Los órganos antiguos de México

Publicado: julio 14, 2015 Última Modificación julio 13, 2015 Por: adminmusica

Los órganos musicales navegaron en los primeros galeones europeos junto con ganado y armamento. Eran provisión necesaria durante la Colonia: con ellos evangelizarían los misioneros, señala Cecilia Winter, pianista dedicada al rescate de aquellos instrumentos venidos de ultramar, pero también sobre los producidos en México, principalmente en Oaxaca.

Aquellos que desembarcaron en la Nueva España no eran ostentosos, sino portátiles, para acomodar sobre una mesa en las capillas abiertas o para trasladarlos en las procesiones, comenta la también clavecinista y directora del Instituto de Órganos

Históricos de Oaxaca (IOHO).

La música se erigió antes que los recintos religiosos, donde se instalaron órganos de todo tipo: portentosos y portátiles, austeros y de profusa decoración (Tlacochahuaya, por ejemplo), perdidos ahora la mayoría, mudos o desbaratados. “Queda una muestra muy pequeña de lo que había porque, sin órgano, una iglesia no estaba completa. En algunas comunidades encontramos restos, a veces las cajas de viento llamadas “secreto”

– corazón del instrumento – como parte de la construcción de bardas, porque es como un tablón, una caja de madera”, explica Winter.

El IOHO, con apoyo de la Fundación Alfredo Harp Helú, ha registrado 74 en Oaxaca. Nueve – dos de ellos alemanes, los otros mexicanos – han sido restaurados para escucharse en conciertos, por ejemplo durante las fiestas patronales o en el Festival Internacional de Órgano y Música Antigua, cuya siguiente edición será en febrero de 2016.

“Esto no es como un retablo que se restaura y ya quedó. Hay que ponerlo en uso”, destaca Winter, originaria de Michigan y afincada en México desde hace cuatro décadas. El Instituto, además de rescatar instrumentos antiguos, también forma organistas. Oaxaca preserva los órganos más antiguos del País, de los siglos 17 y 18. La mayoría de los que perduran – como en Puebla o Tlaxcala – pertenecen al 19.

“Tenemos joyas de la organería oaxaqueña del siglo 18. Son piezas decoradas, pintadas con flores, con imágenes de santos, ángeles músicos. Son casi un códice, un libro didáctico y no son órganos muy grandes, a veces son pequeños”.

Además de la suntuosidad cromática, los órganos de la entidad muestran peculiaridades en su forma: protuberancias redondas en los costados, las cuales Winter llama “caderas”. Con o sin caderas, los órganos recibieron sentencia de muerte cuando el Vaticano autorizó en los años sesenta el uso de instrumentos modernos en la misa, más económicos de mantener, o estudiantinas. Anteriormente, el órgano era el único legítimo, declara Winter, “con esa decisión murieron los órganos”.

Fuente: Y. Israde, en Reforma

Video: https://youtu.be/-kNa-vGSFB4

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