Un ingeniero industrial va a la sinfónica

Publicado: mayo 7, 2015 Última Modificación mayo 7, 2015 Por: adminmusica

A continuación presentamos un informe de un “ingeniero industrial”, experto en eficiencia y simplificación de métodos, a quien se pidió estudiara un “concierto sinfónico”. Dado que las conclusiones a que esta persona llegó son dignas de ser conocidas, reproducimos a continuación parte de ese informe. Es casi inconcebible que empresas como esa – con tan baja eficiencia y mala organización – puedan subsistir en la competencia industrial.

El producto – esto es, la música – se ofrece semi-elaborado y lo peor es que los programas declaran textualmente “Sinfonía inconclusa de Schubert” ; a propósito, parece ser que el señor Schubert tiene patentada la obra desde 1832 y nadie se ha propuesto hacerle mejoras.

Durante periodos considerables de tiempo, los cuatro oboes permanecen ociosos, por lo que es de recomendarse que se reduzca el número de ellos y se reparta el trabajo entre los restantes pues es injusto que algunos operarios trabajen fatigosamente, mientras que otros disfrutan de largos periodos de reposo.

Los doce violines tocaban notas idénticas lo que es a todas luces una duplicidad innecesaria. Debe reducirse el personal de esta sección, porque la necesidad de mayor volumen puede lograrse por medio de un violín de gran tamaño.

Se observó que existe mucha repetición de pasajes musicales. Debe revisarse cuidadosamente la partitura, ya que no tiene ningún objeto que los cornos repitan un pasaje que han tocado las cuerdas. Se calcula que de eliminarse estas redundancias la duración del concierto puede disminuirse de dos horas a 20 minutos, sin necesidad de intermedio.

En la obra hay pasajes lentos o adagios donde los músicos tocan con una ejecución muy por debajo de la habilidad y esfuerzos normales, por lo que se sugiere se implante un sistema de incentivos para que alcancen una mayor eficiencia.

En cuanto al trabajo ejecutado por la sección de alientos, sugerimos que se evite la excesiva fatiga por los constantes resoplidos de los operarios, conectando todos estos instrumentos a una línea de aire a presión, dejando la modulación de las notas para ser operadas con simples y eficientes movimientos de dedos.

En cuanto a la sección de percusiones, sugerimos nivelar las cargas de trabajo, pues consideramos injusto que una persona labore con tambores, platillos, timbales y triángulos, mientras otra persona trabaja con un minúsculo flautín.

El uso de violines, chelos, violonchelos y contrabajos demuestra la necesidad de conectar todos estos instrumentos a una línea de aire a uso estandarizado de violines huastecos de pequeño tamaño.

El uso de pianos de cola es visiblemente un desperdicio de espacio en la distribución de la planta, por lo que es aconsejable que se usen pianos sin cola.

Los operadores de trombones pueden incrementar su productividad tocando dos de estos instrumentos simultáneamente, de manera que les permita ejecutar movimientos simétricos con los brazos en base al mismo soplido.

Cabe mencionar que los cornos tienen un diseño digno de ingeniería industrial, ya que han sido enredados sobre sí mismos para evitar el excesivo espacio (contrariamente a lo que sucede con las trompetas).

Las condiciones de trabajo en lo que se refiere a la iluminación son deficientes por lo que el uso de reflectores potentes causa deslumbramiento en los trabajadores mientras el público permanece en la obscuridad. Por otro lado, al público se le exige silencio para romperlo con el estruendo de la maquinaria: esto es injusto.

Como ninguno de los músicos ejecuta trabajo con los pies, se sugiere sean dotados de pedales para accionar el cambio de hojas de la partitura en los atriles.

Los uniformes de trabajo de los operarios son totalmente inadecuados, si se cortan las colas, se evitará el problema de decidir si estas deben colocarse sobre el asiento, dobladas contra el respaldo o sacadas por la rendija entre el asiento y el respaldo.

El uso de pecheras y puños duros estorba el movimiento de los ejecutantes, lo que es particularmente importante con el operario que acciona el contrabajo.

En cuanto al trabajo propio del Director, es totalmente improductivo porque agita una vara en el aire que no produce ningún sonido armonioso que conjugue con la melodía, fuera del área normal de trabajo, con movimientos no simétricos y que requieren excesivo e inútil esfuerzo por su parte.

Es inexplicable que el Director permanezca en una posición incómoda como es estar de pie en el podio, cuando el resto de su equipo de trabajo labora cómodamente sentado.

Se ha observado que cuando el Director hace un señalamiento honorífico a un solista, permitiéndole ponerse de pie para tocar, causa problemas de relaciones humanas, pues el resto de los trabajadores, en actitud de protesta, dejan de trabajar, con lo que la eficiencia se ve notablemente reducida.

El producto resultante de la fabricación (esto es, la música) en general es de mala calidad como lo demuestra la encuesta de mercado realizada entre los concurrentes, lo cual arrojó los siguientes datos: 821 butacas vacías, 425 personas dormidas, 215 comiendo palomitas de maíz, 142 comiendo muéganos, 128 con dolor de cabeza, 35 en estado hipnótico y 28 en actitud enloquecida.

Autor anónimo

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