¿Qué música te llevarías a una isla desierta?

¿Qué música te llevarías a una isla desierta?
noviembre 8, 2017

¿Qué música te llevarías a una isla desierta?

El tema siempre ha sido objeto de animadas – si no es que acaloradas – discusiones de sobremesa.

El mundo de la música es tan vasto y variado que la calificación de lo que es “lo máximo” para cada persona es inagotable.

El poeta, ensayista  y crítico musical  Luis Ignacio Helguera (1962-2003) ofrece esta sugerencia:

¿Qué discos me llevaría a la isla desierta?

El juego sirve nada más para pasar el rato y soñar placenteramente con cosas que sufridamente experimentaríamos en realidad. Ahora bien, es cierto que puede servir también para desplegar un ejercicio de valoración, de alcance meramente personal. Yo me propuse llenar cuatro listas de diez obras cada una, sin repetir compositor en una misma. Tengo pendiente una quinta lista, de música vocal. Aquí está mi ocioso resultado de hoy.

Música sinfónica (y coral)

  1. Monteverdi. Las vísperas de la Virgen Bienaventurada.
  2. Bach. La pasión según San Mateo.
  3. Mozart. Réquiem.
  4. Fauré. Réquiem.
  5. Brahms. Sinfonía núm.4.
  6. Tchaikovsky. Francesca da Rimini.
  7. Debussy. El mar.
  8. Stravinsky. La consagración de la primavera.
  9. Villa-Lobos. Bachianas brasileiras núm. 1 y 5 (para ocho cellos y ochos cellos y soprano, respectivamente).
  10. Revueltas. Homenaje a García Lorca.

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Conciertos

  1. Haendel. Concierto grosso op.6, núm 4.
  2. Haydn. Concierto para clavecín y orquesta en Re.
  3. Beethoven. Concierto para violín y orquesta.
  4. Dvorak. Concierto para cello y orquesta.
  5. Rachmaninov. Concierto para piano y orquesta núm. 2.
  6. Ravel. Concierto en Sol para piano y orquesta.
  7. Bartók. Concierto para piano y orquesta núm.3.
  8. Berg. Concierto para violín y orquesta A la memoria de un ángel.
  9. Poulenc. Concierto para órgano, cuerdas y timbales.
  10. Ginastera. Concierto para arpa y orquesta.

Música de cámara

  1. Mozart. Quinteto para clarinete y cuerdas.
  2. Beethoven. Cuarteto de cuerdas núm.15 en La menor, op.132.
  3. Brahms. Sonata para viola y piano núm.1.
  4. Saint-Saëns. Fantasía para arpa y violín.
  5. Borodin. Cuarteto de cuerdas núm.1.
  6. Ravel. Cuarteto de cuerdas.
  7. Bartók. Cuarteto de cuerdas núm. 4.
  8. Berg. Cuarteto de cuerdas Suite lírica.
  9. Shostakovich. Quinteto para piano y cuerdas.
  10. Messiaen. Cuarteto para el fin de los tiempos (violín, cello, piano y clarinete).

Música para un solo instrumento (elijo piano)

  1. Bach. El clave bien templado.
  2. Scarlatti. Sonatas.
  3. Brahms. Intermezzos.
  4. Chopin. Nocturnos (o Mazurkas).
  5. Franck. Preludio, fuga y variación.
  6. Grieg. Piezas líricas (o Satie, 6 Gnossiennes; creo que me decido por Grieg).
  7. Scriabin. Estudios (o Ligeti Estudios).
  8. Debussy. Preludios.
  9. Ravel. Gaspard de la Nuit.
  10. Prokofiev. Sonata núm.7 (que no me molestaría cambiar por una buena selección de piezas sueltas de este autor).

 

Bien lo sé: por donde se les mire, ostentan mis inventarios lagunas groseras e imperdonables. ¿Dónde están, por ejemplo, Schubert o Liszt? Ni hablar. (Sobre estos monstruos, como Wagner, Verdi, Puccini o Mussorgski, tengo la disculpa de que entrarían en mi inconclusa lista vocal.)

Pero como bien decía un adicto a este pasatiempo, Jomí García Ascot, “recordemos los principios del juego. Y estos son de agrado personal (al fin y al cabo es la isla desierta de cada quien) y no de espectro cultural. Además, existen cansancios de ciertas obras o autores”.

Así, por ejemplo, la frecuencia máxima de Ravel en mis listas (solo igualada por Brahms) no responde a que me parezca mejor que Wagner, sino a que, definitivamente está más cerca de mi sensibilidad. Y Stravinsky solo aparece una vez, a pesar de que soy bastante stravinskiano, porque las obras suyas que prefiero son orquestales (Sinfonía en tres movimientos, Sinfonía de los salmos, Las bodas, Orfeo, El canto del ruiseñor, etcétera).

¿Mahler? No figura porque en la isla desierta no cabe desperdiciar minutos: gustoso me habría llevado el “Adagietto” de la Quinta o el tercer movimiento de la Cuarta, pero sin el resto de las sinfonías.

Y ya puestos a las lamentaciones, veo que llegarían hasta por no haber empacado cosas de, no sé, Lecuona, Pérez Prado, Duke Ellington, Miles Davis, Tom Waits, música popular griega….

Y entonces, dejemos de jugar por hoy para cambiar un sueño por otro: el atormentado de la isla desierta por el festivo de ir a comprar algo en Tower Records.

¿Y tú… qué música te llevarías a una isla desierta?

Fuente: Luis Ignacio Helguera, Atril del melómano, Conaculta, El Centauro, México,  2015.

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