Schubert: las sinfonías (I)

las sinfonías de schubert
noviembre 8, 2017

Franz Schubert (1797-1828) escribió sus primeras seis sinfonías entre 1813 y 1817, es decir, antes de cumplir los veinte años.

Después de la Sexta Sinfonía comenzaría la etapa difícil en la que trataría de crear un estilo sinfónico apropiado a su genio eminentemente lírico, la etapa que concluiría con la “Inconclusa” y la “Gran Do mayor”.

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Pero en las primeras sinfonías aún no se presente la pugna entre su personalidad y las formas de la sinfonía clásica. Son obras de un genio en plena juventud que se mueve con inspirada y despreocupada soltura en el lenguaje del Clasicismo vienés. Sus modelos son los de cualquier compositor joven de la época: Haydn, Mozart y Beethoven, aunque en algunos momentos ya asomen ciertos giros que se salen de la tradición clásica y que para nosotros son los primeros destellos del carácter propiamente schubertiano.

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La Segunda Sinfonía fue compuesta entre diciembre de 1814 y marzo de 1815. Siguiendo el ejemplo de las últimas sinfonías de Haydn, Schubert antepone una introducción lenta y solemne a su primer movimiento.

El espíritu del Clasicismo también preside el segundo movimiento, una serie de cinco variaciones sobre un tema que recuerda lejanamente un aria de Don Giovanni.

En cambio, los allegros del primero y del último movimiento parecen anunciar el paso alado y brioso de ciertos trozos de Weber o Mendelssohn.

La Sinfonía no. 4 fue compuesta en 1816. El compositor le añadió el título de “Trágica”. Evidentemente, la tonalidad menor y el aire doloroso de la introducción al primer movimiento hacen esperar una obra que justifique el título. Sin embargo, aparte de ciertos toques dramáticos o melancólicos – prácticamente de rigor para el buen gusto de la época – la obra se mueve con la exuberante frescura que caracteriza al joven Schubert.

El dinámico primer movimiento es seguido por un dulce andante en el que el compositor se complace casi excesivamente con sus ideas melódicas.

El minué es un scherzo de brusquedad beethoveniana, y el movimiento final, un alado moto perpetuo, anticipa sorprendentemente la vivacidad de Mendelssohn.

En la segunda parte de este breve repaso sobre las sinfonías de Schubert, se abordarán las dos más famosas : la “Inconclusa” y “La grande”.

Fuente: Joaquín Gutiérrez Heras, Notas sobre notas, compilación y prólogo de Consuelo Caredano, Sello Bermejo, Conaculta, México, 1998.

Las sinfonías de Schubert:

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