Le grand Macabre, ópera en dos actos

Publicado: octubre 6, 2018 Última Modificación octubre 6, 2018 Por: adminmusica

“El Gran Macabro”(título original, “Le Grand Macabre”) es una ópera en dos actos (versión original, cuatro escenas en la versión revisada) con música de György Ligeti y libreto en alemán del propio compositor y Michael Meschke, basado libremente en la obra de teatro del autor belga Michel De Ghelderode “La ballade du grand macabre”. Se trata de la única ópera de Ligeti. Además del alemán original, ha sido interpretada en inglés, italiano, sueco y francés.

La puesta en escena es ya legendaria. Como toda puesta de la Fura dels Baus, un gran espectáculo visual realmente original. No por el hecho de usar una figura humana de 16 metros como centro escenográfico (esto ya se ha hecho, de manera fragmentada) sino por el mismo concepto artístico y multimedia de la misma. “Claudia”, tal es el nombre de esta enorme muñeca, no es sólo un elemento escenográfico sino el mismo generador de acción de la obra (que abre con la proyección sobre ella de imágenes de la Claudia real, que comienza la obra con gestos agónicos, en una especie de infarto al corazón) convirtiéndose en protagonista casi absoluta, en puerta de entrada y salida de los personajes de la obra, girando sobre sí misma, convirtiéndose en esqueleto, incendiándose y realizando todo tipo de hazañas junto a los protagonistas que festejan una especie de fiesta y potencial triunfo de la muerte que no es más que una voraz metáfora sobre la sociedad actual, irresponsable y amenazada con extinción.

La partitura, conducida por el maestro Michael Border, es un brillante collage de estilos (de Monteverdi a Wagner y Verdi, pasando por Beethoven y el mundo del jazz), deliberadamente grotesca por momentos, con claras disonancias y un empleo de los más variados instrumentos de percusión, a los que se suman cláxones de coche, timbres o sartenes, que producen sonidos casi salvajes contrastando ampliamente con los pasajes típicamente líricos.

Desde su estreno, se han hecho numerosas producciones en los principales teatros de ópera mundiales. La obra de Ghelderode (1934), inspirada en las danzas de la muerte medievales y la pintura flamenca (Pieter Brueghel y Hieronymus Bosch), fue convertida por el libretista Michael Meschke y el mismo compositor en una brillante y exuberante pieza de teatro de la absurdo, con una gran carga irónica y grotesca, centrada en el tema del fin del mundo, con personajes cercanos al Grand Guignol, que el propio Ligeti califica de “apocalipsis cómica”.

La presente producción de “Le Grand Macabre” tiene como director de escena a  Àlex Oller, uno de los fundadores de la Fura, cuya agenda de proyectos es casi vertiginosa. Oller, junto a la argentina Valentina Carrasco han creado esta puesta en escena a partir de la gran metáfora que es el cuerpo humano. “Claudia”, esta gran figura  humana preside la escena (hábilmente transformada por el videocreador de cabecera de la Fura, Frank Aleu) y a partir de sus curvas y orificios proponen un nuevo ámbito para la dramaturgia operística de “Le Grand Macabre”: los personajes habitan en sus intestinos, su vagina, su boca… su cráneo es una especie de observatorio.

Fuente: culturalmenteincorrecto.com

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