El Quijote en la música y la danza

Publicado: febrero 6, 2016 Última Modificación febrero 4, 2016 Por: adminmusica

¿Qué hace que el Caballero de la Triste Figura suscite tanta capacidad creativa en el terreno musical y coreográfico? Por supuesto su carácter de mito universal, válido para todas las culturas del planeta, que da inteligibilidad al mensaje estético de la música o la danza.

Don Quijote es un loco ejemplar – los locos y los niños dicen la verdad en todas partes – dechado de caballerosidad, generosidad y entrega a los demás, movido por el más alto de los ideales – el amor –que tiene como permanente contrapunto (y uso el término musical en su sentido más musical) la sabia razón popular de Sancho, llena de pedestre naturalidad, en un precioso juego dialéctico, profundamente inspirador de sonidos y movimientos.

En el terreno de la composición musical, no solo existen óperas sobre Don Quijote que, en principio, podría estimarse como el género más idóneo para un libreto de tanta excelencia, sino también – aparte de alguna zarzuela, como género genuinamente español – un buen número de obras sinfónicas, música de cámara y música vocal (coral y solista). El número de canciones es notable, como lo es también la música incidental para escena y, a lo largo del siglo XX, las múltiples partituras escritas para el cine, tanto argumental como documental, o las series televisivas.

La nómina de compositores impresiona por dos aspectos. Primero por la presencia en la misma de nombres muy importantes en  la historia de la música: Henry Purcell, George Philip Telemann (Burlesque de Quixote y Don Quijote en las bodas de Camacho), Felix Mendelssohn, Gaetano Donizetti, Jules Massenet, Ravel, Manuel de Falla, Richard Strauss, Hans Werner Henze (una suite y una ópera), etcétera.

Segundo – y consecuentemente – en una nómina de compositores que va desde la propia contemporaneidad de Cervantes hasta nuestros días, la diversidad de estilos es demostrativa de la versatilidad de la inspiración quijotesca.

La lista de compositores españoles del siglo XX que han escrito obras inspiradas en Don Quijote es amplísima, entre otros: Conrado del Campo, Manuel de Falla, Ernesto y Cristóbal Halffter, Salvador Bacarisse, Robert Gerhard, Tomás Marco, etcétera.

Don Quijote en la danza: la diversidad de estilos no es tan contundente ya que las grandes coreografías quijotescas se encuadran básicamente en el ballet romántico pilotado por la brillante escuela rusa. Casi un tercio de las coreografías reseñadas centran su argumento en el capítulo quijotesco de “Las bodas de Camacho”, en el que Cervantes acude en ayuda de los coreógrafos al describir detalladamente el espectáculo de danzas diversas que amenaza los conflictivos esponsales. El Don Quijote coreográfico más importante es la de Marius Petipa, con música de Minkus, coreografía del Bolshoi en 1869, más tarde rehecha en una versión de cinco actos y que, en 1900, Gorky remodela, convirtiéndola en la que definitivamente adoptan en su repertorio tanto el Kirov como el Bolshoi. Otros grandes coreógrafos han estrenado creaciones quijotescas: Auguste Bournonville, Ninette de Valois, Serge Lifar, George Balanchine. En España destaca la coreografía de Luisillo, con música del maestro Federico Moreno Torroba.

Fuente: Delfín Colomé, Instituto Cervantes (España), 2005-2016.

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