Frauenliebe und leben op. 42 (Amor y vida de mujer)

Publicado: mayo 13, 2016 Última Modificación mayo 13, 2016 Por: adminmusica


Jaime Korkos, mezzosoprano | Damien Francoeur, piano

Frauenliebe und leben op. 42 es uno de los ciclos de Schumann más admirados y controvertidos. Escrito en 1840, en medio de su fecundo “año de la canción”, poco después de casarse con Clara Wieck, representa el pináculo de su genio en cuanto a la combinación de texto y gesto musical, armonía y emoción, expresión vocal y elocuencia pianística. Sin embargo, este precioso ciclo ha generado duras críticas por la elección de poesía, la temática e incluso por consideraciones extra-musicales como sensibilidad política o inferencias autobiográficas. Cada vez que se ejecuta Frauenliebe confronta la controversia que lo rodea; tanto para quien lo canta como para la audiencia. La percepción es que la pieza es un incómodo matrimonio entre poesía problemática y música trascendente, un retrato de lo femenino limitado y obsoleto.

La mera domesticidad de la narrativa de Frauenliebe ha apartado a algunos escuchas. Sin embargo, nuestra heroína está compartiendo apenas una parte de su vida con nosotros; no hay nada en la poesía de Chamisso que sugiera que no es una gran artista como Clara, la nueva esposa de Schumann y, posiblemente, la persona que más moldeaba su carácter. De hecho, algunas de sus líneas como “permítame hacerle reverencia, mi señor” en Helft mir, ihr Schwestern, puede ser comparada con el famoso discurso shakespereano, donde el gran amor se revela en el mutuo respeto y veneración del ser amado. Desde luego, este tipo de elevación es muy común desde la perspectiva masculina. Tal imaginería puede ubicarse al lado de la madurez, la ternura y la intimidad verdadera donde la mujer se aproxima al amado con caprichoso afecto mientras le explica sus lágrimas de alegría.

La colección inicia con la admiración tentativa de la mujer hacia la certeza de estar enamorada del hombre que adora. La música de Schumann sigue este desarrollo a la perfección. Primero la cantante da cuenta de sentimientos reservados sobre un ritmo constantemente interrumpido tipo sarabanda en el piano. El tempo se incrementa en el larguetto, hasta innig lebhaft (muy vivo) a mit Leidenschaft (apasionadamente) que son los últimos recelos antes de la exuberancia amorosa.

En la canción no. 7 el desarrollo procede del matrimonio hacia las alegrías de la maternidad en donde se alcanza un clímax: una vez que es alcanzado este punto, un súbito descenso nos conduce hacia la muerte prematura del esposo en la no. 8. Sobre un acorde de re menor, marcado sforzato, la voz declama “Ahora me has dado mi primer dolor…” Como si se conviertiera en piedra, la escritura cantábile es abandonada en favor de una declamación tipo recitativo sostenida por armonías eventuales del piano.

Schumann intercambia el noveno poema de Chamisso por un verso alterno con tono de remembranza, que da pie a un extenso postludio para piano que hace referencia a la primera canción, pero con medios distintos de los del poeta, y expresa también la constante idea de regreso al “amor de una mujer”.

El lirismo permea todo el ciclo, así como una introvertida cualidad emocional: la palabra inning (con sentimiento) es usada explícitamente cuatro veces en indicaciones de tempo y marcas de expresión. Un matrimonio hecho en el cielo, que pertenece a él más que a este mundo, es dibujado en el amargo final.

Fuente: Pamela Dellal para emmanuelmusic.org

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