Historia de la música minimalista (VI): Steve Reich: estructurar la repetición

Por José Antonio Palafox

 

La presencia del visionario compositor Steve Reich dentro del panorama de la música minimalista es más discreta que la de Terry Riley o la de Philip Glass, pero sus sólidas e innovadoras aportaciones a la técnica compositiva del movimiento resultaron fundamentales para la música contemporánea.

 

Inicios

Steve Reich nació en Nueva York en 1936. Inició sus estudios de música a los cinco años de edad gracias a que su padre, el abogado Leonard Reich, le pagó lecciones de piano. Sin embargo, para Leonard el mundo de la música clásica se reducía a “lo que escucha la clase media” (algunas piezas de Mozart, la Quinta de Beethoven, la Octava de Schubert, un par de arias de Wagner), por lo que el futuro compositor no tuvo contacto con las obras anteriores a 1750 ni posteriores a 1900 sino hasta los 14 años, cuando algunas bienintencionadas amistades lo acercaron a la música barroca, las vanguardias de inicios del siglo XX y el jazz.

 

Fue la libertad improvisatoria de este último género musical lo que más fascinó al joven Steve Reich (en sus propias palabras: “Me impresionaba la inventiva de un John Coltrane, que partía de elementos muy básicos pero era capaz de desarrollar piezas de 10 o 20 minutos sin repetirse”), así que decidió que quería ser baterista de un grupo de jazz. Comenzó a estudiar percusiones y a tocar en clubes de jazz al tiempo que ampliaba su cultura musical escuchando discos de Miles Davis, John Coltrane, Thelonius Monk y Charlie Parker, además de música medieval, barroca, y a los principales compositores contemporáneos de su momento: Béla Bartók, Igor Stravinsky, Arnold Schönberg.

 

John Coltrane: Blue Train

 

En 1953 empezó a estudiar filosofía en la Universidad de Cornell, pero no olvidó sus intereses musicales y se inscribió en el curso de Historia de la Música que impartía el compositor y musicólogo William Austin. Reich empezó a sentirse más atraído por la música que por la filosofía, pero se consideraba ya demasiado adulto como para empezar a estudiar composición desde cero. En 1957, tras concluir sus estudios de filosofía, empezó a tomar clases particulares de composición con Hall Overton, discípulo del compositor Vincent Persichetti y amigo del jazzista Thelonius Monk. Haciendo definitivamente a un lado la filosofía, Steve Reich continuó su formación musical en la prestigiosa Juilliard School of Music, donde conoció a otro joven alumno llamado Philip Glass, con quien inició una perdurable amistad. Posteriormente, asistió a las clases impartidas por Darius Milhaud y Luciano Berio en el Mills College de California.

 

Primeras obras

En 1963 Reich obtuvo su maestría en composición y se marchó a San Francisco, donde empezó a trabajar como taxista para ganarse la vida. Paralelamente, comenzó a experimentar con la manipulación de cintas pregrabadas, lo cual lo llevó a ser contratado por el cineasta Robert Nelson para componer un collage auditivo que sirvió como banda sonora de la película experimental Plastic Haircut. En noviembre del mismo año, tomando como bases el indeterminismo de John Cage y la libertad improvisatoria del jazz, Steve Reich compuso Pitch Charts, una obra cuya partitura indica únicamente las notas, pero no el ritmo ni la manera en que hay que tocarlas, lo cual queda a criterio de los intérpretes.

 

Steve Reich: Plastic Haircut

 

Sin amilanarse por el escaso éxito de sus primeros pasos como compositor, Reich continuó experimentando con cintas magnéticas y en 1964 realizó Livelihood, un collage de los sonidos cotidianos de su trabajo como taxista, que grabó colocando un micrófono debajo del asiento de su vehículo. Sus obras minimalistas estaban todavía lejos en el tiempo, pero en esta pieza ya se encuentra propuesto de una manera muy ingeniosa el elemento de la repetición, puesto que está formada por diversas “versiones” de los mismos sonidos: la puerta del taxi que se cierra con diferentes niveles de fuerza, el mismo destino mencionado por distintas personas, sirenas de patrullas o ambulancias que pasan al lado del taxi… También de 1964 es Music for Two or More Pianos or Piano and Tape, notable obra en la que ya aparecen bocetados los distintos conceptos musicales que influirán en el estilo del compositor, así como el sentido de claridad armónica que se convertirá en uno de sus sellos personales. Se trata de una composición con estructura cíclica en la que los acordes tocados por el primer piano son repetidos —tanto en orden como al revés y de forma fragmentada— por los demás pianos, lo que da como resultado una reiteración de notas con el mismo timbre pero sin la repetición de patrones rítmicos.

 

Fascinado con las posibilidades expresivas que los sonidos pregrabados le proporcionaban, Steve Reich se unió a The San Francisco Tape Music Center, donde trabajó con Morton Subotnick, Ramón Sender, Pauline Oliveros y Terry Riley. La similitud de intereses hizo que Reich se identificara más con este último y diera inicio una estrecha colaboración que rindió su máximo fruto en 1964 con In C, obra maestra de Terry Riley y piedra angular del minimalismo. Steve Reich fue uno de los músicos que tocó en el estreno de esta importante pieza, y también fue quien sugirió a Riley la integración de The Pulse (el pulso o ritmo) como columna vertebral que proporciona un tempo fijo y un centro tonal a la obra. Como veremos más adelante, la asombrosa flexibilidad estructural de In C dejó una profunda huella en Reich, que no dudó en utilizarla como base para algunas de sus obras más sobresalientes.

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