Javier Camarena y la Orquesta de Minería

Publicado: julio 31, 2014 Última Modificación julio 31, 2014 Por: adminmusica

Obras de Mozart, Rossini, Bellini y Donizetti
por Ricardo Rondón

El 26 de julio regresó a la Sala Nezahualcóyotl el tenor mexicano Javier Camarena. Ha sido su primera actuación en nuestra ciudad después de los triunfos en el Metropolitan opera de Nueva York. El tenor eligió un programa retador de arias de bel canto, que ha sido su especialización y el respaldo de una carrera en plena ebullición. Inició con “Un aura amorosa”, de Cosí fan Tutte de Mozart, mostrando buena línea y fina atención al texto. Siguió “Cessa di piu resistere”, de El barbero de Sevilla de Rossini. Esta aria generalmente es cortada por los tenores por sus dificultades pero tanto Araiza como Flórez la interpretan completa. Camarena empezó a indicar cansancio vocal y hasta problemas de afinación, todo producto de una falta de descanso físico y vocal. Cometió un error que debe corregir de inmediato: tiende a hablar y hasta hacer chistecillos. Esto desdice del artista que debe observar seriedad y amabilidad, no estábamos en un palenque. Por fortuna, la segunda parte del programa encontró al solista en buena forma y la escena de Los Capuletos y los Montescos de Bellini fue de lo mejor de la noche y se llevó el mayor aplauso. Su Nemorino en “Una furtiva lágrima” del Elixir de amor fue muy bello y finamente concebido. Todavía mejor fue la gran escena de Romeo: “Ah! Leve-­‐toi soleil” mostrando que Camarena podrá convertirse en el tenor que hemos estado esperando en el repertorio francés. Respira en esta romántica música y comunica la pasión del personaje. Estuvo espléndido en todos los registros y levantó una gran ovación. El programa finalizó con la gran escena de Tonio de La hija del regimiento, de Donizetti, en donde la proliferación de agudas deja al público con la boca abierta. Camarena la cantó bien aunque los sobreagudos sonaban a picotazos en vez de notas expresivas. Fue inesperado verlo persignarse antes de entrar de lleno a las notas altas. Nunca habíamos visto este tipo de comportamiento. De todos modos puso al auditorio de pié, y después de una entrega total del público, que casi llenaba la sala, repitió la Cavatina de Romeo y Julieta con resultados felices.

En esta ocasión, en donde el solista fue de menos a más, pudimos sentir claramente que se trata de un artista de primer nivel que deberá refinarse con el tiempo y las manos de buenos directores que le prohíban tomar el micrófono. Su nivel hoy día es indiscutible. La Orquesta Sinfónica de Minería tocó bien pero todo daba la impresión de que no hubo los ensayos suficientes para redondear su actuación. José Areán tuvo algunos desacuerdos en los tiempos con Camarena pero exhibió entusiasmo en las selecciones instrumentales, especialmente en la Introducción de Romeo y Julieta de Gounod.

Noche dispareja pero finalmente un triunfo para Javier Camarena y una muestra del afecto y admiración que ya ha cosechado en el medio musical. Se podrán esperar grandes cosas de este tenor belcantista.

Comentarios

Escucha música clásica en línea aquí