Stokowski y la Toccata y fuga de Bach

Publicado: enero 26, 2017 Última Modificación enero 26, 2017 Por: adminmusica

El genio del barroco en una orquesta sinfónica moderna

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A menudo, durante su época con la Orquesta de Filadelfia, Stokowski realizó y ejecuto transcripciones orquestales de obras de diversos compositores, especialmente Bach. La más conocida de estas transcripciones es la de la Toccata y fuga en re menor de Bach, que originalmente es una pieza para órgano. Frecuentemente, Stokowski interpretó esta obra durante sus primeros años como organista; fue una de sus primeras grabaciones con la Orquesta de Filadelfia; apareció en disco en 1927. El director-orquestador escribió:

“La Toccata y Fuga en re menor es como una vasta rebelión de la naturaleza. Da la impresión de inmensas nubes blancas y tormentosas -como las que a menudo flotan en el aire del Sena- o la monumental majestuosidad del Himalaya. La Fuga está comprendida en el marco de la Toccata, que la precede. Esta obra es una de las supremas inspiraciones de Bach; la cadencia final es como un “conjunto masivo de columnas dóricas de mármol blanco.”

  1. S. Bach – Toccata y fuga en re menor BWV 565, versión para órgano

Hans-André Stamm, órgano

Como prólogo a la orquestación de la Toccata y Fuga, Stokowski escribió:

“De toda la música de Bach, esta Toccata y Fuga se encuentra entre las piezas más libres en cuanto a forma y expresión. Bach tenía el hábito de improvisar en el órgano y el clave y esta Toccata probablemente se inició como una improvisación en la iglesia de Santo Tomás en Leipzig. En esta iglesia enorme, angosta, elevada, las armonías atronadoras deben haber resonado larga y tempestuosamente porque la música tiene una potencia y una majestuosidad cósmica. Sus principales características son una inmensa variedad de ritmo y la plasticidad de la melodía. En la secuencia de armonía es audaz e innovadora. Su arquitectura tonal es irregular y asimétrica. De todas las creaciones de Bach, esta es la más original. Su inspiración fluye incesante. El espíritu es universal, de modo que siempre será contemporánea y transmitirá un mensaje directo a todos los hombres.”

La Toccata y Fuga es una obra especialmente apropiada para la orquesta moderna. Sus sonoridades macizas, su figuración brillante que sugiere una improvisación y su abierta potencia emocional parecen reclamar a gritos un tratamiento sinfónico. Además, sus figuras que se alternan rápidamente entre notas de dos o tres registros diferentes, sugieren más bien que hubiera sido escrita para cuerdas en vez de órgano.

  1. S. Bach Toccata y fuga en re menor BWV 565, transcripción para orquesta por Leopold Stokowski

Royal Philharmonic Orchestra, dirige Adrew Litton

Las transcripciones de Bach realizadas por Stokowski siempre fueron muy controvertidas. Los puristas intelectuales, por una parte, han objetado la supuesta profanación de las obras maestras de Bach. Por otra parte, algunos hasta han dudado de si el mismo Stokowski realizó estas orquestaciones. Este siempre mantuvo una agenda muy activa de trabajo en materia de dirección, y es difícil imaginar que se tomara el tiempo para escribir laboriosamente cada una de las partituras orquestales en su totalidad.

Las controversias que rodean a las transcripciones de Stokowski han sido analizadas por el compositor y crítico Eric Salzman:

“Se ha derrochado tanta tinta y se han ventilado tantas iras sobre la cuestión de las transcripciones de Stokowski, que vale la pena recordar algunos hechos: Stokowski era un gran intérprete de Bach y fue un verdadero pionero en introducir su música no sólo en los programas orquestales sino también en las grabaciones. De hecho, contribuyó a poner a toda una generación en contacto con Bach, y sus arreglos, interpretaciones y grabaciones fueron recibidas con apasionamiento hasta (o especialmente) por los que ya la conocían, en una época en que Mozart seguía siendo considerado como un jovenzuelo simpático con peluca graciosa. Y no olvidemos que la transcripción era considerada (como todavía debería serlo) como una rama del arte musical. Schoenberg transcribió a Bach, y también lo hicieron Webern y Stravinsky. Y, a decir verdad, también lo hizo Bach, que también transcribió la música de sus contemporáneos con tanta asiduidad que los expertos todavía hoy están discutiendo quién hizo qué y a quién.”

Las “transcripciones” de este tipo son algo normal en el teatro. Si un grupo de teatro contemporáneo puede, por ejemplo, representar el Julio César de Shakespeare en un entorno que sugiere a un país del tercer mundo en guerra a mediados del siglo XX, ¿por qué no puede una orquesta sinfónica moderna interpretar las obras para órgano de Bach?

Fuente: hagaselamusica.com

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