¿Por qué no se puede aplaudir en un concierto cuando uno quiere y tampoco se pueden comer palomitas?

Publicado: febrero 1, 2014 Última Modificación enero 29, 2014 Por: adminmusica

1ª. Parte:

La situación en 1739 era la siguiente: el presidente Brosses escribe una carta confidencial a sus amigos en Dijon:

“El punto general de encuentro de la sociedad es la ópera, cuya duración es muy larga, desde las ocho o nueve de la noche hasta la medianoche. Las damas reciben a sus invitados en sus palcos, donde los espectadores hacen breves visitas a sus conocidos…Después de las primeras representaciones, en las que se guarda bastante silencio hasta en el patio de butacas, no vuelve a oírse un tono con tranquilidad a excepción de los pasajes brillantes. Los palcos principales los ocupan gente educada y están iluminados con arañas de luces. Ocasionalmente en los palcos se juega pero con frecuencia se conversa y los oyentes están sentados en círculo…Una vez incluso se me ocurrió jugar al ajedrez, pues el ajedrez es una invención extraordinaria para sobre ponerse al tedio de los larguísimos recitativos. El duque de Saint Agnan, cuando acude al teatro, cultiva un uso muy cortés: hace que sus lacayos provean de helados y bebidas refrescantes a las damas de todos los palcos”.

Fuente: Annette Kreutzinger-Herr, Winfried Bönig, La música clásica: 101 preguntas fundamentales, Madrid, Alianza Editorial, 2010.


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