Sinfonía no. 5 de Ralph Vaughan Williams (1872 – 1958)

Publicado: abril 18, 2018 Última Modificación abril 18, 2018 Por: adminmusica

Orquesta Escocesa de la BBC, dirige Andrew Manze

 

Durante la década de 1930 y principios de la década de 1940, Vaughan Williams estuvo ocupado con una gran variedad de proyectos musicales. Sus primeros trabajos en cine datan de esa época, como The 49th Parallel (1940) y Coastal Command (1942). También contribuyó al esfuerzo de la guerra con obras como Five Wartime Hymns (1942) y England’s Pleasant Land (1938); esta última incorpora bocetos tempranos para la Sinfonía no. 5. También estaba en marcha la composición de la ópera The Pilgrim’s Progress. Algunas comisiones surgieron, como Serenade to Music escrita para el jubileo de oro del director Sir Henry Wood (1938).

Y estaba la Sinfonía no. 5, escrita entre 1938 y 1943. El propio Vaughan Williams dirigió la Filarmónica de Londres en el estreno de la obra en un concierto en el Royal Albert Hall el 24 de junio de 1943. Una década separa esta sinfonía de su predecesora. El especialista en Vaughan Williams, Michael Kennedy, ha llamado a la Quinta “la sinfonía de la ciudad celestial”, lo que quizás da alguna indicio del resplandor y el lirismo de la obra.

La sinfonía está dedicada a Jean Sibelius, y su propia Quinta es evocada en el sereno y misterioso Preludio. Los cornos suenan en re mayor con un do bajo en las cuerdas, una ambigüedad que se resuelve en parte cuando surge un mi mayor radiante. Hay momentos más oscuros durante la sección de desarrollo, que es más animada, pero las llamadas de la trompeta del inicio regresan, así como la heroica melodía principal que suena con los metales y timbales. El epílogo es más ambivalente, vaga con tristeza hacia un final inquietante e incierto. El segundo movimiento, Scherzo, es una pequeña danza que surge en las cuerdas. Las explosiones de los metales ocasionalmente interrumpen la melodía. La música se relaja hacia el final del movimiento, quizás anticipándose a lo que sigue.

La Sinfonía no. 5 deriva parte de su contenido temático de la ópera The Pilgrim’s Progress, pero solo en el tercer movimiento, “Romanza”, es evidente la conexión. En la partitura del manuscrito, Vaughan Williams incluyó una breve cita de la obra de Bunyan: “Sobre este lugar estaba una cruz y un poco debajo un sepulcro. Luego dijo: ‘Él me ha dado descanso por su dolor y vida por su muerte.” El movimiento comienza misteriosamente, con majestuoso coral. Las maderas, particularmente el corno inglés, introducen un nuevo tema. La música se vuelve temporalmente violenta, pero el tema del coral regresa y se construye un clímax noble. Un solo de violín conduce a la silenciosa y conmovedora coda. Al igual que la Sinfonía no. 4 de Brahms, la Quinta de Vaughan Williams finaliza con una Passacaglia; el tema majestuoso se escucha en las cuerdas bajas al principio, y es desarrollado por el resto de la orquesta. Las variaciones a ese tema van desde lo lúdico hasta lo jubiloso y lo inquieto. Un clímax grande, cargado de metales conduce a un retorno de la llamada del corno del inicio de la sinfonía, esta vez en una versión más asertiva. Las cuerdas reflejan motivos del primer movimiento, con el tema de la passacaglia acechando cerca, y se desvanecen en un final pacífico y hermoso.

Fuente: Chris Morrison para allmusic.com

La Quinta sinfonía de Ralph Waughan Williams será interpretada por la Orquesta Sinfónica Nacional bajo la dirección de Sylvain Gasançon este 20 y 22 de abril. Para mayor información consulte cartelera.

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