Una intensa Salomé, desde Covent Garden

Publicado: noviembre 15, 2014 Última Modificación noviembre 15, 2014 Por: adminmusica

por Ricardo Rondón

Opus Arte lanza un DVD Blu-ray de la producción de David McVicar de la ópera Salomé de Richard Strauss y es toda una experiencia. La intensa realización de McVicar de 2008 está basada en el drama bíblico de Oscar Wilde pero ahora toma un curso diferente y que acentúa todavía más el hedor de la corte de Herodes. La fuente de inspiración de McVicar es la cinta Salo, o Los 120 días de Sodoma, filmada en 1975 bajo la dirección de Pier Paolo Pasolini. Esta controvertida adaptación de la novela del Marqués de Sade sucede en la Italia de la Segunda Guerra Mundial en donde los líderes fascistas brutalizan y degradan a adolescentes obligándolos a cometer actos sádicos y escatológicos. Es sensacionalismo llevado a sus peores extremos. Lo cierto es que las ideas de McVicar son candentes y salvajes al rojo vivo. Para algunos (nosotros incluidos) es un trabajo provocador y estimulante, para otros será producto de una epidemia llamada Eurotrash.

La acción se coloca en un palacio de la Alemania Nazi, en donde es posible imaginarse que cualquier cosa puede ocurrir. La atmósfera es opresiva y obscura. En el comedor colocado en lo alto Herodes celebra un festín, y por una gran escalinata llegamos al enorme sótano en donde habitan los sirvientes; hay baños, está la cisterna del Bautista y llegamos a conocer a una Salomé un poco más que la jovencita calenturienta tradicional. El hecho de que Herodes haya asesinado al padre de Salomé está presente en varias escenas cruciales. Su encuentro con Jokanaan, el Bautista, es atestiguado por un grupo humano relativamente indiferente. Los decadentes excesos del Tercer Reich funcionan y en la Danza de los Siete Velos, se produce una seducción de Herodes sobre la joven que desea la cabeza de Jokanaan a toda costa. No sabemos lo que ocurre en detalle pero para eso está la imaginación. Hay escenas de desnudos en donde una joven aparece en la primera escena y en el tratamiento del verdugo Namaan. Nadja Michael enfatiza las imposibles demandas vocales para una soprano que debe tener los atributos de una adolescente y la voz de una wagneriana. Su entrega física a la parte no tiene precedentes y su movimiento escénico es notable. No hay duda de que parece una Salomé. Su voz lírica es estirada hasta los límites para alcanzar la tesitura alta y no todo es perfecto. Sin embargo, hay muchas frases bellas, sensuales y deslumbrantes que dominan el escenario todo el tiempo.

Michael Volle es un Jokanaan espléndido, físicamente imponente y seguro vocalmente. Hay un tinte de deseo en su mirada cuando observa a Salomé pero su fe lo guía hasta el trágico final. Tomas Moser, ahora en el otoño de su carrera, es un Herodes magnífico: gordo, mal oliente, hambriento de sexo y lujuria y cómodo en la tesitura que es castigadora. Joseph Kaiser canta la parte de Narraboth con hermoso timbre y poderío de heldentenor. Su presencia escénica contrasta totalmente con la del Profeta. Michaela Schüster es una de las mejores Herodias que hemos escuchado.

La Orquesta del Royal Opera House toca estupendamente y los tiempos del excelente director Philippe Jordan son siempre incisivos apretando la acción y los horribles sucesos que culminan con la Adoración de la cabeza más impresionante que hayamos visto. Cualquier persona que tenga interés en esta opera debe conocer el concepto de McVicar y las actuaciones magníficas de todo el elenco. Sera un ejercicio equivalente a tomar estupefacientes sin estragos y los dividendos son más que satisfactorios.

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