mes amis!, sino que se vio obligado en más de una oportunidad a bisar ese aria acrobática que canta el enamorado Tonio, en La hija del regimiento.

La extensión del registro, la capacidad de sostener una frase sin respirar, la semejanza en el tipo sonido a cualquier altura -en fin, la física pura de la emisión- forman parte de los aspectos deportivos del canto. Aunque no sean los más relevantes desde el punto de vista estético, son estos los que ocupan el primer plano en los recitales belcantistas. Es cierto que admirar cómo resuelve el cantante una endemoniada coloratura o cómo sostiene un sobreagudo no son asuntos menores. Sin embargo, el salto de un aria a otra y, sobre todo, el cambio constante de un historia a otra, ponen a la exhibición vocal muy por encima de la interpretación dramática. Ese triunfo de la exhibición por sobre la música deja una sensación de vacío que la simpatía y humildad del tenor de turno no logran soslayar.

Todo en Camarena es impecable. Antes de comenzar a cantar, dirige su mirada hacia cada extremo del enorme teatro y confiesa que necesita hablar para calmar sus nervios. No hay motivos para dudar de que esa emoción sea cierta. Esta es su primera actuación en el Colón y el teatro es todavía un gran hito para el mundo de la lírica. Luego, su cuerpo actúa en el intento de dar vida a un personaje, pero siempre con la discreción que impone el formato de gran vitrina que tienen estos recitales. Camarena es impecable, pero el formato le queda chico.

Por eso, quien lo escuchó el jueves con la Filarmónica -quien lo valoró desde la vitrina-, quiere ahora disfrutarlo en su salsa, en la plena acción de una ópera. Lo bueno es que esta no es una aspiración imposible: en el cóctel posterior a la presentación de la temporada 2017, Darío Lopérfido, ahora ex director artístico del teatro, confió a un grupo de periodistas que este recital era apenas la previa de un compromiso posterior y que en la agenda de Camarena figura el cantar La hija del regimiento en noviembre de 2018.

Tenor: Javier Camarena Orquesta: Filarmónica de Buenos Aires Director: Enrique Arturo Diemecke Obras: Romeo y Julieta,, Los pescadores de perlas de Bizet, La traviata y Rigoletto, y más,  Teatro Colón.

Fuente: Clarín, Buenos Aires

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