Sinfonía no. 4 op. 36

Publicado: marzo 24, 2018 Última Modificación marzo 24, 2018 Por: adminmusica

Orquesta Sinfónica del Festival de Verbier, dirige Mikhail Pletnev

 

Tchaikovsky era un soltero apuesto en la década de 1870, y su música apasionada atraía a muchas mujeres jóvenes a sus clases en el Conservatorio de Moscú. Él apenas las notaba, aun cuando ocasionalmente recibiera cartas de amor de las jovencitas que tenía en sus clases. Una de estas mujeres fue más persistente que el resto, Antonina Milyukova estaba obsesionada por su declarado amor por el compositor y estaba decidida a convertirse en su esposa a toda costa. Cuando Tchaikovsky recibió una carta de ella, apenas recordaba quién era, a pesar de que la muchacha se había graduado apenas cinco meses antes. Antonina le declaraba su amor y su admiración y le rogaba encontrarse con él. Para su eterno arrepentimiento, Tchaikovsky respondió la carta y accedió a la cita.

 

Tal vez el compositor estaba dispuesto a encontrarse con esta joven un tanto desequilibrada debido a su decisión, tomada dos años antes, de contraer matrimonio. No tenía en mente a nadie en particular como compañera, pero anhelaba la calidez de la vida de hogar y estaba ansioso por desalentar los crecientes rumores de que era homosexual. Los rumores por supuesto eran verdad. El compositor en realidad jamás había considerado lo que podría traer aparejada la unión con una mujer. Su deseo de casarse no era más que una fantasía, pero en forma bastante impetuosa decidió concretar esa fantasía cuando se le presentó la oportunidad en la persona de Antonina Milyukova.

 

Antonina no fue la única mujer que entró en la vida de Tchaikovsky mientras estaba empezando a trabajar en la Cuarta Sinfonía. Nadezhda Filaretovna von Meck era una viuda de alrededor de cuarenta y cinco años, con una docena de hijos, amante de la música y con muchísimo dinero. Admiraba la música de Tchaikovsky y deseaba conocerlo. Empezó haciéndole algunos encargos modestos y a enviarle algunas cartas casuales. El compositor respondió abierta y cálidamente, cumpliendo con los encargos con rapidez y respondiendo a sus misivas. Desde este comienzo creció una de las amistades más extrañas y más celebradas de la historia. Nadezhda y Tchaikovsky intercambiaron más de mil cartas pero jamás llegaron a conocerse personalmente. Al principio ella podría haber estado buscando un compañero, pero cambió de idea cuando se enteró de la homosexualidad del compositor y de su relación con Antonina. Tiempo más tarde ambos habían llegado a intercambiar tantas intimidades en sus cartas, compartiendo sus pensamientos y emociones más profundos, que no podían soportar la idea de encontrarse cara a cara.

 

La von Meck se convirtió en patrocinadora de Tchaikovsky. Lo apoyaba con encargos, luego con préstamos que no esperaba que el músico le devolviera y, finalmente, con una mensualidad regular. El compositor sentía que era una verdadera amiga. Nunca pensó en ella como posible esposa y siempre la consideró como algo más que una fuente de los fondos que le eran necesarios para mantener su tan mal administrada vida.

 

En un principio no le contó nada a Nadezhda acerca de Antonina. Tchaikovsky estaba buscando una forma elegante de salirse de su compromiso, pero no era rival para la decidida joven. Hasta llegó a confesarle su homosexualidad, pero ella le replicó que se casaría con él para “reformarlo” y que en realidad no le importaba si su matrimonio se convertía solamente en amistad. Antonina tuvo buen cuidado en ocultar su propio secreto: era ninfómana y había tenido innumerables relaciones. Tchaikovsky no habría de descubrir la verdad acerca de su incompatibilidad sexual hasta la noche de bodas. Finalmente el compositor le escribió a Nadezhda sobre su casamiento, apenas tres días antes de la boda. Su carta estaba llena de justificaciones y una sensación de impotencia. La von Meck era demasiado orgullosa como para demostrar que se sentía herida. Se sintió insultada por el hecho de que él hubiera esperado tanto tiempo para decirle que se casaba con otra a pesar de todas las intimidades que habían compartido y de que él se sentía atrapado por un matrimonio que todavía ni siquiera se había celebrado. Ella no manifestó su disgusto cuando le contestó su carta en términos que expresaban su apoyo. Hasta le envió más dinero.

 

Después de nueve semanas devastadoras de matrimonio no consumado, Tchaikovsky tenía los nervios hechos trizas. Utilizó el dinero de Nadezhda para irse, escapando de una situación imposible. Recién entonces pudo ponerse a trabajar en la Cuarta Sinfonía. Le escribió a Nadezhda un relato detallado de los horrores de su vida de casado. Esta larga carta está cargada de revulsión, piedad por Antonina, autorreproche y anhelo por la muerte. Como el año lectivo estaba a punto de comenzar, el compositor se vio obligado a regresar a Moscú, donde lo esperaba su esposa en su departamento recientemente decorado. Reaparecieron todas las tensiones y las penas. Intentó suicidarse y hasta pensó en el asesinato. El estado mental de Tchaikovsky estaba tan agudamente desequilibrado que se le otorgó licencia en el conservatorio. Se mudó del apartamento, para no volver a vivir jamás con Antonina, y se sumergió en su trabajo en la sinfonía.

 

Antonina rehusó otorgarle el divorcio a Tchaikovsky porque, para las leyes de Rusia, la única causa permisible era el adulterio. Consideraba que si él reconocía públicamente haber cometido adulterio, el nombre de ella quedaría manchado. Por el resto de su vida Tchaikovsky vivió temiendo que Antonina lo chantajeara. En realidad, fue Antonina la que cometió adulterio. Desde 1879 en adelante tuvo varios amantes y con ellos concibió numerosos hijos, a los que entregó en adopción. Se la declaró loca en 1896 y estuvo internada en un manicomio hasta su muerte, en 1917.

 

El compositor recuperó la estabilidad mental dedicándose a su trabajo de composición. Trabajó intensamente en la sinfonía, la que dedicó a Nadezhda von Meck. Ella lo había apoyado durante todo el difícil período de su matrimonio, jamás le había reprochado la estupidez que había cometido al involucrarse con Antonina y lo había apoyado financieramente todo el tiempo. La dedicatoria cimentó la amistad.

 

Fuente: hagaselamusica.com

 

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