La Cenerentola: triunfa la bondad

Publicado: mayo 10, 2014 Última Modificación mayo 10, 2014 Por: adminmusica

por Ricardo Rondón

Gioachino Rossini estuvo en Nápoles por seis años (1816-22), bajo contrato con el Teatro San Carlo, pero tuvo tiempo para aceptar compromisos con otros teatros. Escribió La Cenerentola (La cenicienta) en poco más de tres semanas en 1817, logrando un hijo musical a la altura de Il Barbiere di Siviglia y L’Italiana in Algeri. A pesar de un tiempo mínimo el resultado fue magnífico.

Este “dramma giocoso” en dos actos lleva libretto de Giacopo Ferretti basado en el cuento de Charles Perrault. El estreno fue en el Teatro Valle de Roma en 1817. Hoy día es una de sus óperas más admiradas y hay razón para ello. La Cenerentola es una delicia de principio a fin, llena de buena música y oportunidades vocales que ofrecen lucimiento a grandes cantantes de la escuela del bel canto.

Argumento:

Acto 1: Un salón en el castillo derruido de Don Magnifico.
Clorinda y Tisbe, las “hermanastras feas” de Angelina, llamada la Cenerentola, están en plenas disputas para todo. Mientras pelean este par de arpías, Cenerentola canta una canción solitaria en donde manifiesta un sueño de amor verdadero y no riquezas. Ellas se burlan y suena un llamado en la puerta. Es Alidoro, el tutor de Don Ramiro, disfrazado de mendigo. Estas brujas muestran su disgusto pero Cenerentola logra robar pan y café y consuela al ´pobre hombre. Se anuncia el próximo arribo de Don Ramiro, el Príncipe que ofrecerá un baile en donde elegirá esposa. Las Hermanastras se emocionan y ponen a Cenerentola a hacer mil cosas inútiles. El ruido despierta a Don Magnifico que narra un sueño maravilloso pero alucinante. Llega Don Ramiro disfrazado de Dandini, el camarero. No hay nadie en el cuarto y Alidoro ya le ha advertido que aquí habita una persona sobresaliente. Cenerentola y Ramiro se enamoran de inmediato. Llega finalmente Dandini como el Príncipe y con una ridícula grandilocuencia – para invitarlos al baile. Ellos escuchan los ruegos de la joven que quiere ir al baile pero Don Magnifico, con su habitual crueldad, le dice que no. Ellos le dicen al viejo que en el censo están tres hijas y el se defiende diciendo que una ha muerto y hasta derrama lágrimas de cocodrilo. Alidoro regresa para llevar a Cenerentola la baile y le dice a la joven que el Señor no permite que la inocencia sea atropellada.

Segunda escena: Un cuarto en la casa de campo de Don Ramiro.
Dandini le ofrece a Don Magnífico el puesto de “sommelier” del palacio, donde deberá aprobar el vino que se consume. Como buen borracho, Don Magnifico está encantado y pasa el decreto de que el vino no podrá ser adulterado. El Príncipe y Dandini comparan notas sobre la familia Magnifico. Están confusos por la falta de presencia de la tercera hija. Dandini aprovecha la farsa para ofrecer su mano a una de las hermanas que lo repudian. Comentan las hermanastras que la muchacha que va del brazo de Alidoro tiene un parecido enorme con la Cenerentola. Un gran conjunto expresa la confusión general.

Acto 2. Una estancia en la casa de campo de Don Ramiro.
El banquete ha terminado y Don Magnifico se cuestiona si ha habido progreso o no para sus hijas.
Cenerentola, cansada de ser asediada por el Príncipe, habla claro y dice que prefiere a su sirviente. El príncipe y Dandini están encantados pero le prohíben a Cenerentola soltar prenda. Ella le pide a Ramiro que no diga nada, tendrá que encontrarla en su búsqueda de esposa. Le da un brazalete que servirá para identificarla. El Príncipe se promete encontrar a la misteriosa mujer que ama. Mientras tanto, Dandini es forzado por Don Magnifico a elegir esposa. Dandini se lanza a un soberbio dueto en donde revela su verdadera identidad, lo que horroriza furiosamente el Viejo al saber que ha sido engañado.

Segunda escena.-Un cuarto en el castillo de Don Magnifico.
Cenerentola, en harapos, entona su triste cántico. Llegan del baile Don Magnifico y sus hijas.
Vuelven a mencionar el parecido entre Cenerentola y la Dama Misteriosa del baile. Una tormenta ruge y el carruaje del príncipe Ramiro truena precisamente enfrente de la casa. Resguardado, Ramiro entra a la casa y reconoce de inmediato a su amada. Los amantes se encuentran felices y el brazalete de identificación es entregado. Los “malos” son plenamente advertidos y piden perdón pero no sabemos si todavía se les otorga. La transformación de Cenerentola, de una chica asustada a una mujer de carne y hueso, es mágica.

Tercera escena.-El trono en el palacio de Don Ramiro
Entra triunfalmente Cenerentola y en su gran aria otorga el perdón bajo la estricta vigilancia de Don Ramiro; sube al trono entre las envidias y lágrimas de furia del par de “lagartonas” y el sinvergüenza de Don Magnífico. Todo pinta para un final feliz.
Esta es una de las óperas más felices de Rossini y una gran oportunidad de lucimiento para los intérpretes. La función será el 10 de mayo a las 12:00 hrs. Y transmitida desde el Auditorio Nacional con Joyce di Donato como La Cenerentola, Juan Diego Flórez en el Don Ramiro, Pietro Spagnoli será Dandini, Alessandro Corbelli en Don Magnifico y Luca Pisaroni como Alidoro. El director musical es Fabio Luisi ¡Allá nos veremos!

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