La italiana en Argel en Bellas Artes

Publicado: junio 20, 2018 Última Modificación junio 20, 2018 Por: adminmusica

La italiana en Argel,  de Gioachino Rossini (1792-1868), fue estrenada en 1813 en Venecia.

Desde los primeros compases de la vivaracha y famosa obertura, nos damos cuenta en seguida de que La italiana en Argel pertenece a un estilo mucho más ágil y desbordante de vida que el predominante en el último tercio del siglo XVIII, incluso todo el despliegue sonoro de la llamada percusión “turca” está muy alejado del empleado en las óperas desarrolladas en los ambientes exóticos tan característicos del Clasicismo. La importancia de la orquesta – que comenta o se burla o simpatiza con los sentimientos y acciones expresadas en la trama – rasgo insólito dentro de la ópera italiana que sólo encontrará paragón en las óperas de Puccini, nos indica que Rossini ha sido uno de los mayores y más característicos genios de todo el género. La unidad musical admirable de los dos actos en los que los números poseen una similitud que los hace ser algo más que meros números aislados, atestiguan que, a pesar de tener 21 años y sólo contar con 27 días para escribirla, Rossini era ya el maestro consumado de un estilo inconfundiblemente propio.

Ese saber hacernos reír con la utilización de la música no tuvo casi antecesores ni sucesores. El buen gusto y el ingenio más inagotable resumen a todo Rossini.

En el plano vocal, la delicadeza inconfundible de Per lui che adoro, y la bravura de Cruda sorte y Pensa alla patria; las dificilísimas coloraturas para tenor de Languir per una bella; los dos septetos del final del acto I; el cuarteto del acto II, que se convierte luego en quinteto; la presencia del coro durante todo el Acto II; el aria Giá d’insolito ardore, de entrevesadas agilidades para el bajo; el uso graciosísimo de los crescendi y decrescendi  vocales en los conjuntos, y el equilibrio que guardan en cuanto a calidad, los dos actos entre sí, sólo son unos cuantos ejemplos, entre muchos, de una partitura perfectamente excepcional en su plasmación magistral de un libreto cargado de situaciones jocosas y un uso ingenioso de la letra, a pesar de su casi inexistente trama.

Fuente: José María Martín Triana, El libro de la ópera, Madrid, Alianza Editorial, 1987.

Disfrute de La italiana en Argel, en el Palacio de Bellas Artes: domingo 8 de julio (17:00); martes 10 (20:00); jueves 12 (20:00) y domingo 15 de julio (17:00).

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