Algunos secretos del Teatro Real

Publicado: junio 3, 2018 Última Modificación junio 3, 2018 Por: adminmusica

Ya a finales del siglo XIX al Teatro Real de Madrid se le ocurrió que un buen reclamo para vender abonos era optar por las nuevas tecnologías. Las del momento. Y puso en marcha un servicio telefónico que permitía, por una suscripción de 25 pesetas, descolgar el teléfono de casa y escuchar, por ejemplo, al tenor Julián Gayarre cantar en directo. “Ahora nos parece que el streaming es un aspecto más de nuestra sociedad, pero observarlo en el siglo XIX es muy impresionante. Me sorprendió también que se hiciera Wagner en español, con una traducción lamentable, y que se fumara en el teatro”. Lo cuenta Rubén Amón, escritor y periodista de EL PAÍS, que en su libro Sangre, poesía y pasión desgrana estos y otros secretos de la emblemática institución madrileña que celebra en 2018 el bicentenario de su fundación.

El título del libro tiene que ver con Verdi. Por la vinculación del músico italiano con España. Porque las tres óperas más representadas del coliseo madrileño son suyas. Porque el estreno de La Forza del destino en el Teatro Real en 1863 contó con su presencia en Madrid y supuso, en palabras de Amón, el mayor acontecimiento de la historia de esta institución. Y porque después de leer la obra El zapatero y el rey, de José Zorrilla, escribió en una carta a un periodista francés que esta tenía todo lo que para él debía tener la ópera: sangre, poesía y pasión. “Creo que son tres condiciones que se dan en la lírica, que resumen la idiosincrasia de Verdi y sintetizan la historia del Teatro Real”, apunta el periodista.

El libro Sangre, poesía y pasión dedica también unas líneas a la fusión de El Teatro Real y el de la Zarzuela, una noticia que generó una oleada de críticas. “Parece que la Zarzuela no ha hecho ópera nunca y no es verdad. Tengo la seguridad de que en un año o dos todo el mundo se convencerá de que tenía sentido, de que no se va a perjudicar a los trabajadores y que se va a proyectar internacionalmente la zarzuela”, ha defendido Gregorio Marañón, presidente del patronato del Real. “Cuando me lo comunicó Gregorio pensé que sería algo maravilloso, pero empecé a ver que había muchos trabajadores en contra. No estoy al tanto de lo que es. Solo espero que se llegue a un acuerdo donde todos estén contentos y se pueda realizar esta campaña para que mucha más gente conozca la zarzuela”, ha añadido Plácido Domingo. Por su parte, el periodista Rubén Amón también se mostró partidario de la fusión de ambas instituciones: “Por viabilidad económica, por independencia política y por la posibilidad de que dos teatros estén en armonía en vez de diferenciados entre sí, creo que es fundamentalmente positiva”.

Los vaivenes políticos, los problemas arquitectónicos y los desastres económicos han marcado la trayectoria del coliseo. Su inauguración se demoró 32 años y estuvo a punto de cerrarse en varias ocasiones. Por todo esto, la idea que le rondaba a Amón por la cabeza era la del Real como un teatro maldito. “Pero el libro llega a la conclusión contraria de la que partía. Mi idea era que estaba lleno de conjuras y contraindicaciones pero he descubierto que su historia es un ejemplo de resistencia. Ha sobrevivido a todo: a sus amenazas de derribo, a su nacimiento casi truncado, a las manipulaciones políticas… Es un ejemplo de poder y resistencia frente a la idea que yo tenía de decadencia y casi agonía”, explica. Hoy, continúa el periodista, el teatro se encuentra en el mejor momento de su historia porque ha resuelto sus problemas de porvenir urbanístico, su emancipación política y su viabilidad económica están más garantizadas que nunca.

Amón ha dedicado un capítulo al tenor Plácido Domingo, quien ayer asistió a la presentación del libro, al igual que Gregorio Marañón, reelegido el martes por tercera vez como presidente del Patronato del Real. “Lo ha hecho todo aquí. Ha cantado en casi todas sus temporadas desde su reapertura en 1997 y ha supuesto el pilar absoluto de la historia contemporánea del teatro”. El propio tenor se ha involucrado en la elaboración del libro contándole al periodista, y amigo, lo que supuso para él sus noches más felices“. Una de ellas es su vuelta a los escenarios tras recuperarse de un tumor en el colon. Salió al balcón de la plaza, que estaba llena, como si fuera un emperador. Fue una especie de reaparición entre los vivos.”, añade el escritor.

La escritura de Sangre, poesía y pasión le ha llevado por caminos que no se esperaba transitar y ha acabado frente a la tumba de Julián Gayarre en Roncal, Navarra. Todo para adentrarse en las tripas de un teatro que sigue en pie a pesar de tenerlo todo en contra y que según Domingo “está viviendo un tiempo de oro con la selección del repertorio y con la visita de cantantes que forman hoy la élite en el mundo de la ópera”.

Fuente: Virginia López Enano para El País. Título original: Escuchar óperas por teléfono a finales del XIX y otros secretos del Teatro Real.

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