Ramón Vargas en Bellas Artes: 35 años de carrera

Publicado: junio 17, 2018 Última Modificación junio 17, 2018 Por: adminmusica

El próximo sábado 23 de junio a las 19:00 horas, el Palacio de Bellas Artes se vestirá de gala para celebrar el 35º aniversario del debut de Ramón Vargas en su escenario, el cual pisó por primera vez en 1983 para cantar el papel de Fenton en el Falstaff de Verdi bajo la dirección de Eduardo Mata.

Ramón Vargas (Ciudad de México, 1960) es uno de los tenores líricos más destacados de su generación. De pequeño, formó parte del coro de infantes de la Basílica de Guadalupe. En 1982, obtuvo el primer lugar en el Concurso Nacional de Canto Carlo Morelli. Debutó formalmente en ese mismo año cantando el papel de Mengone en Lo speziale de Haydn, en Monterrey. Al año siguiente se presentó por primera vez en el Palacio de Bellas Artes, donde su incuestionable talento y frescura vocal dieron de qué hablar tanto al público como a la crítica especializada. Un nuevo triunfo en Bellas Artes, ahora como Don Ottavio en el Don Giovanni de Mozart, y más premios —entre ellos el del Concurso Enrico Caruso de Milán— demostraron con creces que el reconocimiento brindado no era fruto de la casualidad, así que pronto se hizo necesario emprender la arriesgada aventura europea, de la cual muy pocos salen incólumes.

Wolfgang Amadeus Mozart: Fuor del mar (Idomeneo) / Ramón Vargas (Idomeneo) y la Camerata de Salzburgo, dirige sir Roger Norrington

En 1986, Ramón Vargas se estableció en Austria, donde continuó su perfeccionamiento musical en el Estudio de la Ópera Estatal de Viena bajo la guía del maestro Leo Müller. Entre 1988 y 1990 participa en las temporadas de ópera del Teatro de Lucerna en Suiza, donde empieza a interpretar protagónicos de importancia, como el Nerone de L’incoronazione di Poppea de Monteverdi. En 1990 se convierte en discípulo del legendario musicólogo y maestro de canto Rodolfo Celletti. Al mismo tiempo, empieza a desarrollar su carrera como cantante de manera independiente, con tan buena fortuna que pronto se ve interpretando papeles cada vez más importantes en los teatros y festivales más reconocidos de Europa. Pero el reconocimiento internacional llegará en 1992, cuando el Met de Nueva York lo invita a cantar el papel de Edgardo en la Lucía di Lammermoor de Donizetti, en sustitución de nada más y nada menos que Luciano Pavarotti. Al año siguiente, canta por primera vez en La Scala de Milán, otro de los recintos sagrados del mundo operístico, el papel de Fenton en Falstaff bajo la batuta de Riccardo Muti, y vuelve al Met como el Duque de Mantua en el Rigoletto de Verdi.

A partir de entonces, Ramón Vargas se ha convertido en uno de los tenores líricos más solicitados por los teatros líricos más prestigiosos del mundo (la Ópera Estatal de Viena, el Covent Garden de Londres, la Ópera de la Bastilla en París, la Ópera de San Francisco, el Teatro Colón de Buenos Aires y el Teatro Real de Madrid, entre otros), además de ser el cantante mexicano con más presentaciones tanto en el Met de Nueva York como en La Scala de Milán. Ha interpretado más de cincuenta papeles protagónicos, principalmente de los repertorios belcantista y romántico, aunque también destacan sus interpretaciones de Verdi, Massenet, Gounod y Offenbach. Ramón Vargas también ha abordado el lied alemán y la canción clásica italiana, francesa y española, además de la canción popular mexicana de finales del siglo XIX y principios del XX, desde Agustín Lara hasta José Alfredo Jiménez. Por añadidura, ha grabado poco más de una veintena de óperas y recitales para sellos discográficos como Deutsche Grammophon, DECCA, RCA y EMI, donde ha alternado con artistas de la talla de Anna Netrebko, Elīna Garanča, Cecilia Bartoli, Reneé Fleming, Dmitri Hvorostovsky, Ludovic Tézier y los directores Valeri Guérguiev, Zubin Mehta, Antoni Ros-Marbà y Riccardo Chailly, entre otros.

Giacomo Puccini: Che gelida manina (La bohème) / Ramón Vargas (Rodolfo), Angela Gheorghiu (Mimi) y la Orquesta del Met, dirige Nicola Luisotti

Una trayectoria artística como la de Ramón Vargas no puede pasar desapercibida. Por ello, el festejo del próximo sábado busca ser un recorrido por algunas de las grandes óperas que han cimentado su reputación en el panorama musical internacional a lo largo de estos 35 años: La clemenza di Tito y Die Zauberflöte de Mozart, Lucía di Lammermoor y L’elisir d’amore de Donizetti, I due Foscari de Verdi, La rondine de Puccini, Les pêcheurs de perles y Carmen de Bizet, Werther de Massenet y Les contes d’Hoffmann de Offenbach. La selección no podía ser más acertada, ya que permitirá al tenor lucir al máximo la vigorosa agilidad, la profunda expresividad y el inconfundible timbre de su voz, una de las más portentosas de nuestros tiempos. Lo acompañarán en esta gala un grupo de jóvenes representantes de las cuatro generaciones de cantantes que se han formado en el Estudio de Ópera de Bellas Artes (EOBA) —proyecto educativo fundado e impulsado por el propio Ramón Vargas durante su gestión como director artístico de la Ópera de Bellas Artes— y la Orquesta del Teatro de Bellas Artes dirigida por el maestro Srba Dinić, quien complementará el programa con la interpretación de las oberturas del Don Giovanni de Mozart y del Don Pasquale de Donizetti. En definitiva, se trata de un verdadero banquete auditivo que no podemos dejar pasar.

Gaetano Donizetti: Una furtiva lagrima (L’elisir d’amore) / Ramón Vargas y la Orquesta Sinfónica de la SWR Baden-Baden y Friburgo, dirige Marco Armiliato

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