Ricardo Castro (1864-1907)

enero 25, 2014

¿Cuál es la relevancia de Ricardo Castro en la historia de la música mexicana?
¿Cuál era el panorama musical mexicano en el siglo XIX? Yolanda Moreno Rivas aporta un acercamiento a la importancia de Castro, en su libro La composición musical en México en el siglo XX:

La segunda mitad del siglo XIX registró la aparición de un virtuosismo técnico y estructural que si bien no abandonó la expresión y la forma limitante de la música de salón, se identificó con los valores estéticos y modernizadores del porfirismo. Sus representantes – Julio Ituarte, Ernesto Elorduy, Felipe Villanueva, Gustavo E. Campa y Ricardo Castro en su primera época – fueron los compositores admirados de un público plenamente identificado con un romanticismo tardío “a la mexicana, definido por sus valores ornamentales, ligereza de estilo, brevedad, elegancia y un modernismo más de actitud que de concepto. Un arte que se consideraba mundano pero que se encerraba en las fronteras de una sola clase social como participante y consumidora.

Fue Ricardo Castro quien, elevándose por encima de las limitaciones estilísticas impuestas por una exitosa carrera como compositor de música de salón, dio el paso definitivo hacia la adquisición de una técnica de mayor envergadura que le facilitaría el acceso a las formas mayores del romanticismo como la sinfonía, el concierto, la ópera y el cuarteto de cuerdas. Una pensión otorgada por Porfirio Díaz le facilitó realizar en Europa – de 1902 a 1906 – una búsqueda que le permitió un atisbo de la modernidad.

Su itinerario de aprendizaje, que incluyó clases con Eugène D’Albert, frecuente asistente a la ópera cómica de París para escuchar obras de Chabrier, Gounod, Delibes, así como una breve amistad con Saint-Saëns, lo colocó cómodamente y sin grandes inquietudes entre estos tardíos románticos y conservadores formales. Un concierto para violonchelo y orquesta estrenado en 1903 y otro para pianoforte en 1904, más una serie de Preludios dedicados a Cécile Chaminade parecen conformar esa decisión estilística. En su música pianística, Castro no rompió con la tradición virtuosa y romántica de Chopin, Liszt y Grieg, pero practicó un distanciamiento y un dandismo de espíritu que fue característico del modernismo estético latinoamericano.
Como obra del primer compositor mexicano de ambición cosmopolita que se dio en el siglo XX, la música de Ricardo Castro debe revalorarse como un arte de transición que encarnó la paradoja de reunir el ligero encanto de las piezas de salón al estilo de Chaminade con la intuición armónica y la seducción rítmica de ciertos géneros de moda – como la danza habanera – junto con la aspiración a los valores de un romanticismo sublime. Una muerte prematura impidió a Castro realizar una redefinición estilística que ya se esbozaba en obras como la Suite op.18 que denotan la familiaridad con ciertas propuestas debussystas, próximas a aquellas obras, como la Suite Bergamasque, que aún no se alejan por completo del espíritu de la música de salón, al estilo francés.

Moreno Rivas, Yolanda, La composición en México en el siglo XX, México, Conaculta, 1996.



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