La Sinfonía no.8 de Antonín Dvorak

Publicado: julio 10, 2014 Última Modificación julio 10, 2014 Por: adminmusica

La Octava Sinfonía de Dvorak, escrita durante poco menos de un mes en 1889, es un ejemplo clásico de una pieza musical en la que un exterior simple y directoesconde un interior sofisticado y de múltiples capas. Es un trabajo que se describe a menudo como “luminoso”,”melódico”, “cálido” y “optimista”, y, en muchos aspectos importantes, es todas esas cosas. Sin embargo, también es quizá la obra de Dvorak más armónica y estructuralmente, más moderna.

Dvorak pretendía “escribir una obra diferente de mis otras sinfonías, con ideas individuales funcionando de una manera nueva.” La intención de Dvorak es evidente desde el título: Sinfonía no. 8 en sol mayor. Ningúncompositor importante desde Haydn había publicado una sinfonía en sol mayor, tal vez porque se consideraba unatonalidad apropiada para la música folklórica y la canción, más que para una sinfonía. Pues resulta que elpropósito de Dvorak era escribir precisamente una sinfonía con aires folklóricos y canciones infantiles, por lo que la elección de tonalidad fue perfecta.

La Octava comienza con una melodía larga, lírica y melancólica presentada por los cellos. Esta sección lleva gran parte del peso melódico y asume el papel de algo así como un narrador o un coro griego. En cada momento clave de la sinfonía, son los cellos quienes nos dicen dónde estamos. Curiosamente, esta preponderancia se repetirá en la siguiente gran sinfonía en Sol Mayor, la Cuarta de Mahler.

El primer movimiento es el movimiento sinfónico más elaborado y complejo escrito por Dvorak, un enorme espacio de arquitectura musical anclada en las tres apariciones del tema inicial -una melodía que nunca se desarrolla o modula de manera significativa.

El Adagio es en gran medida una suerte de música nocturna. El musicólogo Michael Steinberg considera los usos tonales y la estructura del movimiento como un claro homenaje al tiempo lento de la Eroica de Beethoven. En el corazón del movimiento hay un episodio basado en otra de las canciones infantiles que integran el alma de la sinfonía. La orquestación de Dvorak en este movimiento es particularmente vívida y sugerente, y mucho más escasa que en los movimientos lentos de obras sinfónicas anteriores.

El scherzo comienza con una larga y sentida melodía, que está construida en su totalidad por escalas en secuencias descendentes. El segundo tema también está hecho de líneas descendentes, sólo que ahora Dvorak utiliza una escala cromática, que intensifica la sensación de oscuridad en la música. El trío no podía ser un contraste más dramático, es la más tierna de todas las canciones infantiles en la sinfonía.

El movimiento final, que comienza con una fanfarria en las trompetas, se compone de una serie de variaciones en sintonía con otras canciones de niños declaradas inicialmente, también por los violoncellos. Después de otro clímax estridente, la versión original del tema regresa por última vez para otra serie de variaciones.

Tal vez hay una razón personal para el uso de todas estas melodías que evocan la infancia y la ingenuidad. Dvorakmismo, doce años antes, se había visto obligado a enterrar a tres de sus hijos en tan sólo unos meses de diferencia. Incluso se ha sugerido que las tres notas de la tríada mayor de sol, que forman el motivo principal de la sinfonía son un símbolo de los tres hijos de Dvorak. Como Mahler, cuya sinfonía en Sol Mayor es en sí una meditación sobre la muerte de un niño, las asociaciones de Dvorak con la música de la infancia sólo podían serde índole trágica. Sin embargo, a diferencia de Mahler, Dvorak fue siempre decidido a hacer frente a la pérdida más dolorosa con esperanza, ya sea en el Stabat Mater, obra en la que se enfrentó más directamente con la muerte de sus hijos, el Concierto para violonchelo, en el que se enfrentó con la muerte del amor de su vida, Josefina, o aquí, en la Octava Sinfonía.

Fuente: Explore the Score, por Kenneth Woods

Disfrute la Sinfonía no.8 de Antonín Dvořák interpretada por la Orquesta Filarmónica de Viena bajo la dirección de Herbert Von Karajan



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