ORQUESTA SINFONICA DE MINERIA-PROGRAMA NO. 5

Publicado: agosto 5, 2015 Última Modificación agosto 5, 2015 Por: adminmusica

Minería ha programado un concierto con obras de Clásicos famosos y que forman parte del gusto del público de todo el mundo.

OBRAS CLASICAS DE MOZART, J.S..BACH,FRANZ JOSEPH HAYDN Y SCHUBERT

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Minería ha programado un concierto con obras de Clásicos famosos y que forman parte del gusto del público de todo el mundo. El famoso director español Antoni Ros-Marbá vuelve a México para enfrentar uno de los programas más finos y retadores de la temporada. Sirvió también como escaparate para lucir los primeros atriles de la orquesta, que son excelentes. Abrió Ros-Marbá con el ballet de la primera ópera seria significativa de Mozart, Idomeneo. La ópera levanto entusiasmó en sus ensayos y estreno en 1781. La influencia de Lully y la Opera Francesa son discernibles en los ballets. Dent dijo:”Idomeneo es francesa por intención deliberada pero Italiana por instinto natural”. Esta música deja una huella permanente de belleza y bienestar.

Nos cuentan los historiadores que una vez vivió un joven príncipe prusiano que pasaba horas de su tiempo coleccionando música así como otros compran pinturas o coleccionan timbres postales.

En el año de 1718, este Príncipe soltero escuchó música tocada por empleados de un Príncipe rival y se impresionó tanto que comisionó al Kapellmeister que escribiera un conjunto de seis conciertos con solos instrumentales y acompañamiento orquestal. El príncipe se llamada Christian Ludwig, Margraf de Brandenburgo y el compositor empleado para la tarea fue Johann Sebastián Bach, que contaba con 34 años. Los Seis Conciertos de Brandenburgo son favoritos y muestran el lado alegre, jovial pleno de inventiva de Bach. El Segundo se distingue por asignarle partes importantes a la flauta, el oboe, la trompeta y el violín. Bach explota el rango superior e inferior de estos instrumentos con una vitalidad que no perece tener fin. Hay gran intensidad emocional así como un canto de añoranza. No falta un final en donde cada solista recoge las migajas musicales que le deja el anterior.

El Concierto para trompeta de Franz Joseph Haydn es una de sus creaciones más bellas y atrayentes. Reboza de buen humor, melodías deliciosas y alegría de vivir. Fue su único Concierto para Trompeta y pertenece a 1796 siendo su ultima composición para orquesta. Su luminosa elegancia en los movimientos rápidos y lirismo sensible son cautivadores. Se estrenó hasta 1800 y sus dificultades técnicas exigen a un virtuoso del instrumento que además maneje un rango de notas y coloraturas increíbles. Esto fue precisamente lo que no se dio en la nerviosa interpretación de Manuel Blanco, plagada de malas notas, pifias y malas entradas. Esquivó las notas agudas como si no existieran y daba la impresión de que estaba pasando un mal rato por su nerviosismo. La metida de pata final fue dar un “encore” de Astor Piazzola que no tiene nada que hacer en esta ilustre compañía. La música recuerda el cine de los cuarenta y esto no es un halago.

La clasificación actual coloca la sinfonía llamada la Gran Do Mayor de Franz Schubert como la última compuesta en este género. Perteneciente a 1828 es la creación sinfónica más vasta y monumental de este genio. Schumann la describió como la Sinfonía de duración celestial y vaya si lo es. El contenido es profundamente elocuente, gran complejidad e individualidad, fascinante y original. Su riqueza es infinita y descubrirla es un privilegio para todos. Requiere a un gran director, además de una orquesta de alto nivel profesional. Por eso se escucha poco, pero cada vez es un evento.

La lectura de Ros-Marbá con una orquesta reducida fue memorable. Tiene esta música en su corazón y se mostró dueño de la situación al comunicar a sus integrantes todas las felicidades de esta obra monumental. Por mucho, lo mejor de la noche y algo que recordaremos con afecto y admiración.

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