Las sopranos

Publicado: julio 31, 2016 Última Modificación julio 31, 2016 Por: adminmusica

La soprano (del lat. superanus = estar por encima) es la voz femenina más alta que se emplea desde el siglo XVII para los papeles principales en la ópera. También hubo multitud de sopranos masculinos (castrati), que durante una época superaban en popularidad a sus colegas femeninas. Sin embargo, desde hace unos dos siglos, la voz de la soprano puede clasificarse de manera inequívoca, y en el curso de este periodo se ha desplegado en el sentido más amplio de la palabra. Hoy en día conocemos como diferencias más destacadas la soprano coloratura, la soprano lírica, además de la soubrette y, finalmente, la soprano joven y la soprano dramática.

 

La soprano coloratura: la palabra proviene del latín color, y a efectos musicales significa adorno u ornamentación. Es un término muy utilizado en el canto, y se utiliza para designar el conjunto de trinos, escalas, grandes saltos y demás virtuosismos vocales de la llamada soprano coloratura. Era todo un arte, especialmente para el bel canto, que llegó a desbordarse de tal manera que la acrobacia vocal se convirtió en un fin en sí mismo, lo que hizo que Robert Schumann, no sin razón, hablara de “canarios” italianos. El propio Mozart compuso ocasionalmente para el lucimiento de alguna cantante, pero también supo introducir coloraturas de intenso dramatismo como, por ejemplo, la Reina de la Noche, en La flauta mágica.

 

La soprano dramática encarna papeles de gran fuerza e intensidad. Algunos famosos ejemplos de esta voz, difícil y apasionante por igual, los encontramos en la obra de Richard Wagner, como el de Isolda (Tristán e Isolda), Brünhilde en El anillo del nibelungo, o el de la protagonista de Tosca, de Giacomo Puccini.

 

La soprano lírica es una de las voces más habituales para las protagonistas de la ópera. Su melodiosa dulzura es imprescindible para representar papeles como Pamina (La flauta mágica), Mimí (La boheme) y Liu (Turandot).

 

Soubrette (en francés = doncella graciosa) es una soprano ligera; en los países de habla alemana, sobre todo, se denomina así a una voz muy determinada en la ópera y la opereta, tan imprudente como ligera de cascos, aunque siempre tremendamente chistosa, que suele mover los hilos de la acción (cómica) sin que los verdaderos “actores” se den cuenta. La propia denominación se remonta a las doncellas de las obras teatrales de Pierre de Marivaux (1688-1763) como El juego del amor y del azar, etc.

 

Fuente: Eckhardt van den Hoogen, El ABC de la ópera, Taurus, México, 2011.

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