Obertura a Candide (1956)

Publicado: febrero 10, 2018 Última Modificación febrero 10, 2018 Por: adminmusica

Orquesta Sinfónica de Londres, dirige Leonard Bernstein

En 1953, la reconocida dramaturga Lillian Hellman le propuso a Leonard Bernstein que adaptaran Candide de Voltaire para teatro musical. La novela de Voltaire de 1758 satirizaba las filosofías de moda de su tiempo y, especialmente, a la Iglesia católica y su Inquisición. Hellman observó un paralelo siniestro entre las purgas patrocinadas por la Iglesia de la Inquisición y los “Juicios de Brujas de Washington”, alimentados por la histeria anticomunista y llevados a cabo por el Comité de Actividades Antiamericanas de la Cámara de Representantes. Con furia e indignación, Hellman comenzó su adaptación de Voltaire con el letrista John LaTouche y Bernstein, quien escribió numerosos bocetos musicales. En poco tiempo, LaTouche fue reemplazado por el poeta Richard Wilbur. Hellman, Bernstein y Wilbur trabajaron periódicamente durante los siguientes dos años, pero su ritmo de trabajo se intensificó hasta 1956, un año en el que Bernstein estaba componiendo simultáneamente West Side Story.

En octubre de 1956, Candide estaba lista para ser estrenada. La producción original de Broadway, con escenografía de Oliver Smith y vestuario de Irene Sharaff, se estrenó en el Martin Beck Theatre de Nueva York en diciembre de 1956 con reseñas mixtas y la temporada terminó el febrero siguiente. Afortunadamente, el álbum original fue grabado por Columbia Records, por lo que la música prosperó. La grabación se vendió bien y la partitura de Bernstein ganó una gran reputación. Fue hasta octubre de 1982 que la New York City Opera presentó Candide en su versión de ópera. Con una producción de dos actos de larga duración, John Mauceri reinsertó una gran cantidad de música que había sido cortada en 1973, bajo la supervisión de Bernstein. Las nuevas escenas fueron adaptadas de Voltaire por Hugh Wheeler, y una vez más dirigió Harold Prince.

Candide tiene el estilo de Offenbach y Gilbert & Sullivan. Su música cuenta con todo el ingenio y sofisticación que se asocia con ese género. Esto es evidente en la Obertura (¿quién escribe una obertura -en forma de sonata, nada menos- para una comedia musical?). La obra comienza con una fanfarria construida sobre el intervalo de séptima menor, seguida de una segunda mayor, combinación típica de Bernstein, que sirve como tema y base para el desarrollo, a lo largo de toda la opereta. Esta séptima establece una expectativa de si bemol mayor; pero, en cambio, hay un tropiezo, como una pifia, hacia mi bemol. Esto, en la trama, se convierte en la música de la escena de la batalla. A continuación, se establece un contraste lírico en el dúo Oh, Happy We. Toda esta sección se repite con una orquestación más ligera (obsérvese la alegría endiablada del violín solista) y le sigue una brillante codetta derivada del final del aria “Glitter and Be Gay”. La Obertura concluye con una lluvia de fragmentos musicales que utilizan fragmentos de todo lo ya escuchado.

Fuente: leonardbernstein.com

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