Variations sur “Folias de España”

Publicado: mayo 19, 2018 Última Modificación mayo 19, 2018 Por: adminmusica

Marcin Dylla, guitarra

Las variaciones de Ponce sobre la Folía fueron com­pues­tas a peti­ción expre­sa del gran guitarrista Andrés Sego­via, según lo tes­ti­mo­nia una car­ta escri­ta posi­ble­men­te en diciem­bre de 1929:

Quie­ro, que me hagas unas varia­cio­nes bri­llan­tes sobre el tema de las Folías de Espa­ña, en re menor, y cuya copia del manus­cri­to de Ber­lín te envío. En un esti­lo que lin­de entre el cla­si­cis­mo ita­liano del XVIII y los albo­res del roman­ti­cis­mo ale­mán. Esto te lo pido de rodi­llas… Si tú no la quie­res fir­mar se la adju­di­ca­re­mos a Giu­lia­ni, de quien hay muchas cosas por des­cu­brir, y de quien aca­ban de dar­me un manus­cri­to en Mos­cú. Quie­ro que esta obra sea la mejor pie­za de esa épo­ca, el equivalente de las de Core­lli para vio­lín sobre el mis­mo tema. Ve hacien­do varia­cio­nes y mán­da­me­las, y pro­cu­ra que con­ten­gan todos los recur­sos téc­ni­cos de la gui­ta­rra, por ejem­plo varia­cio­nes en acor­des simul­tá­neos de tres notas, en octa­vas, en arpe­gios, suce­sio­nes rápi­das que ascien­dan has­ta el sib sobre­agu­do y que expi­ren en el re gra­ve, enla­ce de voces en nobles movi­mien­tos poli­fó­ni­cos, notas repe­ti­das, un mayor can­ta­bi­le que real­ce la belle­za del tema, entre­vis­to a tra­vés del enre­do inge­nio­so de la varia­ción, y vol­ver a él, para con­cluir con gran­des acor­des, des­pués de derro­char toda la noble astu­cia musi­cal de que tú eres capaz, para dis­traer al que oye, ¡de la pro­xi­mi­dad defi­ni­ti­va del tema…! En todo doce o cator­ce varia­cio­nes, obra de toda una par­te del pro­gra­ma, que no se hará lar­ga, por el con­tras­te de cada varia­ción con la que la pre­ce­de y la sigue.

En la car­ta siguien­te, sin fecha, del mis­mo mes y ante­rior a la Navi­dad, ya men­cio­na tres varia­cio­nes que están muy bien, y otras tres que le aca­ban de lle­gar, muy supe­rio­res. Tam­bién aco­ta la posi­bi­li­dad de lla­mar­las dife­ren­cias y le sugie­re hacer un final, que no sea una fuga, para que el públi­co no se enfríe. Dos o tres días des­pués, en la siguien­te misi­va, encon­tra­mos por pri­me­ra vez el títu­lo de Pre­lu­dio, Varia­cio­nes y Fuga, pro­yec­to con el cual Sego­via está muy de acuer­do y le sugie­re que trans­for­me el tema a su gus­to y que apro­ve­che la oca­sión para hacer algo espa­ñol. Des­pués, en una car­ta del 22 de diciem­bre, le acu­sa reci­bo de cua­tro varia­cio­nes más y vuel­ve a reafir­mar el títu­lo de Pre­lu­dio, Tema, Varia­cio­nes y Fuga, pero le pide un final cor­to y bri­llan­te, para tocar­lo cuan­do esté ante un públi­co menos ele­va­do que el de capi­ta­les como Ber­lín, Lon­dres o París, aun­que ter­mi­na dicien­do que sobre su opi­nión está el pare­cer de Pon­ce. En la últi­ma car­ta de ese año, le anun­cia que ya reci­bió la fuga y que está encan­ta­do con ella, que que­da per­fec­ta­men­te en la gui­ta­rra y que no haya que cam­biar ni una sola nota. Ter­mi­na dicién­do­le que espe­ra más varia­cio­nes y el pre­lu­dio.

La siguien­te noti­cia sobre la com­po­si­ción de esta obra, la encon­tra­mos en una car­ta de enero de 1930, escri­ta en alta mar, a bor­do del Bre­men, y en ella le comu­ni­ca que sólo tie­ne dos pági­nas del pre­lu­dio que Pon­ce le entre­gó en París, y que pien­sa que las pági­nas res­tan­tes deben habér­se­le caí­do en el hotel. Tam­bién le expli­ca que con las dos pági­nas que tie­ne, pue­de dar­se cuen­ta de que es ver­da­de­ra­men­te difí­cil, más que las varia­cio­nes y la fuga; que le habría gus­ta­do estre­nar la obra en su segun­do con­cier­to en Nue­va York; que la fuga ya está lis­ta y que espe­ra una varia­ción más, en acor­des, ade­más del final. En otra car­ta del 10 de febre­ro y escri­ta en Chica­go, le anun­cia que dará la pri­me­ra audi­ción de las “Dife­ren­cias sobre el tema de las Folías, segui­das de la fuga”. Y en la siguien­te, escri­ta en Palm Beach, le acu­sa reci­bo del pre­lu­dio y de tres varia­cio­nes más. El pre­lu­dio, rees­cri­to por Pon­ce para eli­mi­nar las difi­cul­ta­des men­cio­na­das en la car­ta de enero, le pare­ce muy bien, y de las varia­cio­nes, la úni­ca que le satis­fa­ce es el canon, y las otras dos las con­si­de­ra infe­rio­res a las demás; sin embar­go, no men­cio­na la pri­me­ra audi­ción anun­cia­da en la car­ta ante­rior.

Des­pués, no encon­tra­mos nin­gu­na alu­sión a esta obra has­ta una car­ta en la cual le expli­ca que no ha pro­pues­to el Pre­lu­dio, las Folías y la Fuga para ser publi­ca­das con Schott, debi­do a que esta casa edi­to­ra desea espa­ciar la publi­ca­ción de obras difí­ci­les. Pero en la siguien­te, del 31 de ese mes, le anun­cia: “Estoy aca­ban­do de trans­cri­bir y digi­tar las varia­cio­nes a fin de tener­las pre­pa­ra­das para cuan­do se lo pro­pon­gan a Strec­ker, y noto que me fal­ta la fuga”.

Segu­ra­men­te Pon­ce se que­dó sin nin­gu­na copia de la fuga, pues­to que Sego­via le escri­bió después: “Ahí va la fuga. Per­do­na el lap­sus. Corrí­ge­la y mán­da­me­la, para incor­po­rar­la ense­gui­da a las varia­cio­nes y remi­tír­se­las a Strec­ker”. Y en la siguien­te car­ta, sin fecha: “Hoy he ter­mi­na­do la digi­ta­ción de las varia­cio­nes, y según deseas las man­do a Schott. Den­tro de dos días segui­rá la fuga”. Y final­men­te, en la siguien­te car­ta, tam­bién sin fecha: “Schott tie­ne ya tus varia­cio­nes. Espe­ro las segun­das prue­bas, des­pués de las cua­les, apa­re­ce­rá la obra”.

Schott reali­zó la publi­ca­ción en 1932, bajo el títu­lo Varia­tions sur Folia de Espa­ña et Fugue, habien­do apa­re­ci­do el tema, 20 varia­cio­nes y la fuga. No se sabe qué fue lo que pasó con el pre­lu­dio, que final­men­te no fue publi­ca­do; aun­que es muy posi­ble que, al haber sido gra­ba­do como Postlu­de por Sego­via, éste haya temi­do algu­na con­se­cuen­cia legal si apa­re­cía bajo el títu­lo de pre­lu­dio en la edi­ción de Schott. El hecho de haber envia­do todo este mate­rial por entre­gas, difi­cul­tó la con­ser­va­ción de los manus­cri­tos y segu­ra­men­te lo poco que que­da­ba de ellos debe de haber des­apa­re­ci­do en Bar­ce­lo­na, duran­te la gue­rra.

 

Fuente: Alcá­zar, Miguel: Obra com­ple­ta para gui­ta­rra de Manuel M. Pon­ce, Méxi­co: Cona­cul­ta, 2000, pp. 192–99.

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