Manuel M. Ponce: cantos para niños

Mayo 15, 2016 4:46 pm

Para mejorar su economía familiar, el célebre compositor mexicano Manuel M. Ponce  (1882-1948) trabajó como inspector de la sección de música de la SEP y posteriormente (1937) quedó adscrito a la sección de jardines de niños, en el que permaneció tres años. Paolo Mello, a cargo del Acervo Manuel M. Ponce, depositado en la Facultad de Música de la UNAM, recalca que “ese puesto, que para cualquier otro hubiera sido menor, él lo aprovechó para comenzar a pensar en los niños y empezó a hacer cantos para los niños de las escuelas…le daba importancia a que los más pequeños tuvieran una educación musical de la mayor calidad”. Todo cuanto escribió para niños, incluida la antología pianística, va de 1937 a 1940.

 

Cuando la Facultad de Música recibió el Acervo Ponce, no incluía ningún canto para niños. De manera extemporánea, el heredero de Ponce, el pianista Carlos Vázquez, entregó manuscritos originales de 15 a 20 cantos. Más tarde, Mello fue avisado de la existencia de muchos cantos en el Jardín de Niños “Ricardo Castro” y encontró 38 cantos, algunos publicados y otros reproducidos en esténcil.  Patricia Morales, directora de los Niños y Jóvenes Cantores de la Facultad localizó para su tesis de maestría 66 cantos. Un proyecto editorial se propone compilar todos los cantos, una labor en la que Mello y Patricia Morales han invertido cinco años de trabajo.

 

Una primera antología fue publicada en 1942 bajo el título de Cantos infantiles para jardines de niños, en la que Ponce escribe: “Se ha puesto especial atención en que la extensión y estructura de las melodías se ajuste a las posibilidades de las voces infantiles, de esta manera, no están presentes los intervalos difíciles y los sonidos muy agudos o demasiado graves que los niños no pueden entonar con exactitud. Las letras de los pequeños cantos corresponden a los temas que se llevan a la práctica en los jardines de niños y que ofrecen a los pequeñuelos motivos de regocijo y oportunidades constantes para adquirir buenas costumbres, relacionadas con la higiene y la moral”, explicaba Ponce.

 

Fuente: Erika P. Bucio, en Reforma

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