Oratorio de Navidad BWV 248 – Johann Sebastian Bach (1685 – 1750)

Diciembre 20, 2015

 

En junio de 1722 Johann Kuhnau, Cantor de la Iglesia de Santo Tomás en Leipzig – puesto equivalente al de Director musical – falleció. Bach fue uno de los seis candidatos para la vacante, pero según la opinión del consejo elector, el candidato más destacado para esta responsabilidad era un respetado músico ya conocido en la ciudad, Georg Philipp Telemann. Telemann fue elegido por unanimidad por el consejo, pero para su decepción rechazó la oferta. Entonces recurrieron a su segunda opción, Christoph Graupner, un antiguo alumno de Kuhnau. Graupner fue incapaz de liberarse de su anterior trabajo y por lo tanto tuvo que retirar su candidatura. En su desesperación el consejo ofreció el puesto a Bach, quien en aquel momento era apenas conocido en Leipzig. Un funcionario declaró que como no estaban disponibles los mejores músicos no tenían más remedio que tomar uno de los mediocres!

Y así en mayo de 1723 Bach fue nombrado Cantor de Santo Tomás, donde permaneció hasta su muerte en 1750. Fue un puesto sumamente exigente. A cambio de un salario bastante magro tenía que enseñar Latín y Música en la Escuela de Santo Tomás, tocar el órgano, entrenar al coro y componer música para las dos principales iglesias luteranas de la ciudad, además de supervisar y capacitar a los músicos de otras dos iglesias. También era responsable de contratar a los músicos orquestales y cantantes necesarios para los servicios de la iglesia. Con una carga de trabajo tan enorme no sorprende que Bach estuviera involucrado en varios conflictos con las autoridades de la ciudad, quienes periódicamente se quejaron de su desempeño. A pesar de las circunstancias poco prometedoras, Bach compuso música muy importante durante este período. Hablando sólo de sus composiciones corales de la época, aparecen obras maestras como la Misa en si menor, las Pasiones según San Mateo y Juan, unas 300 cantatas y el Oratorio de Navidad.

Para su primer servicio del día de Navidad, Bach compuso un impresionante Sanctus, que más tarde incorporó en la Misa en si menor. El Oratorio de Navidad no fue escrito hasta 1734. Debido a la presión del trabajo, y puesto que en aquel momento había pocas oportunidades para repetir servicios con obras anteriores, Bach tomo mucho material de piezas previamente escritas, tanto sagradas como seculares. Esto era una práctica estándar para el período; las Arias y Coros de Händel, por ejemplo, suelen ser reelaboraciones de música anterior. Bach adaptó música de su autoría al texto del Oratorio de Navidad, además de componer mucho material nuevo. El texto, que se basa en el relato de la Natividad en los evangelios según San Lucas y San Mateo fue compilado por Picander, quien había trabajado con Bach en el libreto para la Pasión según San Mateo.

Aunque colectivamente los movimientos del Oratorio de Navidad forman un recuento musical continuo de la historia de la Navidad, Bach no concibió el oratorio como una pieza ininterrumpida, a la manera de los oratorios de Händel, sino como seis cantatas separadas para realizarse en seis ocasiones – los tres días de Navidad (25, 26 y 27), el día de año nuevo, el domingo después de año nuevo y la fiesta de la Epifanía (6 de enero). El hecho de que los requisitos instrumentales para cada cantata difieren considerablemente es otro indicio de que Bach nunca pretendió agruparlas como una sola obra. Por esta razón es muy usual escuchar interpretaciones del Oratorio de Navidad compuesto por sólo una parte de toda la secuencia.

El oratorio tiene la mezcla habitual de recitativos, coros y arias. El solista tenor (Evangelista) actúa como narrador en una serie de recitativos, con otras figuras tradicionalmente asociadas a la historia de Navidad que también hacen su aparición –los ángeles y los pastores, por ejemplo. El coro presenta la primera y tercer cantatas con un coro entusiasta y proporciona comentario en todas partes, principalmente en forma de corales. Estas melodías de tipo himno luterano, ricamente armonizados de Bach, habrían sido muy familiares para las congregaciones del siglo XVIII. Las arias, a menudo muy floridas y detalladas, son los números más extendidos en la obra y son meditaciones sobre el significado espiritual profundo de los acontecimientos. Una repetición del coro inicial de la tercer cantata conduce hacia el final de la secuencia con una nota convenientemente exultante.

Fuente: John Bawden para www.choirs.org.uk

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