Manon Lescaut en el MET

Publicado: febrero 28, 2016 Última Modificación febrero 28, 2016 Por: adminmusica

Por José Antonio Palafox

Frívola, sensual, caprichosa, pero también ingenua y tierna, Manon Lescaut estuvo destinada –desde su aparición en la literatura del siglo XVIII gracias al abad Prévost (1697-1763) y su Historia del caballero Des Grieux y de Manon Lescaut- a ser el prototipo de la mujer fatal cuya fascinante belleza solo conduce a la perdición a quienes la rodean, incluida ella misma. Del personaje ambivalente que es Manon se desprenderán más tarde las inolvidables figuras de Emma Bovary, Ana Karenina y Carmen, por citar solo unas cuantas. Manon también será, gracias a su desgarradora tragedia, uno de los personajes más apreciados por los compositores dentro de la historia de la ópera. Ahí están, por ejemplo, la Manon Lescaut de Daniel Auber (1856), la exitosa Manon de Jules Massenet (1884) y la contemporánea Boulevard Solitude de Hans Werner Henze (1952), pero sobre todo la tercera ópera de Giacomo Puccini, Manon Lescaut (1893).

Esta obra, en la que ya podemos encontrar esos temas musicales al mismo tiempo suaves, apasionados y dramáticos que se convertirán en el sello particular de Puccini, estuvo a punto de no ver la luz: el músico venía de haber luchado durante más de cinco años con la composición de Edgar, su segunda ópera, una obra que nunca llegó a convencerle del todo y cuyo estreno en 1889 pasó sin pena ni gloria. Por otro lado, más de tres libretistas se habían ya enfrascado, infructuosamente, en la difícil tarea de dar cuerpo a esta tormentosa historia de amor. Finalmente, Giulio Ricordi, editor y amigo de Puccini, no mostraba mucho entusiasmo en apoyar la producción de una obra que seguramente se vería opacada por el clamoroso éxito de la Manon de Massenet, estrenada apenas nueve años antes. Sin embargo, Puccini defendió su proyecto arguyendo que él inyectaría al relato una pasión arrasadora de la que carecía la ópera de Massenet. Así, finalmente logró concretar, en su primera colaboración con los libretistas Luigi Illica y Giuseppe Giacosa (las siguientes fueron La Bohème, Tosca y Madama Butterfly, ni más ni menos), la obra que sería su primer gran triunfo.

Estrenada en 1 de febrero de 1893 en el Teatro Regio de Turín, Manon Lescaut se convirtió en un éxito inmediato de público y crítica, representándose ese mismo año en Hamburgo, Madrid y San Petersburgo, y al año siguiente en Praga, Londres, Budapest, Lisboa, Filadelfia y México. Debido a la rivalidad que existía entre los partidarios de esta ópera y los de la obra de Massenet, no fue sino hasta más de quince años después que Manon Lescaut se estrenó finalmente en Francia -primero en Niza (1909) y luego en París (1910)- bajo la batuta del legendario Arturo Toscanini y con Enrico Caruso en el papel del estudiante De Grieux.

El próximo sábado 5 de marzo tendremos la oportunidad de asistir en el Auditorio Nacional a la transmisión en vivo, desde el MET de Nueva York, de esta excepcional ópera que narra la tormentosa historia de amor entre la bella y frívola Manon Lescaut y el apasionado estudiante De Grieux. El reparto es, por demás, interesante: la soprano letona Krïstine Opolais, quien ha sido nominada al Grammy como Mejor Solista Vocal de Música Clásica, cantará el papel de Manon; el famoso tenor Roberto Alagna se encargará de dar vida al estudiante De Grieux, el cual es particularmente uno de los papeles vocales más difíciles escritos por Puccini; la puesta en escena correrá a cargo del director británico Richard Eyre, quien traslada la acción de la Francia del siglo XVIII a la Francia de la ocupación alemana, con una interesante ambientación propia del film noir, y la dirección orquestal correrá a cargo del italiano Fabio Luisi, actualmente director principal del MET.

Giacomo Puccini – Manon Lescaut: Acto IV. Sola, perduta, abbandonata / Krïstine Opolais (Manon)

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