Terry Riley: expandiendo horizontes – Historia de la Música Minimalista (V)

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Publicado: octubre 18, 2017 Última Modificación febrero 20, 2018 Por: adminmusica

Por José Antonio Palafox

Los vertiginosos años 70

En 1970 Terry Riley realizó el primero de sus numerosos viajes a India, donde estudió las posibilidades rítmicas de instrumentos como la tabla y la tanpura. Al igual que La Monte Young varios años antes, Riley fue alumno de Pandit Pran Nath, con quien colaboró como intérprete instrumental y vocal de manera constante durante los siguientes 26 años, hasta la muerte del legendario maestro de canto hindustaní. A su regreso a Estados Unidos, Riley continuó su labor como instrumentista y estudioso de la música india. Además, como resultado de su acercamiento de primera mano a Oriente Medio, gran parte de sus siguientes composiciones se verá impregnada de cierto “exotismo” sonoro.

Tal es el caso de Persian Surgery Dervishes (1971), una obra para teclado electrónico que representa el inicio de un estilo compositivo caracterizado por una expresividad basada íntegramente en la intuición improvisatoria del intérprete (el propio Riley).

En ella, la mano izquierda del músico repite un patrón de cinco notas a una velocidad de 40 “latidos” por minuto (como si se tratara de un ritmo cardiaco) mientras la mano derecha improvisa temas que se van aglomerando en capas que terminan por “envolverse” a sí mismas por medio de la ya mencionada técnica de acumulación de desfase temporal, con lo que se crea una intrincada textura polifónica de carácter introspectivo.

También existe una filosofía oriental subyacente en obras como Shri Camel (1976), una pieza para órgano electrónico y cinta magnética que, desde su título, está llena de referencias a la cultura india (una de las tantas acepciones de la palabra sánscrita Shri  es “lo que difunde luz o belleza”). De hecho, en palabras del propio Riley, Shri Camel es una especie de invocación referencial a Muthuswami Dikshitar, Shyama Shastry y Kakarla Tyagabrahmam, los tres grandes compositores de la música carnática india. En esta pieza, el intérprete (re)crea en el órgano electrónico una gran variedad de timbres que se desplazan de forma continua a través de cuatro extensos movimientos preestablecidos pero compuestos de improvisaciones producidas en un temperamento justo que son sostenidas y repetidas por medio de la cinta magnética en un tiempo modificado, con lo que la obra adquiere una textura sonora cristalina muy particular.

Terry Riley: Shri Camel (IV. Desert of Ice) / Terry Riley (órgano electrónico)

También fue en esos años que Terry Riley grabó, junto con John Cale —otro miembro del Theatre of Eternal Music de La Monte Young y creador del grupo de rock The Velvet Underground—, el disco Church of Anthrax (1971), un álbum en el cual se yuxtaponen de manera muy singular los conceptos estéticos del minimalismo, la vigorosa libertad del jazz y las alucinantes atmósferas del rock experimental. Asimismo, Riley incursionó en la música para cine con las partituras de los cortometrajes experimentales Straight and Narrow (1970, Tony Conrad), Corridor (1970, Standish Lawder) y Crossroads (1976, Bruce Conner), y de los largometrajes Les yeux fermés (1972, Joël Santoni), La chute d’un corps (1973, Michel Polac) y Le Secret de la Vie (1975, Alexander Whitelaw). En 1985 volvería al séptimo arte con una enérgica partitura para sitar, tabla, voz y sintetizador en Tierra de nadie, una película de Alain Tanner.

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Terry Riley empezó a impartir seminarios de raga y música clásica india en el Mills College de Oakland en 1973. Fue ahí donde conoció, cinco años después, a David Harrington, violinista fundador del Kronos Quartet, con quien inició una fructífera colaboración que hasta el momento ha dado origen a 27 composiciones entre las que destacan Sunrise of the Planetary Dream Collector (1973-1980), especie de reducción de In C inicialmente compuesta para teclado electrónico pero que finalmente encontró su forma definitiva como cuarteto para cuerdas; G Song (1980), lírica pieza de aliento barroco construida en torno a la repetición de luminosas figuras melódicas diatónicas; el monumental ciclo de cinco cuartetos llamado Salome Dances for Peace (1985-1987); el íntimo y doloroso Requiem for Adam (1998), compuesto en memoria del hijo de Harrington, muerto trágicamente a temprana edad; el concierto para cuarteto de cuerdas y orquesta titulado The Sands (1990); Sun Rings (2001), una pieza multimedia para cuarteto de cuerdas, coro, sonidos espaciales grabados en receptores de plasma e imágenes del espacio comisionada por la NASA, y The Cusp of Magic (2004), una obra para cuarteto de cuerdas y pipa que explora magistralmente las complejas estructuras sonoras de la música china.

Terry Riley: The Cusp of Magic (III. The Nursery) / Wu Man (pipa) y el Kronos Quartet


Terry Riley, hoy

A la par que sus trabajos para el Kronos Quartet, Terry Riley ha continuado desarrollando sus muy particulares conceptos creativos en obras como la curiosa The Room of Remembrance (1987) para sintetizador, vibráfono, piano, marimba y saxofón. Esta pieza es una especie de juego construido en torno a cinco frases melódicas que hacen las veces de “habitaciones”. Cada que uno de los músicos abandona una de ellas, se encuentra en el terreno de la improvisación. Entonces debe utilizar los elementos que se le ocurran para construir una manera lógica de volver a su “habitación”.

Riley también ha ampliado de manera considerable los caminos de la estética sonora al combinar las alineaciones instrumentales (aparentemente) más extravagantes en piezas como Cactus Rosary (1990), una obra para voz pregrabada, clarinete, trompeta, contrabajo, sintetizador y percusiones en la que, en vez de su característica batuta, el director debe blandir una sonaja peyotera, o What the River Said (2005), una obra para cantora dhrupad, violín, violonchelo barroco, surbahar y percusiones.

Tampoco ha cesado de explorar las posibilidades expresivas de los más variados instrumentos: la voz humana, ya sea con técnicas vocales propias de la estructura estilística del raga indio en Eastern Man (1980) y Remember This O Mind (1981), cantando y recitando en Autodreamographical Tales (1997), o en coro y con acompañamiento instrumental en Cry of a Lady (1988), June Buddha’s (1991) y Another Secret eQuation (2010); el piano solo, ya sea afinado en un temperamento justo y con una rigurosa pulsación minimalista en The Harp of New Albion (1986), afinado en el sistema tradicional de doce notas y con una flexibilidad improvisatoria jazzística en The Walrus in Memorium (1991), 15/16, Arica, Island of Never Anger, Mongolian Winds y The Lake (todas de 1995), con una afinación microtonal en The Dream (1999) o con una ornamentación estilística más propia de la música india en la meditativa The Philosopher’s Hand (2000); el cuarteto de saxofones en Chanting the Light of Foresight (1987), Uncle Jard (1998) y Assassin Reverie (2001); la guitarra sola, acompañada, en dúo, en trío y hasta en grupos de 20 en The Book of Abbeyozzud, un extensísimo ciclo de composiciones iniciado en 1993 y todavía en desarrollo; el teclado a dos y cuatro manos en los libros que conforman The Heaven Ladder (1994-1997), o el sintetizador en la compleja y poco digerible Aleph (2008), por mencionar solo unos cuantos.

Terry Riley: Cry of a Lady / Le Mystère Des Voix Bulgares (coro) y el Kronos Quartet

Paralelamente a sus radicales experimentos con la improvisación y el sonido, el infatigable Terry Riley ha continuado componiendo abundantemente de una manera más “ortodoxa”: en 1991, el Carnegie Hall de Nueva York decidió celebrar su centenario comisionándole una obra. El resultado fue Jade Palace, una majestuosa pieza en siete movimientos para gran orquesta y sintetizadores que fue estrenada por la Orquesta Sinfónica de Saint Louis bajo la batuta de Leonard Slatkin.

En el 2000, Riley compuso Banana Humberto 2000, un concierto para piano y ensamble electroacústico. En el 2003, llevó a cabo la instalación sonora Time Lag Accumulator. En el 2005, compuso Bruce’s Travelling Machine, una pieza para violonchelo solo comisionada por el artista Bruce Connor y estrenada por Joan Jeanrenaud, exintegrante del Kronos Quartet. En el 2006, Giant-Hairy Nude-Warriors Racing Down the Slopes of Battle, una obra en tres movimientos para orquesta de cámara.

En el 2007 estrenó SolTierraLuna, un triple concierto para dos guitarras, violín y orquesta de cámara. En el 2008, The Universal Bridge, una obra para órgano tubular, y The Transylvanian Horn Courtship para instrumentos Stroh, los cuales son instrumentos de cuerda modificados a los que se les adapta una cápsula fonocaptora de gramófono para amplificar su volumen y direccionar el sonido. En el 2009, Zephir, un concierto para violín y orquesta. En el 2012, la vibrante SwarAmant para violín, guitarra y tabla, y The Palmian Chord Ryddle, un concierto para violín eléctrico y orquesta sinfónica. En el 2014, el cuarteto The Serquent Risadome y en el 2015, Dark Queen Mantra para guitarra eléctrica y cuarteto de cuerdas.

Pero la actividad musical de Terry Riley se extiende más allá: en 1989 fundó el ensamble Khayal, que se disolvió en 1993. Después fundó The Allstars y The Vigil Band. En 1992 formó una pequeña compañía teatral llamada The Travelling-Avantt-Gaard, para la que compuso The Saint Adolf Ring (1992), una ópera de cámara multimedia que gira en torno al torturado artista suizo Adolf Wölfli (1864-1930). Como intérprete de sus propias obras, Terry Riley cada vez graba menos y en lapsos de tiempo más espaciados. Sus legendarias sesiones de maratónicas improvisaciones que duraban literalmente toda la noche han dado paso a una cada vez más modesta presencia en los escenarios, casi siempre en compañía de su hijo, el guitarrista Gyan Riley.

Como instrumentista, ha alternado con músicos de la talla del jazzista Don Cherry y el sitarista Krishna Batt, y hasta la fecha no ha dejado de colaborar con otros artistas en diversas grabaciones. Entre las más recientes se encuentran Atlantis Nath (2002) con el diseñador de sonido Luc Martínez, I Like Your Eyes Liberty (2005) con el poeta Michael McClure, y Diamond Fiddle Language (2005) con el contrabajista Stefano Scodanibbio.

Al igual que su obra maestra, Terry Riley es un pulso creativo que no cesa.

Terry Riley: Zephir para violín y orquesta (Parte II) / Francesco D’Orazio (violín) y la Orquesta de la Fondazione Lirico Sinfonica Petruzzelli, dirige Boris Brott

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