Invocaciones II y III: Música mexicana para flauta y piano

septiembre 21, 2017

Por José Antonio Palafox

En el año 2010, el dúo México con Brío (formado por la flautista mexicana Evangelina Reyes y la pianista rumana Camelia Goia) editó bajo el sello Urtext un magnífico CD titulado Invocaciones, en el que ofrecen al escucha un amplio panorama del quehacer compositivo para esta dupla instrumental dentro de la obra de Mario Ruiz Armengol, Leonardo Coral, Eugenio Toussaint, Alexis Aranda, Mario Lavista, Samuel Zyman y Armando Luna.

 

Seis años después, las intérpretes retomaron y ampliaron el concepto de ese primer disco en Invocaciones II & III, un magnífico álbum doble con el que nos brindan la oportunidad de profundizar en la tristemente poco difundida música para flauta y piano compuesta por músicos mexicanos de primerísimo nivel. También editado por Urtext, este aún más ambicioso CD doble está armado siguiendo un orden más o menos cronológico, lo que nos permite adquirir una percepción integral de la interesante evolución técnica y estética que ha experimentado la música para flauta y piano en México a lo largo del siglo XX y lo que va del XXI.

 

Así, Invocaciones II —el primer disco— se centra en las obras de algunos de los compositores que dominaron la escena musical mexicana nacionalista y postnacionalista del siglo XX, empezando por Manuel M. Ponce (1882-1948), de quien Evangelina Reyes y Camelia Goila interpretan Pajarito, Pastorcito alegre y Scherzino, tres breves y luminosas piezas que muestran el sabio equilibrio estilístico entre el lenguaje musical “culto” y los temas “populares” tan representativo del compositor zacatecano. Les siguen dos obras del compositor oaxaqueño Leonardo Velázquez (1935-2004): Solitud, una sencilla meditación para flauta contralto y piano, y las complejas Dos piezas para flauta sola. Eduardo Hernández Moncada (1899-1990), uno de los últimos representantes de la escuela nacionalista, se encuentra presente en este disco con un agradable Scherzino que parece evocar nostálgicamente los suntuosos bailes de salón decimonónicos. El postnacionalismo impone su presencia en la segunda mitad del disco con …Huésped de las nieblas…, una obra atmosférica de aliento dodecafónico compuesta por Rodolfo Halffter (1900-1987) en memoria del escritor español Gustavo Adolfo Bécquer. De Mario Kuri Aldana (1931-2013), compositor en cuya obra se equilibran de manera extraordinaria los logros de las exploraciones vanguardistas con un sentimiento nacionalista, el dúo México con Brío nos ofrece la Sonata Santiago, una obra en tres movimientos que transita, respectivamente, por el impresionismo, el jazz y la música popular cubana. Le sigue Díptico I, una críptica pieza abstracta y compleja que es una excelente muestra de la búsqueda de nuevos lenguajes sonoros que caracterizó la obra del compositor jalisciense Manuel Enríquez (1926-1994). Finalmente, el disco concluye con una especie de recapitulación temática en las dos últimas obras interpretadas: las amables Cinco piezas para flauta y piano de Carlos Jiménez Mabarak (1916-1994), pequeñas composiciones líricas de carácter nacionalista cuyos títulos —Alegoría del perejil, La imagen repentina, Nocturno, El ave prodigiosa y Danza mágica— hablan por sí solos, y la majestuosa Vocalización aguda de Carlos Chávez (1899-1979), una obra escrita originalmente para soprano coloratura y piano en la que se encuentran visibles las intrincadas búsquedas estructurales características del dodecafonismo de la Segunda Escuela de Viena.

 

Leonardo Velázquez: Solitud / Evangelina Reyes (flauta contralto) y Camelia Goia (piano)

 

También disfrutable, pero bastante menos digerible, resulta Invocaciones III —el segundo disco, dedicado a las propuestas sonoras de algunos de los jóvenes compositores mexicanos de nuestro tiempo. En él aparece la propia flautista de México con Brío, Evangelina Reyes, en su faceta como compositora. De su autoría son Sattwa, una pieza para flauta sola que hace eco de la riqueza sonora y expresiva de la música tradicional india, y Diálogo para flauta y piano, una curiosa obra que navega entre el vigor de la música medieval y las delicadas atmósferas de la música impresionista. Reminiscencias del estilo nacionalista es lo que encontramos en Aproximaciones al son huasteco, de Horacio Uribe (1970). Dividida en dos movimientos, la obra inicia con un preludio sombrío y nebuloso en el que brillan por aquí y por allá breves destellos tímbricos que después dan paso a un son muy alegre y dinámico. A esta pieza le sigue otra manera de abordar el son, esta vez desde su estructura rítmica, en la extensa Son de plata, obra de Alfredo Antúnez (1957). En ella, el piano repite de manera hipnótica un insistente golpeteo como de maquinaria andando mientras la flauta revolotea, inquieta, a su alrededor. A esta vívida pieza le sigue Beldad y fuerza de Diana Syrse (1984), una juguetona pieza que se desenvuelve entre sutiles toques de corte impresionista. De Esteban Ruiz- Velasco (1987), el dúo México con Brío nos ofrece Rondó frustrado y Valse amoché, un par de vigorosas piezas en las que el compositor reinterpreta de manera muy original haciéndolas avanzar a trompicones, interrumpiéndolas y distorsionándolas a cada instante para impedir que consigan adquirir su forma correcta dos de las formas clásicas más conocidas y siempre favoritas del público, el vals y el rondó. La vena experimental continúa con Psyché, una obra para flauta y piano amplificados compuesta por Mariana Villanueva (1964). Se trata de una enigmática pieza cíclica que consigue envolvernos en una asfixiante atmósfera de caos primigenio y que prepara magníficamente el terreno para la nerviosa y cerebral Restless, compleja obra en un solo movimiento dividida en cuatro secciones claramente diferenciadas en la que Hebert Vázquez (1963) explora distintas combinaciones expresivas, independientes entre sí, de la flauta y el piano.

 

Las interpretaciones de Evangelina Reyes y Camelia Goia en Invocaciones II & III son impecables, y revelan un profundo estudio y un entendimiento absoluto de los conceptos estructurales y los problemas interpretativos planteados por cada uno de los compositores. Cabe mencionar que, de todas las obras interpretadas, 17 son estrenos en disco y 6 fueron dedicadas por los respectivos autores al dúo México con Brío.

 

Mariana Villanueva: Psyché / Evangelina Reyes (flauta amplificada) y Camelia Goia (piano amplificado)

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