Officium breve in memoriam Andreae Szervánszky op. 28 de György Kurtág

Publicado: julio 28, 2018 Última Modificación julio 28, 2018 Por: adminmusica

The Omer Quartet

 

György Kurtág completó Officium breve in memoriam Andreae Szervánszky en 1989. Es un cuarteto de cuerdas en quince movimientos breves, que suman once minutos y medio de duración. El compositor se tomó más de diez años para encontrar material suficiente para crear otro cuarteto de cuerdas. La pieza evita el desarrollo tradicional de materiales en favor de breves asociaciones de la atmosfera musical entre los diferentes movimientos, que son más patentes de lo que la escucha inicial suele percibir. Kurtág redefine de muchas maneras las ideas de Webern en su propia música, toma algunos de los descubrimientos del maestro austríaco, aún más de lo que Webern hizo con respecto de su antiguo maestro, Arnold Schoenberg. Webern logró liberar con éxito los sistemas atonales y dodecafónicos de los anticuados métodos de escritura. Esta cristalización del lenguaje creó una contracción de las curvas dramáticas, procedimiento nuevo en la escena contemporánea. Kurtág lleva dicho proceso más allá y elimina por completo la curva dramática. En su lugar hay una hiperintensificación del momento, de modo que el compositor requiere juzgar el tiempo justo para mostrar todo el potencial de una idea antes de pasar a la siguiente. Para muchos oyentes, esta innovación toma tiempo en absorberse. Debido a que nadie más escribe de esta manera, no hay un anteproyecto para escribir uno de estos pequeños “microludios”, esa es quizás la razón por la que Kurtág se toma tanto tiempo en concebir suficientes miniaturas para constituir una pieza musical completa.

Por momentos, hay una cantidad finita de formas de distribución de los sonidos entre los cuatro instrumentos, y se requiere de un genio para hacer uso de este restringido arsenal y lograr estallidos de sonido especialmente efectivos. Los momentos sublimes en el catálogo de los cuartetos de cuerdas son demasiados para contar, pero hasta que llegó Kurtág, la belleza de estos momentos requería una gran cantidad de contexto para hacerlos significativos. Del mismo modo en que la situación que impacta negativamente la revelación crítica de un hecho en una novela o película, la música ha trabajado tradicionalmente para dar valor al momento posterior. Este compositor ha hecho algo diferente; él inyecta el contexto, el significado, en el momento inicial de su demostración. Sólo Morton Feldman ha hecho algo comparable, pero sus obras demuestran un punto similar en una gran cantidad de tiempo, y son el resultado de investigaciones musicales totalmente independientes del Nuevo Mundo. Kurtág es un centroeuropeo. Él continúa las tradiciones de Webern y Bartók. El Officium breve in memoriam Andreae Szervánszky es una obra maestra de la música europea, tan original y convincente como aquellas obras memorables de siglos anteriores. Es una novedad para su tiempo y está basada por entero en el progreso del canon musical.

La palabra operativa para describir esta música es intensidad. Hay algo desesperado y político sobre el sonido, que se deja explotar por momentos. No se escucha la autocompasión o el anhelo manifiesto; es simplemente demasiado grave para eso, lo que demuestra una dignidad que sabe muy bien que la violencia no será el resultado de algo terrible. Es la naturaleza valiente de esta posición lo que ennoblece a la humanidad durante su hora más oscura, la forma de valor menos publicitada. Officium breve in memoriam Andreae Szervánszky nos muestra de qué está hecha la fuerza silenciosa, y se encuentra entre los cuartetos más inspiradores de su época.

Fuente: John Keillor para allmusic.com

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