San Miguel de Allende y la Música de Cámara

Publicado: julio 25, 2013 Última Modificación julio 25, 2013 Por: adminmusica

Por Martín Casillas de Alba

Desde hace 35 años que los habitantes de San Miguel Allende — particularmente los estadounidenses— organizan el Festival de Música de Cámara, único en México, y que no puede ser más ad hoc a esa ciudad pues ha sido, es y será sustentable, gracias a las aportaciones que hace la comunidad. Resulta que en estos meses, los músicos están más disponibles por las vacaciones de verano y recuerdo que, entre otras cosas, disfrutan más su estancia porque algunos de los organizadores los invitan a sus casas. Por ventura, el tamaño del Teatro Ángela Peralta, donde se llevan a cabo los conciertos, tiene el aforo justo para conjuntos de cámara y, por si fuera poco, los músicos, además de sus conciertos, dan clases maestras a los alumnos que se registraron de antemano y fueron aceptados.
Por todo esto, y para los que nos gusta este tipo de música, ya es una costumbre apartar un buen fin de semana entre el 26 de julio y el 18 de agosto para ir a San Miguel Allende y pasear por esa bella ciudad colonial, que ha quedado registrada en el catálogo de la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, una ciudad por la que
extrañamente podemos caminar antes y después de ir al concierto para cenar en uno de sus tantos restaurantes y, desde ahí, si tenemos suerte, ver llover y no mojarse.

(El cuarteto Ensō, uno de los que vendrán a San Miguel de Allende este verano.)

La música de cámara tiene lo suyo, sobre todo para aquellos que nos gusta la conversación en petit comité, la que siempre asociamos con la plática íntima, como la que escuchamos en los cuartetos de Haydn, Mozart, Schubert o el mismo Beethoven que exploró y desarrolló este género — de manera tan monumental como fue su
Novena Sinfonía—, pues cada uno de sus dieciséis cuartetos lo fue llevando a una nueva dimensión: el tema o la conversación que establece el primer violín se empieza a desarrollar y a desenvolverse en nuestras narices para que veamos con los oídos y así podamos entender la historia que nos cuentan o el drama, el
desengaño, la ilusión que expresa y ver si los demás instrumentos le hacen o no caso hasta que logra que acepten o no sus argumentos y ver si éstos se repiten, como reiteramos las preguntas para entenderlas mejor, antes de intentar una respuesta o si, de alguna manera —casi siempre misteriosa—, imaginamos que ese tema o
ese sentimiento, con todo y sus emociones encontradas, tienen que ver con la soledad, la tristeza o la alegría compartida hasta llegar a un final que nos puede parecer feliz.
‘Papa’ Haydn —como le decía Mozart—, es el creador de los cuartetos y su alumno de Salzburgo los entendió a la maravilla para llevarlos al siguiente nivel donde los cuatro instrumentos de cuerdas — a veces se incorpora el piano—, logran crear ese universo complejo, dinámico y efímero como los que podemos seguir de
cerca – ojalá sin perder el hilo de la conversación – desde que empiezan a desplegar las variantes de su tema, desde uno y otro punto de vista, transformados a veces en sentimientos profundos como cuando la viola o el cello ejemplifican —como lo hacemos cuando tratamos de entender el problema y hacemos un símil o una
metáfora—, antes de retomar la idea para contrastarla con otra que se nos ocurra en ese momento. ¡Ah!, qué gusto poder seguir esa conversación y llegar hasta el final de un feliz disfrute.
Vean la cartelera de este Festival que empieza la semana que entra con sus conciertos los fines de semana. Habrá para todos los gustos: música del XVIII o moderna, de tal manera que por las noches, después del concierto podamos salir caminando para digerir un poco las emociones que entendimos esa noche.

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