La novena sinfonía, “Coral”, de Beethoven.

Publicado: agosto 23, 2014 Última Modificación agosto 23, 2014 Por: adminmusica

por Joaquín Gutiérrez Heras

Doce años transcurrieron entre la Octava y la Novena sinfonías de Beethoven. Aquélla fue compuesta en 1812, ésta fue terminada en 1824 y estrenada en el mismo año.

Beethoven ya había pensado desde fines del siglo poner música a la “Oda a la alegría” de Schiller, pero en 1823, cuando los primeros tres movimientos de la Novena ya estaban terminados, aún no había decidido terminarla con un movimiento coral: esta decisión fue fruto de la composición misma. Más tarde, Beethoven confió a sus amigos que no estaba satisfecho con el final coral y que pensaba escribir algún día uno puramente instrumental. En el estreno, la Novena sinfonía fue recibida con entusiasmo por el público, pero la opinión de los músicos profesionales fue muy dividida, y lo sigue siendo hasta la fecha.

Lo más criticado ha sido precisamente la parte coral, y los defectos señalados han sido atribuidos a la sordera de Beethoven. Pero la cuestión no es tan sencilla. La escritura para coro no tenía en la época de Beethoven un nivel comparable a su escritura instrumental; una y otra vez vemos cómo los compositores clásicos y románticos, cuando escriben música coral, se acogen a los modelos del Renacimiento y el Barroco.

Así, cuando Beethoven intenta en dos de sus obras más imponentes –la Missa solemnis y la Novena sinfonía – componer una música coral que corresponda a sus grandes diseños instrumentales, el resultado es una escritura que en ciertos momentos sobrepasa las posibilidades normales de la voz. En las ejecuciones de la Novena, prácticamente todos los coros acaban desgañitándose y produciendo gritos inaceptables para la tradición coral; sin embargo, aún éstos contribuyen en última instancia a la atmósfera de paroxismo dionisiaco que Beethoven desata en el final de su sinfonía.

J.Gutiérrez Heras, Notas sobre notas, México, Conaculta, 1998 La Orquesta Sinfónica de Minería tocará la Novena sinfonía el sábado 30 a las 20:00h., y el domingo 31, a las 12:00, dirigida por Carlos Miguel Prieto, Sala Nezahualcóyotl, CU. Solistas: María Katzarava, soprano; Ana Häsler, mezzosoprano; Michael Hendrick, tenor; y Diógenes Randes, bajo. Coro sinfónico de Houston, Charles Haussman, director coral y Coro Filarmónico Universitario, John Daly Goodwin, director coral.

En el mismo programa, la Orquesta tocará dos obras de Brahms: La canción del destino, con texto de Friedrich Holderlin, para coro y orquesta; y el Concierto para violín, con Vadim Gluzman, violín.



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