Emiliana Zubeldía: su legado en un nuevo disco

Publicado: febrero 9, 2017 Última Modificación febrero 9, 2017 Por: adminmusica

Con la edición del disco Soles y brumas, la Fundación Emiliana de Zubeldía impulsa el rescate de la obra de la compositora vasca-navarra que vivió 50 años de su vida en Hermosillo, Sonora.  Un rescate que, sin embargo, se ha topado con la negativa de la Universidad de Sonora, donde está depositada la mayor parte de su acervo. A reconocer la propiedad del Gobierno de Navarra de la obra de la pianista y compositora que murió en 1987 sin herederos.

“El Gobierno de Navarra es el titular legal pero está en manos de la Universidad de Sonora. Hay una especie de inconformidad por parte de la universidad que estamos a punto de resolver. Es parte del trabajo de la fundación”, expresa Leticia Varela, discípula y asistente de Zubeldía.  La casa de estudios insiste en que, después de 40 años de trabajo de la compositora en sus aulas, ese acervo le pertenece y, de hecho, lo registró como de su propiedad. Las obras musicales resguardadas en dicho archivo aún no han sido estudiadas ni digitalizadas. Su catálogo se compone de unas 300 obras para piano, dúos y tríos, arpa, guitarra, coro y una misa.

Soles y brumas se grabó en Granada en 2016 e incluye obras inéditas. El disco acaba de ser presentado en la Sala Ponce, del Palacio de Bellas Artes.

Fuente: Erika P. Bucio, en Reforma

En su libro La música con faldas, compositoras de todos los tiempos, Fernando Diez de Urdanivia aporta esta semblanza:   “Emiliana de Zubeldía dejó huella en México, particularmente en Sonora. Había nacido en el año 1888 en una pequeña aldea del valle navarro de Guazálas. En Madrid logró revalidar su aprendizaje inicial de piano, hasta que entró en el Conservatorio. Después se formó en París y durante un tiempo fue pianista de ensayo de los Ballets Rusos de Diaghilev. Le picó la mosca nómada y se fue a Rio de Janeiro; después a Montevideo, Buenos Aires, Nueva York, las Antillas y La Habana para acabar haciendo suya la patria mexicana. Trabó amistad con el innovador musical Augusto Novaro. En 1947 fue invitada por la Universidad de Sonora, y en aquella entidad vivió el resto de sus fecundos días. Tuvo muchos alumnos y dirigió el coro universitario que se presentó en Bellas Artes en 1968. Como autora musicalizó poemas de Juana de Ibarbourou y Alfonso Reyes, entre otros. En 1939, con motivo de la muerte de su hermana Eladia, escribió la Sinfonía Elegíaca estrenada por la Sinfónica de la UNAM bajo la dirección de José F. Vázquez. Se valoran hasta hoy sus Once Tientos para piano”.

Fernando Diez de Urdanivia, La música con faldas, compositoras de todos los tiempos,  Editor Luzam, Cuernavaca, 2010. ventas@luzam.com

Comentarios

Suscríbete y recibe lo mejor de Música en México

Escucha música clásica en línea aquí