Mesías – Georg Friedrich Händel (1685 – 1759)

Publicado: diciembre 18, 2015 Última Modificación diciembre 18, 2015 Por: adminmusica

por Ricardo Rondón

Georg Friederich Händel trabajaba en su último oratorio, Jephtha, en 1751, cuando descubrió que su vista empezaba a fallar. Siguió la ceguera pero nada lo detuvo para que continuara actuando como organista y director de sus obras. Handel apareció por última vez en público el 6 de abril 1759, cuando dirigió El Mesías. Ocho días después, murió en Londres y fue enterrado en la Abadía de Westminster. El Mesías (1742) es su obra maestra y una obra maestra entre el repertorio del oratorio que no tiene rival. Su génesis vino en una etapa en la que el compositor estaba deprimido y desesperado. Su última ópera, Deidamia, de 1741 había sido un fiasco y el compositor estaba seguro que sus días como músico teatral estaban acabados. El género del oratorio, que le había dado tantos triunfos, se consideraba ahora como anticuado y aburrido. Obras de la fuerza como Saul e Israel en Egipto no lograron cambiar opiniones adversas. Handel fue rechazado y su carrera futura estaba en peligro. Armado con su acostumbrada energía y dedicación se aplicó a la creación de El Mesías. Un fervor religioso lo enriquecía. La enorme partitura fue terminada en solamente 25 días y Handel dejaba de dormir y comer Perdió la relación entre el tiempo y el espacio. Se sentía poseído por el espíritu de su Creador y cuando terminó el famoso coro del Aleluya sintió que el cielo se abría frente a él, precedido por el mismo Dios. Conmovido al máximo exclamó: ¡Creo que Dios me ha visitado! La premiere se destinó a Dublín en donde la popularidad de Handel no se había perdido. Tan pronto se anunció el estreno se agotaron las localidades y las huestes musicales eran de primer nivel y así El Mesías inició su fabulosa carrera. Londres tardo más en darse cuenta de que estaba escuchando algo que se volvería favorito del público, ante el cual el público reacciona con entusiasmo emotivo. El impacto del Aleluya conmovió tanto al rey Jorge II, que se puso de pié, algo que hizo todo el teatro creando una tradición que hoy día se continúa observando.

El Mesías encierra tres secciones. En la primera se anuncia la Venida del Mesías a través de una profecía. Los números son de los más radiantes en todo el rango de la música y culmina con la Natividad. La segunda sección narra el sufrimiento y la muerte de Cristo. Los textos dramáticos encierran música intensa y descriptiva. Termina con el coro, cuyos gloriosos efectos conmueven al mundo entero. Este Aleluya es de las piezas más escuchadas de todo el repertorio de la música clásica. La tercera sección no solo mantiene el alto nivel de las dos anteriores sino que toma nuevas alturas creativas gracias a una formidable inspiración. C.E. Abdy Williams apuntaba que el tratamiento que da Handel a la historia de la Pasión difiere de la de Bach. “En las Pasiones de Bach, el Evangelista narra los eventos enfatizados por los coros que representan a judíos, apóstoles, etc. Y el mismo Salvador se expresa. La música para los solistas y la congregación representa emocionalmente los eventos descritos. Las Pasiones son un servicio religioso, el Mesías es un sermón”. Descubrirlo es no solo importante sino profundamente enriquecedor.

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