Jueves Santo / Passio de Arvo PÄRT

Publicado: marzo 29, 2018 Última Modificación marzo 29, 2018 Por: adminmusica

Coro de cámara de Mogens Dahl, dirige Mogens Dahl

 

LA DIALÉCTICA DEL PASADO Y EL PRESENTE

Arvo PÄRT (1935): Passio

 

Passio Domini Nostri Jesu Christi secundum Joannem (1982), del compositor estonio Arvo Pärt, es una obra religiosa con texto en latín, para solistas vocales, coro mixto, cuarteto instrumental y órgano, que nos permite explorar una espiritualidad solemne y sublime a través de recursos básicos del lenguaje musical.

 

El estilo maduro del compositor, al que pertenece esta obra, engloba el pasado y el presente en una estética caracterizada por el procedimiento compositivo llamado tintinnabuli (pequeñas campanas). Al pretender aclarar con esta técnica compositiva el poder evocador de las campanas, Pärt trabaja con muy pocos elementos musicales para que nada le aparte de la sencillez del tintineo propio de esos instrumentos. Para ello, melódicamente le bastan los tres sonidos de la triada que fundamentan la armonía tradicional, moviéndolos sin patrón fijo, en una línea melódica que se alterna entre sus notas de una forma continua, mientras el resto de voces produce otros movimientos melódicos que oscilan sobre esas notas.

 

El resultado en Passio es un efecto contemplativo y sereno. La escritura musical, con valores largos y ritmo lento, contribuye a ello y a una clara articulación de la palabra. Como también era propio de la música religiosa, desde los orígenes del canto gregoriano hasta la polifonía del renacimiento, se cuida la inteligibilidad del texto con procedimientos como la homorritmia – mismo ritmo en todas la voces-, y una escritura silábica. El autor toma estos recursos del pasado, a raíz de un acercamiento y estudio que llevó a cabo sobre la música medieval y renacentista en el que se centró sobre todo en el repertorio vocal religioso.

 

Otro elemento básico, propio de la estética de Arvo Pärt, es el silencio. Las relaciones que establece en Passio entre los silencios y los sonidos, están aún más cuidados que en el pasado, porque establece una duración del silencio siempre proporcional al último sonido que guarda nuestra memoria, y de esta forma, el sonido se disuelve en el silencio al final de cada frase o sección. Se trata de un uso estructural y enfático del silencio.

 

Passio, sigue patrones estructurales inspirados en la arquitectura del siglo XIII, en cuanto a la transparencia de su escritura, ya que permite la entrada de la luz y la creación espacios idealizados, soportados únicamente por elementos básicos, en los que la decoración queda proscrita. Los dos elementos o pilares de soporte que la constituyen, son los cuatro evangelistas por un lado, y el cuarteto de instrumentos que les acompañan –violín, oboe, fagot y violoncello- por otro. Ambos son sencillos en su concepción y soportan la principal narrativa de la obra. Estos bloques infranqueables transmiten profundidad, a través de las cuatro voces diferenciadas que conforman tanto la sección vocal como la instrumental y se encuentran en una misma tonalidad -la menor-. En contraste, se presentan alternadamente durante toda la obra, otros planos musicales, como el coro, y el solista barítono que representa a Jesús con acompañamiento de órgano – ambos en mi mayor-; además, incluye un solista tenor que desempeña el papel de Pilato, también acompañado por el mismo instrumento y enmarcado en un tritono -fa y si- llamado diabolus in musica. Estas secciones y el rezo final Qui passus es pro nobis, miserere nobis, Amen – en re mayor-, con el que finaliza la obra, desempeñan diferentes roles dramáticos y musicalmente presentan distintos colores armónico-sonoros que aportan variedad y contraste a la obra.

 

Todas las secciones y tonalidades que acontecen en Passio, guardan una conexión musical entre sí que garantiza la unidad total de la estructura. Estas relaciones pueden ser debidas a los vínculos armónicos que existen entre los tonos principales utilizados –la, re, mi, como grados integradores de una misma serie-; y también lo permite el uso de una técnica de escritura repetitiva que encontramos en la obra. En este último caso, se trata de un elemento propio de la composición minimalista contemporánea – la repetición-, que es aplicable a la estética y filosofía de Arvo Pärt al compartir principios fundamentales, como el valerse de pocos recursos y elementos –sencillez-, y garantizar en las composiciones cambios graduales –unidad-.

 

Arvo Pärt consigue uno de sus objetivos más importantes –la unidad de la obra-,

a través de todos los parámetros destacados, conducidos cautelosamente: El tratamiento de las voces con la técnica tintinnabuli, funde todos los sonidos partícipes en uno -el acorde-; el ritmo homogéneo y lento, se percibe como un solo esquema rítmico, o patrón a seguir; la dualidad silencio-sonido se funde en un mismo concepto; y a su vez, todo ello se somete al texto y su significado que estructura la obra. Passio experimenta en un solo efecto, la dialéctica del pasado y presente de obras posteriores, sobre todo de La creación. Y en el caso del Kirie, sin duda, a los tiempos lentos con que abre algunas de sus sinfonías.

 

Fuente: Rosa Díaz Mayo para la Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid

Comentarios

Escucha música clásica en línea aquí