El piano a cuatro manos – Schubert y Brahms

Publicado: julio 15, 2017 Última Modificación julio 16, 2017 Por: adminmusica

Schubert – Fantasía en fa menor

Louis Lortie y Hélène Mercier, piano

Quizá existan obras más populares de Schubert para piano solo y cuatro manos, pero la Fantasía en fa menor D.940 debe encontrarse entre sus mejores obras para el instrumento. Compuesta en enero de 1828, la pieza fue estrenada por el amigo de Schubert, Franz Lachner y el compositor, el 9 de mayo del mismo año en una de las schubertiadas. La Fantasía consta de cuatro secciones continuas unificadas por el tema inicial de tono melancólico e interminable tragedia. Comienza en la tónica con el triste Allegro molto moderato. Después continúa un tormentoso Largo en fa sostenido menor de tremendo pathos, luego un Allegro vivace Scherzo, también en fa sostenido menor. La tónica retorna en la sección final, una doble fuga masiva con un nuevo sujeto principal contra la melodía del principio como segundo sujeto. Después de un enorme clímax polifónico y una breve pausa, la melodía triste y simple del comienzo regresa una vez más, maltrecha y golpeada, pero aún cantando su canción elegiaca. La pieza fue dedicada a Karoline, la hija de uno de los patrones de Schubert, el Duque Esterhazy, y tiene un número de opus asignado por el compositor.

Fuente: James Leonard para allmusic.com

 


Brahms – Variaciones sobre un tema de Schumann op. 23

Olha Chipak y Oleksij Kushnir, piano

 

Compuestas en noviembre de 1861 y publicadas en 1863 por J. Reiter-Biedermann en Leipzig, las Variaciones op. 23 fueron estrenadas el 12 de enero de 1864 en Viena. Brahms dedicó el ciclo, su primer dueto para piano, a Julie Schumann, la hija de Clara Schumann. En esa época Brahms era muy cercano de Julie, pero fue forzado a renunciar a su amor no declarado cuando ella se comprometió con otro caballero en 1869. Brahms sublimó su pena con composición de la Rapsodia para alto, coro masculino y orquesta op. 53.

El tema de las variaciones, compuesto por Robert Schumann (1810-56), ha sido llamado “Letzter Gedanke” (Último pensamiento), y apuntaba a producir una serie de variaciones justo antes de que Robert intentara el suicidio en el 27 febrero de 1854. Schumann creía que los fantasmas de Mendelssohn y Schubert le habían ordenado la realización de ese proyecto. Compuso el tema (que es muy similar al del segundo movimiento de su Concierto para violín, escrito meses antes) el 17 febrero y en los diez días siguientes completó cinco variaciones. Luego se tiró al Río Rin. Unos pescadores frustraron su intento de suicidio y fue llevado después a un asilo a las afueras de Bonn, en donde permaneció hasta su muerte dos años después.

Las Variaciones de Brahms mantienen en general el contorno melódico del tema a lo largo de la pieza, aunque hay más libertad aquí que en las previas Variaciones Händel op. 24. Así, las técnicas son más afines a Schumann que al propio Brahms más temprano, lo que hace de este un homenaje apropiado a su antiguo maestro.

El tono melancólico del tema de Schumann impera en la obra entera. A lo largo de las Variaciones op. 23, Brahms incluye la segunda parte repetida del tema principal. El foco melódico permanece en el Primo (parte del pianista colocado en la región aguda del registro) a lo largo del tema y la primera variación, en donde elabora figuraciones rápidas que persiguen el contorno del tema, exagerando la sutilidad de sus arcos melódicos.  La actividad melódica torna hacia la segunda parte al inicio de la segunda variación, donde se enfatizan los segmentos del tema ahora en un rango más estrecho. Después de pasar por mi bemol menor, la variación termina en el homónimo mayor. La variación no. 4 comienza con aventuras armónicas, comienza y termina en mi bemol menor, donde Brahms enfatiza los grados conjuntos descendentes del tema en la primera mitad y los invierte en la segunda. Primo y Secondo (pianista en el grave) se intercambian el delineado del tema en la quinta variación, en si mayor, una tonalidad un tanto patética por estar medio tono arriba de la dominante. Brahms resuelve esta tensión al resolver a la tonalidad principal en la no. 6. Segundas ascendentes y descendentes son el componente principal de la primera mitad de la no. 7; estos intervalos son ampliados hacia la segunda mitad. En la no. 8, Brahms trastoca la dirección descendente de la segunda parte del tema al yuxtaponer una línea de notas repetidas que sube en el Primo con una descendente en el Secondo. La novena variación expande la primera parte del tema a una proporción donde lo vuelve casi irreconocible mediante elaborados adornos. Brahms no estaba satisfecho con la décima variación, la última de la pieza, ello se muestra en anotaciones en el manuscrito. Se trata una suerte de marcha fúnebre con una cualidad triunfal. El final constituye la presentación más identificable del tema en todo el ciclo.  

Fuente: John Palmer para allmusic.com

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