La misión de Cecilia Bartoli, el placer del descubrimiento

Publicado: septiembre 30, 2014 Última Modificación septiembre 29, 2014 Por: adminmusica

por Ricardo Rondón


Durante mucho tiempo la soprano italiana Cecilia Bartoli nos ha deslumbrado y deleitado con su arte. No solo tiene una voz excepcional sino que comunica y emociona como pocas artistas. Su Rossini es incomparable y su Mozart no se queda atrás. Sin embargo, en donde más la podríamos admirar es en su labor de “antropóloga musical”. Sus excavaciones han producido descubrimientos y sus discos de Vivaldi, Gluck y Salieri han abierto puertas que por décadas habían estado cerradas, hasta ignoradas. Su cd “Música Prohibida” explora tesoros de Handel, Scarlatti y Caldara y en “Maria” rinde tributo al repertorio de la famosa Maria Malibran. “Sacrificium” cubre el terreno que normalmente (¿?) fue asignado a los castrati.

Ahora abre nuestro oído al arte de Agostino Steffani con dos lanzamientos Decca. El primero llamado “Misión” cubre una plenitud de arias de ópera y en algunas escenas está acompañada por el excelente contratenor Philippe Jarousky. El segundo nos da el “Stabat Mater”, reconocido como la obra maestra de Steffani. Muestra la pasión del fervor religioso del compositor, sus ricas texturas musicales y líneas expresivas que describen el dolor de la Vírgen María a los piés de la cruz, viendo morir a su hijo crucificado.

Se incluyen adiciones por primera vez de obras religiosas cortas de Steffani. Las interpretaciones son definitivas y muy emocionantes. Las presentaciones incluyen textos completos y toda la información deseable para conocer a Steffani. Este es otro logro admirable de Cecilia Bartoli y sus músicos I Barocchist bajo Diegi Fasolis.

Agostino Steffani nació en Castelfranco el 25 de julio de 1654 y murió en Francfort el 12 de febrero de 1728. Fue notable como compositor y miembro del servicio diplomático. Inició su carrera siendo niño en Padua. En 1667 el Conde Tattenbach lo llevó a Munich, donde fue educado bajo el tutelaje del Elector; allí estudió órgano. Posteriormente estudió en Roma y Munich. Un viaje a París le produjo la influencia de Lully. En 1680 fue ordenado sacerdote y dos años después abad en Lepsingen. Ya era conocido y admirado como compositor. Fue nombrado director de música de cámara por el Elector en 1681. Compuso óperas para Munich y Hanover. Su producción musical fue rica, variada y de enorme contenido. En los años siguientes se dedicó a la diplomacia. Tenía el don de poseer paciencia, buena educación y cultura. La gente lo estimaba y se le encargaron negociaciones complicadas. Posteriormente fue nombrado Obispo y Vicario Apostólico. En Alemania (1709) siguió escribiendo óperas y obras corales. Era muy apreciado en Londres y sus estudios sobre la música antigua resultaron invaluables. Steffani influyó a muchos hombres y escuelas, entre ellos Handel y a la ópera del norte de Alemania. Conoció la pobreza pero fue reconocido en vida.

Gracias a Cecilia Bartoli, estos lanzamientos nos dan una oportunidad de acercarnos a músicos que no sabíamos que existían. Agostino Steffani es una voz que definitivamente debe ser escuchada. Su música ha sido realizada admirablemente por las huestes de Decca y el sonido tiene cierto tono eclesiástico que le va bien a las obras sin quitar detalle alguno. El Coro de la radiotelevisión Suiza es excelente. Entre las selecciones que complementan el Stabat Mater hay primeras grabaciones de varias piezas, todas atractivas y confeccionadas por una mano maestra. Damos la bienvenida a Agostino Steffani y nuestro agradecimiento una vez más a la gloriosa diva y simpática dama, Cecilia Bartoli.

Ricardo Rondón



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