Liederkreis op. 39

Mayo 7, 2016


Hermann Prey, barítono | Leonard Hokanson, piano

En mayo de 1840, Schumann acudió al poeta esencial del romanticismo alemán Joseph Freiherr von Eichendorff (1788–1857) para componer un ciclo de lieder. En una carta a Clara denominó a las doce canciones que conforman su Liederkreis op. 39 “mi música más romántica, con tanto de ti en ella, querida Clara”. Basada en varios poemas de historias de Eichendorff como Viel Lärmen um nichts (“Mucho ruido y pocas nueces”) y Ahnung und Gegenwart (“Presente y presentimiento”) y su novela Dichter und ihre Gesellen (“Poetas y sus compañeros”), estas doce viñetas estás conectadas por temas recurrentes –la pérdida, la soledad, los misterios nocturnos, la amenaza, la memoria, la antigüedad y los sueños anhelantes– y por referencias temáticas a veces veladas y ocasionalmene explícitas, así como el uso del mismo motivo al inicio del no. 7 (Auf einer Burg) y no. 8 (In der Fremde). Con el Liederkreis, Schumann inventó un nuevo tipo de canción: el nocturno romántico, sereno, exultante y ominoso.

El inicio de In der Fremde es típico por su expresión de alejamiento y nostalgia. La melodía de Schumann tiene un pathos evocador, discretamente enaltecida por su acompañamiento gentil de arpegios ondulantes. El bosque germano aparece en su versión más siniestra en Waldesgespräch (no. 3) una variación al mito de Lorelei, con su dramático momento de reconocimiento y sus irónicos ecos de los cornos de caza (que se desvanecen siniestramente en el postludio del piano), y de nuevo en Zwielicht (no. 10). Aquí el teclado se enreda alrededor de la voz como una tortuosa Invención a tres voces de Bach, con un cromatismo opresivo que amenaza disolver los contornos tonales. Auf einer Burg evoca una misteriosa antigüedad con su melancólica y sugestiva línea vocal, armonías modales y toques solemnes de imitación canónica. En la penúltima canción, Im Walde, la boda y la caza son evocadas en una música que deja solo el susurro del bosque y los miedos anónimos del poeta entre los paisajes internos y externos más oscuros.

Al otro lado del espectro, Intermezzo (no. 2) es una apasionada declaración de amor a Clara, basada en una figura descendente de cinco notas que Schumann frecuentemente asociaba con ella. Die Stille es una confesión más secreta –y femenina– (el título en alemán significa tanto tranquilidad como muchacha silente), con una repentina elevación en “Ich wünscht’, ich wär’ ein Vöglein”. Schöne Fremde (no. 6) y Frühlingsnacht (no. 12), con la brisa evanecente de sus contrasujetos y finales triunfales, son visiones relucientes de eufória física y espiritual, mientras que Mondnacht (no. 5) es quizá el nocturno vocal más amoroso de la historia musical. Aquí Schumann mágicamente retarda la resolución al acorde de tónica hasta “Die Erde” en el compás 10, el momento de la unión místico-erótica entre el cielo y la tierra, Robert y Clara.

Fuente: http://www.hyperion-records.co.uk

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