Los conciertos de Gonzalo Curiel

Publicado: julio 24, 2018 Última Modificación julio 24, 2018 Por: adminmusica

Con muy pocos estudios musicales, compuso tres conciertos para piano y orquesta en la última década de su vida.  El pianista Rodolfo Ritter publicará este año un disco con los tres conciertos para piano de Curiel – “es el Gershwin mexicano”, sentencia Rodolfo Ritter, un pianista empeñado en rescatar su obra sinfónica. El disco será producido por Toccata Classics, un sello londinense enfocado en la música que suele ser relegada por las grandes disqueras. Un primer intento por publicarlo con el sello Sterling, en 2015, dentro de la serie Antología de música mexicana para piano y sinfónica, quedó varado por problemas financieros.

Como George Gershwin (1898-1937), todo lo que aprende Curiel de su labor en la música popular termina por influir en sus conciertos para piano. Ritter dice que en Curiel confluyen armoniosamente la música académica y los ritmos populares de la época, aunados al “genial y potentísimo lirismo” de la canción mexicana. Una amalgama más compleja que en Gershwin.

Sus conciertos para piano terminan siendo una estructura bastante más clásica que Gershwin”, acota, por su parte, el pianista y compositor Arturo Rodríguez. Destaca que su música para cine se alimenta de la sinfónica, y viceversa. Lo ejemplifica con la música de los créditos iniciales de la película Paraíso robado (1951) de Julio Bracho, que guarda similitudes con el primer movimiento del Concierto para piano no. 1, o el tercer movimiento del Concierto no. 2 en El portero (1950), de Miguel Delgado, con Cantinflas.

Pero Rodríguez considera que los conciertos de Curiel poseen una mayor influencia clásica que del cine. “Era la manera de Curiel de desahogarse y hacer la música de concierto que le gustaba hacer. Tiene más influencia de los conciertos para piano de Shostakovich, Rachmaninov o Kabalevsky.Sus conciertos son demandantes, difíciles para el solista, tanto como los de Rachmaninov o de Chaikovski, “lo cual da una idea de lo buen pianista que debió ser”, pondera Rodríguez.

Era un monstruo de la orquestación, heredada de la instrumentación cinematográfica. Como compositor para cine sabía crear efectos dramáticos. “Ya hubiera querido Gershwin orquestar así. Magistral. Suena la orquesta como un dragón…” expone Ritter, quien pone como ejemplo el Concierto no. 2, a su juicio el más completo y brillante.

Sus conciertos deberían ser parte del repertorio estándar de las orquestas mexicanas, plantea Rodríguez, quien trabaja en una nueva suite con música de cine de Curiel. Mientras tanto, Ritter sentencia:”Urge escuchar a Curiel”.

Fuente: Erika P. Bucio, “Urge escuchar a Curiel”, en revista Reforma, forma y fondo, México, 08/07/2018.

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