Siete fantasías op. 116 para piano solo

Publicado: marzo 12, 2016 Última Modificación marzo 12, 2016 Por: adminmusica


Emil Gilels, piano

1. Capriccio en re menor. Presto energico
2. Intermezzo en la menor. Andante
3. Capriccio en sol menor. Allegro passionato
4. Intermezzo en mi mayor. Adagio
5. Intermezzo en mi menor. Andante con grazia
6. Intermezzo en mi mayor. Andantino teneramente
7. Capriccio en re menor. Allegro agitato

Hasta 1865, un porcentaje significativo de la obra publicada de Brahms era para piano solo. Luego de esta fecha, se concentró en música vocal y no publicó ninguna obra importante para piano hasta las Ocho piezas op. 76 (1878) y las Dos rapsodias op. 79 (1879). Brahms hizo otra pausa en el piano hasta la composición de los opus 116 a 119, a mediados de la década de 1890. Así, la obra para piano abre y cierra su carrera creativa. Aunque las piezas tardías para piano sean breves, se cuentan entre las más complejas, densas y reflexivas jamás escritas para ese instrumento.

Un mes antes de su publicación, las Fantasías op. 116 eran cinco y no siete piezas, y Brahms le sugirió a su editor que las primeras cinco se publicaran en un volumen. Al final, Brahms añadió dos piezas al ciclo, que se publicó en dos volúmenes. No obstante la división, algunos aspectos de las mismas obras daban la sensación de un conjunto coherente. La primera y última piezas son Capriccios en re menor, y los números 4, 5 y 6 están en la tonalidad de mi mayor (la no. 5 comienza en menor pero termina en mayor). Además, existen nexos temáticos, el más obvio ocurre en los compases iniciales de la tercera y séptima piezas y el retorno del primer tema en el de la no. 4.

Las Fantasías op. 116 cuentan con una dificultad técnica que muchas de las obras más tempranas de Brahms carecían, pero una musicalidad incisiva es primordial para la comprensión adecuada de estas miniaturas musicales. Compuestas en su mayoría en el verano de 1892, el ciclo fue publicado por Simrock en Berlin. Las primeras tres fueron estrenadas en un concierto el 30 de enero de 1893; la no. 7 se estrenó un mes después. Contrario a su práctica usual, Brahms asignó al ciclo títulos descriptivos y no genéricos.

El primer Capriccio requiere de una técnica casi lisztiana. El Intermezzo en la menor presenta un oscuro metro en las secciones 1 y 3, mientras que el episodio central cambia hacia una clara articulación de 3/8. La tercera pieza, el Capriccio en sol menor, regresa a la atmósfera violenta de la primera pieza. La sección central es un Trio en el que sus tresillos de negras crean una sensación de libertad rítmica.

El formato del Intermezzo siguiente es inusual, en parte es resultado de la predilección de Brahms por la técnica de variación en desarrollo. La primera parte de la pieza alterna entre dos temas (A y B), que regresan en formas variadas. Luego de la diminuta tercera variación de A, una nueva idea (C) comienza a dominar. La variación siguiente de A vuelve a la tónica, pero lo que parece una construcción ternaria típica se rompe con el regreso de C, ahora en la tónica, en medio de un reprise, que no se comporta para nada como en la primera parte de la pieza.

La simetría es el rasgo principal de la quinta pieza, un Intermezzo. En los compases iniciales, el material es verticalmente simétrico. El motivo se mueve ascendentemente en la voz superior y descendentemente en la inferior, un proceso que es revertido en el tiempo siguiente. Los acordes, también, son simétricos, con los intervalos más cortos en los extremos. La sexta pieza, otro Intermezzo, recuerda a un minuet cortesano, mientras que la carga inicial del Capriccio final pone alto a su fluida sección central antes de retornar al material inicial, que termina en re mayor.

Fuente allmusic.com

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